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Alarma por consumo de heroína

El secretario de Justicia Eric Holder consideró una “crisis urgente de salud pública” el aumento de las muertes por consumo de heroína y agregó que los equipos de emergencias deberían llevar un antídoto para combatir los efectos de una sobredosis.

En un video difundido el lunes 10, Holder dijo que la adicción a los opiáceos y a la heroína afecta a los estadounidenses “de todas las condiciones y estilos de vida”.

Animó además a los equipos de socorro a llevar el fármaco naloxone, que puede aliviar la sobredosis de heroína de ser administrado rápidamente. Por lo menos 17 estados y el Distrito de Columbia permiten la distribución de naloxone para estos casos. La heroína es una droga de la familia de los opiáceos, y tiene un efecto narcótico muy profundo. Se la clasifica dentro de la familia de drogas que “deprimen” el sistema nervioso central, y causa una terrible dependencia psicológica y física.

Según el Instituto Nacional de Abuso de Drogas, la heroína se puede inyectar, inhalar o fumar. Las tres vías de administración hacen que la droga llegue rápidamente al cerebro, lo que contribuye a sus riesgos para la salud y al alto riesgo de adicción.

Y agrega que al entrar al cerebro, la heroína se convierte de nuevo en morfina y se adhiere a moléculas en las células conocidas como receptores de opioides. Estos receptores se encuentran localizados en muchas áreas del cerebro (y del resto del cuerpo), especialmente en aquellas áreas que participan en la percepción del dolor y en la gratificación. Los receptores de opioides también están localizados en el tallo cerebral, que controla procesos automáticos esenciales para la vida como la presión arterial, la excitación y la respiración. Con frecuencia, la sobredosis de heroína implica la represión de la respiración, lo que puede resultar en la muerte.

Las personas que se inyectan la droga también corren mayor riesgo de adquirir enfermedades infecciosas, incluso VIH/SIDA y hepatitis, revela la Biblioteca Nacional de Medicina.

La muerte del actor Philip Seymour-Hoffman de una sobredosis de heroína a los 46 años puso en la mira de nuevo a esta droga que tiene una historia milenaria. Pero la preocupación por las proporciones epidémicas que está tomando su consumo son anteriores.

Según cifras de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades el 80 por ciento representa en números un aumento de unas 373.000 consumidores de heroína a 669.900.

En 2010, hubo más de 3.000 muertes por sobredosis.

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