Entre los siglos XII y XIII el Camino de Santiago fue la arteria que unificó a Europa. Más de medio millón de peregrinos de todas las clases sociales —nobles, convictos, penitentes, creyentes— transitaron en esa época, con fervor o por obligación, una ruta en la que hicieron camino y cultura al andar. Crecieron pueblos, catedrales, monumentos, y también mitos y leyendas.

Juan Carlos Duperier en el Camino de Santiago

La idea era acudir a Santiago de Compostela en Galicia —esa zona oeste de la Península Ibérica a la que los romanos llamaron “Finisterra”, el Fin de la Tierra— para rogar a Santiago, el santo sobre cuya tumba se había empezado a levantar la que es hoy una de las grandes catedrales en el mundo.

Hoy el camino es recorrido, y venerado, por estrellas de Hollywood como Martin Sheen y su hijo Emilio Estevez —de origen gallego y cuya película “The Way” se estrenó hace pocos años—, o como la actriz Shirley MacLaine quien escribió un libro al respecto. También el profesor George Greenia, en la universidad William & Mary, de Virginia, es un experto y es uno de los grandes expertos del camino en Estados Unidos.

Con este telón de fondo surge la idea del hispanounidense Juan Carlos Duperier, quien vive en Bethesda, Maryland, y acaba de lanzar su “Duperier’s Authentic Journeys (www.authentic-journeys.com ), como un intento de ofrecer al visitante una experiencia llena de sabor y de historia.

“Quiero ofrecer una experiencia diferente”, dijo Duperier a El Tiempo Latino días antes de salir a atender a sus clientes en el Camino. “Son viajes que hacen énfasis en los lugasres donde se para, desde casas nobiliarias a monasterios, pasando por molinos antiguos. Lugares que han sido sometidos a unas reformas espectaculares y donde las personas pueden descansar y disfrutar”.

Dice Duperier que se trata también de una experiencia gastronómica y del sabor: ,”Yo he elegido el menú y los vinos de las regiones por las que pasamos porque se trata de ofrecer una experiencia con un toque muy personal”.

El viaje empieza en la ciudad de León con su catedral del siglo XIII y una histroia de la que se conservan las huellas romanas.

“Desde León hacemos unas etapas moderadas donde se puede andar buena parte y disfrutar del entorno”, expresó Duperier.

Claro que el Camino se puede iniciar desde diferentes puntos de Europa, tradicionalmente desde Fracia; pero existe un camino del sur que se inicia en Portugal e incluso otro desde Gran Bretaña; pero Duperier dice que el último tramo está lleno de belleza, y de la hermosa ansiedad de sentirse cerca de Santiago.

“Para mi, desde donde salimos, en León, es la parte más bonita. Son unos 280 km de los que se hacen unos 120 andando y el resto lo hacemos en un autobus privado”, comentó Duperier.

“La mayoría de las personas que se están interesando en este viaje son estadounidenses y canadienses. Son personas que se interesan por el Camino de Santiago por razones religiosas, personales, culturales; pero todos buscan la experiencia”, dijo Duperier quien, después de más de dos décadas, recorriendo el Camino asegura que se puede vivir de todas las maneras humanas posibles.

“Yo lo he vivido de todas las formas. Empecé por querer ir a abrazar al santo. Después se convirtió en algo muy personal. Siempre al terminar el Camino sentí que mejoraba personalmente porque existe una energía especial en el Camino. Yo siempre he mejorado como persona al hacer el Camino”, contó. “Yo animo a que se haga desde cualquier punto de vista. Siempre con la mente abierta a transitar espiritualidad y placeres del alma y del cuerpo”.

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