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Fútbol y ansiedades raciales

El fútbol —también conocido como “soccer”— es la única narrativa no estadounidense que une al mundo. Tal vez por eso la Copa del Mundo FIFA Brasil 2014 ha generado tanta controversia, tanto ruido y tanta furia entre las patrioteras personalidades del día.

Cuando todo acabe, la mitad de la población del planeta habrá seguido la Copa del Mundo. Pero lo que molesta a los guardianes de la pureza anglo-estadounidense no es que el mundo gire alrededor de un balón, sino que el seguimiento apasionado se cuele en los inmaculados hogares estadounidenses.

La columnista Ann Coulter escribe: “Este creciente interés por el fútbol solo puede ser un signo de la decadencia moral de la nación”.   ¿Con qué asocia el fútbol la inquieta mente de Coulter? Es obvio que  relaciona el “beautiful game” con grupos sociales o   “razas” que no viven aquí —“the land of the free”. Grupos sociales (hordas, en la mente de Coulter) que han invadido esta tierra que no es su tierra (la de las “hordas”).

Parece que Coulter trata de identificar a los perversos amantes del fútbol con latinos no europeos cuya incapacidad para hablar inglés les arroja en brazos de un deporte manchado por una raíz impura. Pero esto es lo que yo interpreto.  Coulter escribe lo siguiente: “Si más ‘americanos’ ven fútbol hoy en día se debe al cambio demográfico que produjo la ley de inmigración de 1965 de Teddy Kennedy. Les aseguro que ningún americano cuyo bisabuelo haya nacido aquí está viendo fútbol. Sólo nos queda esperar que, además de aprender inglés, estos nuevos  americanos abandonen con el tiempo el fetiche del fútbol”.

Coulter y otras “personalidades” mediáticas han decidido atacar al fútbol simplemente porque no es un deporte “americano”.

Sin embargo, le puedo proporcionar a Coulter una lista de estadounidenses que han caído durante esta Copa del Mundo en la actividad anti-americana de seguir los partidos. Entre ellos está el presidente Barack Obama y sus asistentes a bordo del Air Force One, así como los miembros de las Fuerzas Armadas de EE.UU. en las bases de Afganistán. ¿Y qué me dicen de los 25 millones de estadounidenses que vieron el partido entre USA y Portugal? Fue el partido más visto en la historia del fútbol en Estados Unidos, superando la audiencia de las finales de la NBA y de la MLB World Series. En comparación con el Mundial de 2010, la audiencia en EE.UU. ha aumentado un 50%. Temo que esto sumerge a Coulter en un mar de preocupaciones raciales.

Este mar de preocupaciones no sólo anega las almas de “personalities” como Coulter, también golpea las mentes de lectores que escriben a su periódico local diciendo: “Odio el fútbol”. Es el caso de Kent Zakour quien escribió en la Gazette de Montgomery, Maryland: “El fútbol es el deporte más popular del mundo porque otros países no tienen las mismas oportunidades que nosotros” .

Concluyo con las palabras de Mark Glaudemans de Olney, Maryland, otro lector de la Gazette quien le contestó a  Zakour: “Odie el fútbol, pero por favor no se moleste en explicarnos su odio”.

Avendaño es EDITOR Ejecutivo DE El Tiempo Latino

alberto@eltiempolatino.com

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