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Recuerdos de Gabo

Nunca lo conocí. Ahora que se ha ido y que todo el mundo comparte sus historias de Gabriel García Márquez, me apetece golpear a brochazos esta página con el desorden armonioso y mágico de un verano en Macondo.

1. Su músico favorito era Bela Bartok: un compositor moderno que era especialista en música folclórica. Su música preferida era el Vallenato. Su flor: una rosa amarilla o cualquier diminuta flor amarilla que llueva del cielo en una tormenta silenciosa —ver “Cien años de soledad”.

2. Para él “Cien años de soledad” era un libro que calificaba de “mítico”. Pero su mejor libro, dijo, era “El amor en los tiempos del cólera”. Ese es el libro que quedará, dijo, porque es un libro con los pies sobre la tierra, sobre quién realmente somos.

3. “Nunca me dejé seducir por algo que no fuera lo que yo quería hacer: contar historias en el periodismo, la literatura o el cine. Lo de la fama, las ventas de libros y el dinero vino después de que hice muchos reportajes que nadie leía y escribí algunos libros que nadie compraba. He sido feliz, y el secreto de la felicidad ha sido hacer siempre sólo lo que me gusta hacer: contar historias”.

4. Dijo que todo empezó cuando leyó esto: “Una mañana, Gregor Samsa, se despertó de un pesado sueño y descubrió que se había convertido en un insecto monstruoso”. (Franz Kafka, “Metamorphosis”).

5. “El gran hombre era cálido y divertido, no tanto el complejo novelista como el agudo periodista —curioso, un poco cínico, de risa fácil”. (Eugene Robinson, The Washington Post columnist and Pulitzer Price winner)

6. “Es la voz que le contó al mundo quiénes somos y nos mostró a los latinoamericanos nuestra propia imagen en el espejo de sus páginas. Todos somos de Macondo… Yo le debo el impulso y la libertad para lanzarme a la escritura, porque en sus libros encontré a mi propia familia, mi país, los personajes que me son familiares, el color, el ritmo y la abundancia de mi continente. Mi maestro ha muerto y para no llorarlo, seguiré leyéndolo una y otra vez”. (Isabel Allende, novelist)

7. Como periodista a Gabo le encantaban las crónicas y odiaba las entrevistas. También detestaba cualquier aparato de grabación. “Para muchos redactores de periódicos la transcripción es la prueba de fuego: confunden el sonido de las palabras, tropiezan con la semántica, naufragan en la ortografía y mueren por el infarto de la sintaxis”, escribió.

8. En 2005, después de 10 años de silencio, Gabo publicó “Memoria de mis putas tristes”. El personaje vivía obsesionado con su mortalidad. En 2014, abril fue el mes más cruel. Perdimos a Gabo: Aracataca, Colombia, 6 de marzo, 1927- México, DF, 17 de abril, 2014. Como dijo una vez: “Lo malo de la muerte es que es para siempre.”

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