
El presidente de Cuba, Raúl Castro (izq) y el de EE.UU., Barack Obama (d), el sábado 11 de abril de 2015, durante una histórica reunión, en la VII Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de las Américas en la Ciudad de Panamá. Castro.
El presidente de Cuba, Raúl Castro, le dijo el sábado 11 de marzo a su homólogo de EE.UU., Barack Obama, que está “dispuesto a hablar de todo” en el proceso hacia la normalización bilateral, durante la histórica reunión que mantuvieron los dos en Panamá en el marco de la VII Cumbre de las Américas.
“Puede ser que nos convenzan de unas cosas y de otras no, no hay que hacerse ilusiones”, sostuvo Castro también.
Al afirmar que los dos países tienen que dialogar “con mucho respeto”, el mandatario cubano reconoció que existen “muchas diferencias” entre uno y otro Gobierno.
La esperada reunión, la primera entre dos presidentes de ambos países en más de medio siglo, se realizó en una pequeña sala dentro del Centro de Convenciones Atlapa de Panamá, donde se está celebrando la VII Cumbre de las Américas con la presencia de los 35 países del continente y de Cuba por primera vez.
Obama y Castro estaban sentados uno al lado del otro, en un formato similar al que se usa cuando el mandatario estadounidense recibe a un presidente extranjero en el Despacho Oval.
Es una reunión “histórica”, admitió el propio Obama, quien reconoció también que la historia entre los dos países es “complicada”.
“Ahora estamos en condiciones de avanzar en el camino hacia el futuro”, subrayó el presidente estadounidense.
La reunión de hoy entre Obama y Castro estuvo precedida de una conversación telefónica el pasado miércoles y estuvo centrada en revisar el proceso para la restitución de las relaciones diplomáticas bilaterales, que debe llevar a la reapertura de embajadas en Washington y La Habana.
Esa apertura, para la que aún no hay fecha, también fue tratada en la reunión de tres horas que celebraron el jueves en Panamá el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, y el canciller de la isla, Bruno Rodríguez, que hasta hoy había sido el contacto de más alto nivel diplomático entre Estados Unidos y Cuba desde 1958.

El presidente Barack Obama durante la conferencia de prensa en la VII Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de las Américas en la Ciudad de Panamá.
“Cuba no es una amenaza”
El presidente Obama sostuvo que “Cuba no es una amenaza” para su país, al defender tras la Cumbre de las Américas en Panamá el acercamiento a la isla y su histórica reunión con el mandatario cubano, Raúl Castro.
En una conferencia de prensa al término de la Cumbre, Obama comentó que su objetivo no es “un cambio de régimen” en Cuba y se mostró “cautelosamente optimista” sobre los progresos que se están realizando hacia la normalización bilateral y la reapertura de embajadas en Washington y La Habana.
Sobre su conversación con Castro, la calificó de “sincera” y “productiva”, y dijo que ambos tuvieron la oportunidad de “hablar honestamente” sobre sus diferencias.
Según Obama, le comentó a Castro “en privado” lo mismo que ha dicho “en público” sobre las preocupaciones de EEUU acerca de la situación de los derechos humanos y la libertad de expresión en Cuba.
Por otro lado, Obama indicó que todavía no ha podido revisar la recomendación del Departamento del Estado favorable a retirar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo y, por tanto, aún no ha tomado una decisión al respecto.
El presidente detalló que quiere poder leer y “estudiar” con calma esa recomendación y la de sus asesores en la Casa Blanca antes de tomar una decisión.
En anticipación a su histórica reunión de hoy entre Obama y Castro, la primera entre los presidentes de los dos países en más de medio siglo, se habían generado muchas expectativas sobre un posible anuncio acerca de la lista terrorista.
Cuba reclama su salida de esa lista, en la que aparece cada año desde 1982, pero no lo considera una “precondición” para retomar las relaciones diplomáticas con EEUU y reabrir las embajadas en las respectivas capitales, aunque los expertos coinciden en que sería un paso muy importante hacia la normalización diplomática.
Para sacar a Cuba de la lista, EEUU debe llegar a la conclusión de que “durante los últimos seis meses” el país no se ha implicado “en el apoyo, asistencia o complicidad de actos terroristas internacionales”, según explicó recientemente el secretario de Estado, John Kerry.
Además, es necesario contar con un compromiso del Gobierno de Cuba de que no tiene intención de involucrarse o apoyar el terrorismo en el futuro.
Una vez que Obama anuncie su decisión, debe notificarla de manera formal al Congreso, que cuenta con 45 días para estudiarla y, en caso de desacuerdo, puede presentar un proyecto de ley para tratar de revocar el dictamen presidencial.