Respuesta a mi amigo Ricardo.
Una carta o “post” en facebook y, sin duda, un twitt irreverente.
Mi gran amigo y poeta: claro que tengo respuestas a tus preguntas e incertidumbres.
Sabes bien que soy un optimista y un sufridor —un optimista angustiado.
No tengo la menor duda de que hay luces en esta tierra de sombras. Pero es bien cierto que está en nuestras manos salir de las sombras, aquéllas que nos imponen los otros y aquéllas que nos imponemos a nosotros mismos. Tengo ejemplos —algunos construidos con mis propias manos— para ofrecerte en forma de respuesta, pero al final todo empieza con uno mismo… Nunca esperes por la dádiva del Gran Padre Blanco ni albergues esperanzas en la postura gritona de ningún mesías.
Aprendamos a construir juntos. Aprendamos a disfrutar del éxito de los otros, a evitar que el otro fracase, a ayudar.
Los otros somos nos(otros)… Ser latino o hispano —que no me espanta el nombre— es una herramienta no un destino.
Si Estados Unidos de América es el final del viaje, sea. Pero nunca olvides la raíz que te sostiene, la esencia que te alimenta, la lengua que proporciona significado y emoción a la materia sin moción.
Esto te permitirá aceptar tu entorno, abrazarte a ti mismo y a los otros.
Porque para mí el éxito es ayudar a los otros a tener éxito. De hecho, para algunos de nosotros el éxito radica en sentirnos completamente satisfechos con nuestras luchas diarias. Es éxito —y para mí un triunfo— disfrutar la oportunidad de llevar adelante la agenda hispana en esta tierra en constante transformación.
Solo esto te puedo decir: elige entre cambiar y avanzar. Pero, por lo que más quieras, ¡muévete!
Y como mi amado poeta, Octavio Paz, escribió: merece tus sueños.
En su “El Laberinto de la Soledad”, Paz dice que es siempre difícil entregarse al otro y que pocas personas lo consiguen. Y muchas menos trascienden el estado posesivo para conocer el amor por lo que realmente es: un descubrimiento perpetuo, una inmersión en las aguas de la realidad, una re-creación sin fin.
Y es en esa ‘re-creación sin fin’ en la que quiero que te concentres. La nueva tierra es la vida —y no hay nada nuevo en esto de la vida. Recuerda que aquí o allá o en cualquier parte tú eres el centro que necesita reconectarse, re-crearse. Muévete feliz, consciente de que existe un legado si tú estás presente. Sí, Estados Unidos es un territorio propicio para encontrarte. Y más allá de ti mismo, en algún lugar, espero tu llegada.
Te necesitamos en esta Hispaniausa a ti, es decir, a tu promesa interminable, a tu posibilidad emocionante.
¿Y de mí qué? Me preguntas. Veo —siento— un nuevo camino por delante. Y todavía me golpea una enorme soledad, un silencio clamoroso, esa intacta negligencia en manos de muchos en la comunidad hispana, en la intelligentsia latina.
Pero la agenda continúa. El sueño nunca cesa. El camino es ancho. Y Don Quijote vive porque la patria no es nacional, sino del espíritu.
Avendaño es Director de El Tiempo Latino
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