Erigida en la isla de la Libertad, al sur de la isla de Manhattan, junto a la desembocadura del río Hudson y cerca de la isla de Ellis, la Estatua de La Libertad fue declarada por la Unesco Patrimonio de la Humanidad en 1984. Desde el momento que fue concebida su creación, la historia de esta descomunal estatua está plagada de anécdotas y sucesos. Como si de una metáfora se tratara.

La Estatua es en sí un universo simbólico representado en cada uno de sus elementos. La corona que rodea su cabeza tiene siete picos que simbolizan los siete continentes y siete mares.

Las 25 ventanas de esta corona representan gemas y los rayos del cielo que iluminan el mundo. La diadema está inspirada en la que portaba Helios, personificación del Sol en la mitología griega.

La antorcha encendida que muestra en su mano derecha y que es mantenida en alto alude al siglo de las luces, y la tablilla de su mano izquierda evoca a la ley y al derecho. En ella está grabada la fecha de la firma de la Declaración de la Independencia de los Estados Unidos.

La obra tiene su origen en la intención de Francia por ofrecer un presente a Estados Unidos como un símbolo que garantizara la alianza de amistad entre los dos países. Se encargó su construcción al joven escultor alsaciano Fréderic Auguste Bartholdi.

A pesar de que el escultor alsaciano comenzó a realizar trabajos para este proyecto en 1870, la guerra franco-prusiana y sus consecuencias diplomáticas lo paralizaron. Hasta que en 1871 vuelve a retomarse.

Por un acuerdo entre ambos países, Estados Unidos se encargaría de la construcción de la base del monumento, mientras que Francia se hacía cargo de la construcción de la descomunal escultura y de su posterior ensamblaje.

A partir de ese momento, la recaudación de fondos se convirtió en un objetivo prioritario que movilizó a los gobiernos y a la prensa.

En 1880, se consiguió reunir la cantidad de dinero necesaria. La primera piedra del pedestal fue colocada en Nueva York el 5 de agosto de 1884, mientras que la base fue construida entre 1883 y 1886. A la vez, en Francia, se estaba fabricando la estatua, cuyas diferentes piezas estuvieron concluidas en 1884.

La gran expectativa que suscitó su inauguración reunió, el 28 de octubre de 1886, al presidente estadounidense Grover Cleveland y autoridades francesas.

Desde entonces, la Estatua de la Libertad ha sido requerida por cineastas para formar parte de su filmografía, en los discursos de los políticos, en anuncios publicitarios. Charles Chaplin fue el primero que supo reflejar en un film, “El Inmigrante” la emoción de un hombre que tiene que abandonar su tierra para trabajar en otro continente.

Para quienes quieren darse una vuelta por esta majestuosidad, lo pueden hacer visitando www.nps.gov/stli/index.htm. El viaje de DC hasta Nueva York es de alrededor de 4 horas.

Para ir a la isla hay que tomar un transbordador (ferry).

ÚLTIMAS NOTICIAS