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La extraña pareja de la reforma migratoria

1. La única razón por la que el Congreso no aprueba una reforma migratoria integral es porque el presidente de la Cámara de Representantes, Boehner, se niega a permitir que se produzca la votación de la propuesta de ley, ya que el balance de fuerzas en la Cámara y la opinión de analistas y observadores parece indicar que el voto sería favorable.

2. Por tanto, si “la voluntad del Congreso” es apoyar la reforma —a la luz de la decisión de la Corte Suprema sobre Arizona—, el presidente de la Cámara debe permitir que se exprese la voluntad del Congreso.

3. Mientras, el presidente Obama insiste en que debe cumplir las actuales leyes de inmigración  —incluyendo la deportación de padres de niños ciudadanos—aunque estas leyes que el presidente aplica vayan en contra de la potencial voluntad del Congreso. Cuando, como consecuencia de la decisión de la Corte Suprema sobre Arizona, el presidente debería cesar la aplicación de estas leyes y utilizar el poder de una Orden Ejecutiva, en combinación con el poder del “púlpito” presidencial para ayudar a que se exprese la voluntad del Congreso.

4. Pero el jefe del ejecutivo, contraviniendo el mandato de la Corte Suprema, decide conscientemente aplicar la ley de un sistema de inmigración disfuncional, haciendo caso omiso de la voluntad del Congreso que se ha manifestado a favor de que se reemplace el actual sistema con una reforma migratoria.

5. Por tanto, tenemos al presidente de la Cámara, Boehner, embarullado en una lucha retórica mientras el tema en cuestión sufre por negligencia.  Boehner se niega a permitir que se escuche la voz de la Cámara de Representantes y Obama decide ignorar su autoridad ejecutiva mientras aplica el imperfecto régimen actual que está en conflicto directo con la voluntad del Congreso.  De lo cual se deduce que Boehner y Obama trabajan unidos para evitar que el Congreso se exprese. Boehner lo hace evitando que tenga lugar una votación y Obama por medio de su insistencia en aplicar un régimen legal que todos cuestionan, en lugar de utilizar su poder ejecutivo y negarse a aplicar leyes que estarían en conflicto con la voluntad del Congreso.

6. Por lo cual, ambos líderes se comportan de manera contraria a su deber en referencia a lo mandado por la Corte Suprema y, —lo más preocupante—, la Corte  ha declarado que si el gobierno federal no actúa, los estados podrían tener derecho a ejercitar sus poderes en el tema migratorio, según se deduce por el reciente rechazo de la Corte a revisar una ley de Nebraska en la que se prohibe alquilar vivienda a residentes indocumentados.

7. Todo lo que Boehner tiene que hacer es permitir que la Cámara Baja se exprese. Todo lo que Obama tiene que hacer es negarse a aplicar la legalidad vigente que provoca deportaciones cuestionables.

8. ¿Por qué Obama prefiere implementar el actual régimen legal?

9. ¿Por qué Boehner no permite la votación?

Suena a politiqueo, apoyado por grupos de interés, que se traduce en el quebrantamiento de la ley.

Avendaño es Director de El tiempo latino alberto@eltiempolatino.com

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