ir al contenido

Entre la espada y la pared

El presidente Obama está atrapado. Tiene que elegir entre seguir presionando para que el Congreso le ponga sobre la mesa un proyecto de ley de reforma migratoria y arriesgarse a que los opositores le ganen el pulso político, o abandonar el tema por completo y enviar un mensaje de traición o debilidad al 75% de los votantes hispanos que confiaron en su promesa de que sería el presidente de los inmigrantes.

El presidente del cambio y de la esperanza se puede convertir, ante los ojos del votante emergente hispano, en un político más, incapaz de cumplir sus promesas.

Se puede argumentar que el votante hispano de Estados Unidos carece de una maquinaria política y de un liderazgo económico que respalde sus reivindicaciones.

En nuestra democracia, las agendas tienen que ser apoyadas por el dinero y manejadas por personas —políticos, empresarios, activistas— que provoquen respeto, o temor. Los hispanos tienen un enorme poder de compra, son grandes consumidores; pero no tienen una organización que sea capaz de generar cambios en lo político y en lo social: inmigración, representación política, brecha educativa, presencia balanceada en los medios de comunicación y en los consejos de administración de las empresas.

Se puede argumentar que el Partido Republicano es víctima de sus propias “ansiedades raciales”, o sea, que los árboles no le dejan ver el bosque. El GOP pretende golpear la piñata migratoria con los ojos vendados y mirando para otro lado. Pero la retórica sobre seguridad fronteriza y ciudadanía no esconde su hostilidad y falta de visión hacia el tema migratorio.

¿Recuerdan los “Princípios en Inmigración” del GOP?

Fronteras seguras.

Implementar un programa de entradas y salidas eficiente.

La entrega de visas y “green cards” debe reflejar la necesidad de los empleadores.

El programa de trabajadores temporales debe reflejar las necesdades económicas del país.

Camino a la ciudadanía bajo ciertas condiciones.

¿Recuerdan lo que ocurrió después del anuncio del GOP?

Nothing.

El tema migratorio se ha convertido en el termómetro que mide la temperatura ética y política de los dos partidos principales del país.

¿Por qué los demócratas no han sido más pragmáticos —al estilo Ted Kennedy— y se han empeñado en empujar un proyecto de ley con la palabra “ciudadanía” e “inmigración” en la misma frase?

¿Buscaban provocar a los republicanos para generar un estancamiento político anunciado? ¿Quién gana en estas crisis? Hoy Obama es un presidente débil para los hispanos, los demócratas son los del quiero y no puedo, y los republicanos parecen un partido sin alma, que busca ganar el pan de hoy y arriesgan perder el pan de mañana mientras patinan sobre un hielo electoral muy  fino.

Al final, sufre la democracia, se marchita la credibilidad de los políticos, y el hispano sigue siendo el votante desatendido en espera de mejores días.

AVENDAÑO ES EDITOR DE EL TIEMPO LATINO

ALBERTO@ELTIEMPOLATINO.COM

Últimas Noticias

{{!-- ADHESION AD CONTAINER --}}
{{!-- VIDEO SLIDER AD CONTAINER --}}