Los españoles y los mexicanos vivieron, desde el siglo XVI, en algunas zonas geográficas de lo que hoy en día son los Estados Unidos.
En 1821, la parte de esta tierra que todavía pertenecía a España se transformó en territorio mexicano. Después de la guerra entre mexicanos y estadounidenses, en 1847, la soberanía cambió de manos pero las poblaciones hispanas quedaron.
Los hispanos en territorio estadounidense mantuvieron sus tradiciones, creencias y lazos con México aún después de esa fecha. Por ejemplo, el gobierno de Benito Juárez en México envió representantes a California y Texas para recaudar fondos y reclutar soldados durante la guerra contra los franceses (1862-1867).
También se publicaron diarios en español en los que se hablaba de los detalles de esa guerra. En algunas familias se daba el caso de que mientras un hijo combatía para Estados Unidos en su propia guerra civil, otro iba a México para ayudar a luchar contra Francia.
Por ello resulta muy natural que, en 1862, los hispanos de Estados Unidos festejaran la victoria en Puebla contra los franceses con danzas y celebraciones públicas en San Francisco y otras ciudades del país.
Desde esa fechaa, y por más de un siglo, la celebración se ha materializado en formas diversas; pero siempre se ha mantenido la característica de ser un reconocimiento solidario, desde este lado de la frontera, con el nacionalismo mexicano.
En algunas comunidades de Estados Unidos, la fiesta es celebrada solamente por personas o grupos de origen mexicano; pero en otras participan todos los latinoamericanos y muchos estadounidenses.
En los años 60 del siglo pasado, con el surgimiento de la lucha del movimiento chicano, algunos grupos llegaron a identificar al gobierno de Estados Unidos con los franceses y la fiesta del Cinco de Mayo se transformó —con sus expresiones teatrales, los desfiles con los coches “lowrider”, los ballet folclóricos, la figura de César Chávez, etc— en una expresión de solidaridad y de reivindicación social y cultural.
Para muchos, el Cinco de Mayo es una fecha más significativa que el 16 de septiembre —día en que se celebra la independencia de México— en cuanto a referencia de expresión cultural de una comunidad inmersa en la realidad estadounidense.
Cuando Puebla fue ocupada por los franceses, obligando al gobierno de Juárez a vagar por el país, comenzó una lucha de liberación que tiene hoy un carácter simbólico para los mexicanos y de celebración solidaria a este lado de la frontera.
En la actualidad, este día significa más que una oportunidad de tomar cervezas con los amigos. Es una parte del corazón mexicano, al norte de la frontera, que todos puede disfrutar.