Históricamente, México no ha sido un gran proveedor de peloteros al Béisbol de las Grandes Ligas. Una realidad que no se ha debido a la falta de afición y mucho menos de talento en los jugadores de ese país.

Centenares de equipos, ligas y aficionados diseminados en importantes regiones del país son la evidencia de la pasión beisbolera de los mexicanos, al menos desde el último cuarto del siglo XIX cuando, según los historiadores, comenzó a jugarse pelota en el territorio azteca.

Estados beisboleros por excelencia como Nuevo León, Sinaloa, Sonora, Tamaulipas, Yucatán y Veracruz se atribuyen ser la cuna del béisbol en México, algo que todavía los historiadores no han confirmado.

Lo que sí está claro es que en Córdoba, Veracruz, Lázaro Penagos, miembro del Salón de la Fama del Béisbol Mexicano y su padre, están entre los que dieron los primeros pasos para el nacimiento del béisbol en esa región.

Así lo aseguró a El Tiempo Latino, Sergio Penagos García, nieto de Lázaro Penagos, en visita reciente a Washington, DC.

“Mi bisabuelo llegó de España a Córdoba aproximadamente en el año 1880. Más tarde, siendo muy niño mi abuelo (Lázaro Penagos), llegó a Córdoba el sacerdote Francisco Krill, quien era aficionado al béisbol y enseñó a los niños a jugar en su iglesia. No existía el béisbol en Córdoba y ellos jugaban con pelotas de trapo y bates improvisados”, afirmó Penagos García sobre el origen de la pasión de su familia por el béisbol, que más tarde generó la fundación del club Cafeteros de Córdoba.

Motivado por las enseñanzas de su padre, Lázaro Penagos comenzó a jugar béisbol desde los 14 años en la Plazuela de San José, en Córdoba, a principios del siglo pasado, con guantes de lona, una rama de naranjo como bate y con pelotas de hilo de media.

“Más tarde mi abuelo Lázaro fue a estudiar en Nueva York y comenzó a jugar en el equipo de la universidad”, continuó Penagos García.

En Nueva York, Penagos desarrolló un buen nivel y se entusiasmó tanto que le dijo a su papá que se quedaría en el Norte para ser beisbolista profesional, a pesar de que sólo ganaba $6 por juego. “Su padre simplemente tomó un tren en Córdoba y llegó a Nueva York para llevárselo de regreso a México”, relató Penagos García, quien admite que su abuelo quedó insatisfecho con su pasión por el béisbol.

De regreso a Córdoba, Penagos jugó para El Colón como lanzador y tercera base y alimentaba su juego en los partidos que jugaban contra El Kaiser, el otro de los únicos dos equipos que operaban en esa ciudad.

Penagos continuó su carrera en el béisbol como mánager y en 1934 fundó a los Cafeteros de Córdoba; en 1935 construyó el parque de béisbol de la ciudad y en 1937 inscribió y dirigió desde el banquillo a los Cafeteros en la Liga Mexicana.

“En 1939 ganaron el único título en tres años en ese circuito, una novena de la que surgió la leyenda del cubano Lázaro Salazar”, destacó. “Ha sido el mejor equipo que tuvo Córdoba en su historia, algo que puso a la ciudad y a Veracruz como una zona beisbolera. Hoy en día, se juegan unos trescientos juegos de béisbol en la región”.

En 1940, “cuando intereses distintos a los deportivos comenzaron a privar en la Liga Mexicana”, según Penagos García, Lázaro Penagos sacó a los Cafeteros de esa liga. En 1942, Penagos fundó al club Abejas para participar en el naciente Campeonato Estatal de Veracruz y contrató a otra leyenda del béisbol mexicano, el recientemente desaparecido Roberto “Beto” Ávila.

“Lo que me llama la atención en esos años en que todavía estaban las barreras raciales es que México fue un gran escaparate para peloteros afroamericanos de Cuba y Estados Unidos como Martin Dihigo, Satchel Paige y Eddie Moore”, admitió.

La fundación de los Cafeteros se dio un año después de la llegada del primer mexicano a las Mayores: Baldomero Almada quien jugó en 1933 para los Medias Rojas de Boston. Y hasta este 2014, cuando la legión la comanda el “Titán” Adrián González, estrella de los Dodgers de Los Ángeles, misma novena en la que militó Fernando Valenzuela en los 80’s, los peloteros mexicanos se abren camino a pesar del dominio mediático y económico que ejerce el fútbol.

Valenzuela ha sido el ex pelotero mexicano que ha estado más cerca de ingresar al Salón de la Fama del Béisbol de Grandes Ligas en Cooperstown, Nueva York. Sin embargo, los votos de los miembros de la Asociación de Cronistas Profesionales de Norteamérica no han sido suficientes para elevar al ex lanzador al llamado “Templo de los Inmortales”, a pesar de tener mejores números que algunos lanzadores que ya han ingresado. Una situación similar a la que ha ocurrido con otros ex grandeligas latinoamericanos.

“En México se le da mucha importancia al fútbol porque es muy rentable en todos los sentidos y el que juega béisbol lo hace por una pasión que surge en la familia o quién sabe cómo”, lamentó Penagos García, quien asegura que “el problema radica en la escasa difusión del deporte” que está muy ligada al interés por jugarlo.

“Probablemente tengamos a muchos como Fernando “El Toro” Valenzuela y Adrián González pero se ha perdido ese talento por estar jugando fútbol en las escuelas y quizás no lleguen a ser estrellas como lo hubieran podido ser en el béisbol”, subrayó Penagos García.

Sobre los pocos grandeligas mexicanos, recordó que en los años 70’s y 80’ el béisbol mexicano sufrió una de sus peores crisis porque perdió mucho impulso. “Actualmente en el país no se le presta atención”, asegura.

“Si uno pregunta cuántos niños aspiran a ser estrellas del béisbol mundial, probablemente se encuentra uno de diez mientras los otros nueve quieren ser Cristiano Ronaldo o Lionel Messi”, ejemplificó.

“No surge ni en las escuelas ni en la televisión porque para ver béisbol de Grandes Ligas en México si no tienes televisión por cable no puedes”, fustigó.

A pesar de toda esta falta de difusión y promoción del béisbol en México, sus representantes han sido campeones en tres de las últimas cuatro Series del Caribe, la llamada Pequeña Serie Mundial del Caribe, en la que juegan contra los representantes de Puerto Rico, Dominicana y Venezuela, los tres países latinoamericanos con más representantes en las Grandes Ligas. En la última edición se les sumó Cuba, otro gigante caribeño que estuvo muchos años fuera del certamen.

“Creo que hay muchas ciudades como Córdoba en donde hay mucha gente que es aficionada al fútbol pero no se juega el fútbol al nivel que se juega el béisbol”, dijo.

Otra razón que argumenta es que los equipos de Grandes Ligas como los Dodgers de Los Ángeles tienen muchas escuelas en países como República Dominicana y en México no tienen ninguna.

“Si los equipos de las mayores comenzaran a ver hacia esas regiones de México en las que se juega muy buen béisbol como son Culiacán, Obregón, Córdoba y Veracruz, indudablemente encontrarían mucho talento para pulirlo y traerlo al béisbol organizado de los Estados Unidos y en muy pocos tendríamos a muchos mexicanos en las Grandes Ligas”, enfatizó.

“Hay una gran oportunidad que pierden los equipos de Grandes Ligas de no abrir escuelas en México”, concluyó Penagos García.