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La enfermedad de “El Puma”

El cantante José Luis Rodríguez “El Puma” padece fibrosis pulmonar idiopática, una grave afección de carácter respiratorio. “Es una fibrosis pulmonar que no tiene cura. Se fue agudizando desde el año 2000”, confesó el intérprete venezolano José Luis Rodríguez en el programa de televisión del periodista Jaime Bayly a fines de septiembre.

En este mismo espacio, “El Puma”  manifestó haber sufrido una crisis en un vuelo de Los Ángeles a Miami donde, dijo, notaba que se estaba asfixiando y pidió oxígeno. A raíz de este hecho, pasó varios días en el hospital y le diagnosticaron la enfermedad.

La fibrosis pulmonar idiopática es una patología pulmonar de causa desconocida. Es progresiva y consiste en la cicatrización del intersticio pulmonar, el espacio que se encuentra entre los alveolos y el capilar sanguíneo.

“Ahí es donde se produce el intercambio gaseoso, el milagro de la respiración, pues el oxígeno pasa de la vía aérea al capilar sanguíneo. Posteriormente este oxígeno es distribuido a través de la hemoglobina por todo el organismo”, explica Julio Ancochea, director de investigación en enfermedades intersticiales difusas de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

No obstante, en las personas que padecen fibrosis pulmonar idiopática, el intersticio se cicatriza, se endurece, lo que dificulta el intercambio gaseoso.

Esta enfermedad “se manifiesta sobre todo en personas mayores, a partir de la quinta y sexta décadas de la vida. Es un poco más frecuente en varones y también es más habitual en fumadores”, dijo el neumólogo.

Por este motivo, parece que el tabaco podría tener un papel en el origen de la enfermedad, apunta el especialista.

“También se ha visto que en los pacientes con fibrosis pulmonar idiopática es usual la presencia de reflujo gastroesofágico, por lo que algunos autores sugieren que podría tener una relación”.

“Además, se han invocado otras causas como factores autoinmunes y de exposición ambiental, pero no están claramente definidos”, afirma.

• Enfermedad rara

La fibrosis pulmonar idiopática está considerada una enfermedad rara que afecta a alrededor de cinco millones de personas en todo el mundo, según datos de Orphanet, el portal de referencia sobre enfermedades raras y medicamentos huérfanos.

Esta institución, formada por un consorcio de alrededor de 40 países, señala que la fibrosis pulmonar idiopática conduce a una importante incapacidad y destaca que la supervivencia media de los pacientes es de entre dos y cinco años después del diagnóstico.“La fibrosis pulmonar idiopática es una enfermedad silenciosa, que progresa lentamente. Cursa con disnea, es decir, dificultad respiratoria al realizar esfuerzos y con tos seca irritativa. Al principio, el paciente lo atribuye a la edad o a que no está en forma, no le da mucha importancia y suele tardar en ir al médico”, comenta el doctor Ancochea.

El neumólogo explica que la disnea de esfuerzo y la tos seca son síntomas muy inespecíficos que también se presentan en enfermedades mucho más prevalentes. No obstante, “si el médico ausculta al paciente con el fonendoscopio, el 90 por ciento de los enfermos de fibrosis pulmonar idiopática presentan en las bases de los pulmones unos ruidos muy característicos, parecidos a cuando despegas dos hojas de velcro, cuando pisas nieve o cuando arrugas un folio”, detalla.

“Si, además, les miramos las manos, entre el 25 por ciento y el 50 por ciento tiene una configuración en los dedos que los médicos llamamos acropaquias o dedos en palillo de tambor”, añade.

• Sin cura, pero se puede frenar la progresión

No existe un tratamiento curativo para esta enfermedad. Así, a los pacientes con fibrosis pulmonar idiopática se les recomienda seguir una serie de medidas generales como dejar de fumar, tratar de tener una vida activa, tomar fármacos para el reflujo gastroesofágico o hacer rehabilitación respiratoria.

También se les tratan las complicaciones o comorbilidades, por ejemplo, si desarrollan una insuficiencia respiratoria, se les suministra oxígeno domiciliario.

“Sabemos que no curamos la enfermedad, pero podemos frenar su progresión”, destaca el doctor Ancochea.

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