El gobierno del presidente Barack Obama se apresta a enviar a 3.000 efectivos militares a la región afectada por el ébola en África occidental para prestar apoyo médico y logístico a los abrumados sistemas sanitarios locales y aumentar el número de camas para aislar y atender a las víctimas de la epidemia.
Obama tenía previsto anunciar el aumento de recursos el martes durante una visita a los centros federales de Control y Prevención de Enfermedades en Atlanta, en medio de los temores a que el brote pueda extenderse o el mortal virus pueda mutar en una enfermedad más contagiosa.
Los nuevos refuerzos siguen a peticiones de los países de la zona afectada y de organizaciones humanitarias de que Estados Unidos aumente su papel en la lucha contra una epidemia que se cree ha causado más de 2.200 muertes.
Las nuevas iniciativas incluyen formar a hasta 500 miembros de personal sanitario por semana y levantar 17 centros de atención de 100 camas cada uno en la zona, indicaron miembros del gobierno el lunes, así como establecer un mando conjunto con sede en Monrovia, Liberia, que coordine las tareas internacionales de ayuda.
Además, se realizará una campaña en los hogares y las comunidades para enseñar a la población a tratar a los pacientes expuestos y se proporcionarán kits sanitarios domésticos a cientos de miles de hogares, incluyendo 50.000 que la Agencia estadounidense para el Desarrollo Internacional llevará a Liberia esta semana.
Las fuentes indicaron que el coste del proyecto procederá de los 500 millones de dólares en operaciones de contingencia en el extranjero.
Crisis humanitaria
El mundo se enfrenta a una “grave crisis humanitaria” en los países de África occidental afectados por la epidemia de ébola, según denunció Naciones Unidas, que solicitó a la comunidad internacional 1.000 millones de dólares para poder contener la “exponencial” progresión del virus.
“Nos enfrentamos a una crisis humanitaria mayor en los países afectados. Su capacidad para hacer frente a la situación está al borde del colapso. Es una amenaza muy seria, por lo que tenemos que actuar ahora para evitar una tragedia mayor”, afirmó, en rueda de prensa, Valerie Amos, la secretaria general adjunta de la ONU para Asuntos Humanitarios.
Los datos no dejan lugar a dudas: las últimas cifras registradas y recopiladas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) indican un total de 4.985 contagios, de los cuales 2.461 enfermos han fallecido, lo que revela una tasa de mortalidad que varía entre el 60 y el 70 por ciento, según los países.
Pero el aspecto más grave y preocupante es que el 40 por ciento de los casos surgieron en los últimos 21 días -el virus del Ébola tiene un periodo de incubación de tres semanas- algo que se ha repetido en los últimos recuentos llevados a cabo por la organización.
Esto indica que la epidemia que surgió en marzo en Guinea Conakry y que después se expandió a Liberia y Sierra Leona está ahora creciendo “exponencialmente”, según indicó el director general adjunto de la OMS, Bruce Aylward. Ante “el riesgo de una catástrofe humanitaria” -en palabras de Aylward- y para “poder ir por delante del virus, y no por detrás”, como ha ocurrido hasta ahora, la ONU ha decidido lanzar un programa global de asistencia.