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Sobre los "Deportadores"

4 de marzo: la presidenta y CEO del Consejo Nacional de La Raza, Janet Murguía, acusó al presidente Barack Obama de ser el “Deportador en Jefe”.

6 de marzo: el presidente Barack Obama respondió autoproclamándose el “Campeón en Jefe” de la reforma migratoria integral.

En mi columna del 7 de octubre de 2013, titulada “¿Es Obama el Deportador en Jefe?” —Sí, yo lo dije antes que la Sra. Murguía— escribí lo siguiente: “Según cifras del Departmento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés), el récord de Obama significaba 1.5 veces más inmigrantes en promedio de los que Bush deportó cada mes. En el año fiscal 2012, fueron deportados más de 400.000 immigrantes —la mayor cantidad anual reportada en la historia del país”.

Sin embargo, citando The Transactional Record Access Clearing House (TRAC), también indicaba que entre los casos de deportación que llegaban a las cortes de inmigración, la cantidad que recibía un permiso para quedarse en Estados Unidos había aumentado dramáticamente. Una explicación podía ser el efecto positivo del “Deferred Action Program” de Obama que permitía a los Dreamers evitar la deportación.

Preguntas: ¿Qué hacer sobre el desequilibrio entre demanda laboral y oferta de visas? ¿Qué hacer con los 11 millones de indocumentados que ya están aquí? ¿Qué hacer sobre la integración de familias que viven entre dos países?

Hechos: la reforma migratoria es buena para Estados Unidos y buena para el Hemisferio. La inmigración ha tocado e impactado el tejido socioeconómico y cultural de Estados Unidos, México y un deprimido Triángulo Centro Americano: El Salvador, Guatemala, y Honduras. El “indicador” del Banco Mundial de 2013 dice que uno de cada diez mexicanos y  más de uno de cada seis salvadoreños viven en Estados Unidos. Y un 10 por ciento de las personas del Triángulo Centro Americano vive fuera de sus países de origen —la gran mayoría de ellos en Estados Unidos y México.

¿Son México y el Triángulo Centro Americano los verdaderos “deportadores”? Sin duda son parte del problema.

Partidos políticos:

a) El GOP intenta golpear la piñata migratoria enviando al Congreso a políticos cuya estrategia es mirar para otro lado con una venda sobre los ojos. Pero la retórica sobre seguridad fronteriza y ciudadanía no pueden esconder la hostilidad del GOP y la falta de visión hacia el tema migratorio.

b) El Partido Demócrata mantiene al inmigrante latino rehén de su retórica sobre la reforma y la ciudadanía ayudado por un presidente que nunca cumple sus promesas.

Obama en su discuros a la nación del 29 de enero, le dedicó 1 minuto y 19 segundos al tema migratorio. 1 minuto y 19 segundos a lo que se ha llamado el tema de derechos civiles más importante del siglo XXI. No alivió las procupaciones de quienes lo escuchaban: un sistema migratorio quebrado necesita arreglarse, y los ataques contra familias inmigrantes vulnerables y las deportaciones masivas deben parar.

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