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¿Hispanos? No, gracias

Los hispanos son una parte esencial de nuestro presente como país —17% de la población, un enorme poder económico y una creciente influencia en las urnas— pero no debemos olvidar que, como dice el historiador Felipe Fernández-Armesto, “los hispanos pertenecen a la historia del país en su totalidad —como parte de sus orígenes y parte de cada importante episodio de su desarrollo”.

“Lo hispano de Estados Unidos es más que migraciones. Los hispanos precedieron a Estados Unidos en lo que es ahora su territorio nacional. Su presencia ha sido parte de la historia de esta tierra por más tiempo que cualquiera de los otros intrusos llegados a través del Atlántico, incluyendo a los anglo-estadounidenses”.

Fernández-Armesto publicó recientemente el libro “Our America —A Hispanic History of the United States” donde el catedrático de University of Notre Dame genera una absorbente narrativa en la que reafirma lo obvio: “Lo hispano de Estados Unidos es más que migraciones. Los hispanos precedieron a Estados Unidos en lo que es ahora su territorio nacional. Su presencia ha sido parte de la historia de esta tierra por más tiempo que cualquiera de los otros intrusos llegados a través del Atlántico, incluyendo a los anglo-estadounidenses”.

Nadie lo diría viendo la realidad hispana de EE.UU. según los medios de comunicación de hoy. Para ellos somos inmigrantes con graves problemas de estatus legal.

El año pasado, esta columna se tituló “Feliz Herencia Cautiva” e incluyó muchas preguntas sin respuesta.

Tenemos demasiados líderes y una clamorosa ausencia de liderazgo hispano ¿Dónde están esas voces que llenan los corazones y las mentes de una comunidad y la llena de propósitos? Los hispanos estamos permitiendo que nos definan los demás —llámense enojados, viejos, hombres blancos en TV; algunos políticos en el Congreso; o los mismos activistas hispanos. ¿Por qué a los hispanos se les retrata siempre como “ilegales” o como una comunidad llena de fracasados? ¿Por qué no existimos en los medios de comunicación —excepto por esa triste cuota de sangre, sudor y lágrimas que parece correspondernos en TV y en Hollywood? ¿Por qué una población hispana de 50 millones con pasaportes estadounidenses o estatus de residencia legal casi nunca forma parte de una conversación inteligente? ¿Por qué los comunicadores de TV difaman a la comunidad hispana sin que pase nada? ¿Por qué nuestros medios en español están abarrotados de estereotipos y atacan la inteligencia de la audiencia hispana? Tantas preguntas… Entiendo que la idea del Mes de la Herencia Hispana es reconocer las raíces hispanas de los inmigrantes. Esa es la manera en que los hispanos nos hicimos estadounidenses. Nosotros somos los gringos. ¿Cómo es posible que un grupo de Peregrinos —100 renegados religiosos británicos— se convirtieran en los estadounidenses esenciales y nosotros —hispanohablantes, exploradores, fundadores de ciudades y catalizadores de la nueva cultura americana— terminemos siendo “el otro”, el extranjero, el inmigrante?

Así las cosas, el productor de PBS, Ken Burns, ignora o borra el papel de los hispanos en sus documentales —la Guerra Civil, la Segunda Guerra Mundial o el actual sobre Roosevelt. Burns y otros nos envían un mensaje inquietante: “¿Hispanos? No, gracias.”.

Alberto Avendaño es director de El Tiempo Latino alberto@eltiempolatino.com

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