Entiendo que vivimos en tiempos apocalípticos para la industria de la información en general y para los periódicos en particular, así que permitan que reproduzca aquí una cita moderna: “Vivimos en un mundo nuevo, a estrenar, en el que todo sucede al mismo tiempo. El “tiempo” ha cesado y el “espacio”se ha esfumado. Vivimos en una aldea global… en un suceder simultaneo. Regresamos al espacio acústico. Hemos vuelto a estructurar el sentimiento primigenio, las emociones tribales de las que unos cuantos siglos de alfabetización nos habían separado”.
Esto lo escribió Marshall McLuhan en 1968. Y uno se siente bien regresando al futuro. Marcha atrás para llegar al futuro. La tecnología está haciendo horizontal, lo que una vez fue vertical, jerárquico. La lluvia de información se derrama hacia abajo o hacia arriba o permanece densamente interconectada en un embalse a punto de estallar y desbordarse.
Las audiencias ganan espacios de poder en la industria de la información. Las audiencias ya no se conforman con ser alimentadas. Ahora exigen ser también alimentadores proactivos.
El modelo económico está cambiando y los nuevos modelos necesitan satisfacer exigencias aún ancladas en el pasado.
Los diarios se están convirtiendo en semanarios o en productos en línea. El acceso a contenidos de pago comienza a proliferar con resultados diversos. Y el ambiente de la noticia se vuelve más ruidoso, menos fiable, un poco incontrolable, invadido; pero al mismo tiempo, emocionante y lleno de posibilidades. No se debe temer más que al viejo sistema. Bienvenidos al caos de la interactividad, de la interconectividad y del exceso. Todo lo cual tiene sus orígenes en los años del nacimiento de la industria de la prensa escrita. De nuevo, yendo hacia atrás llegamos al futuro.
El director de The Washington Post, Martin Baron, habló en abril en la universidad de California, Riverside. Su conferencia se tituló: “La Gran Mudanza del Periodismo: Qué descartar, Mantener y Adquirir a la hora de pasar de lo Impreso a la Web”. Baron dijo que en sus 39 años en la profesión, éstos son tiempos llenos de emoción y ansiedad.
“De emoción porque el periodismo se está reimaginando por completo. De ansiedad porque el periodismo se está reimaginando por completo —porque nuestro modelo económico tradicional se está desintegrando”.
Entre 2004 y 2010 se desarrolla la banda ancha, aparecen Google, Facebook, Youtube, Twitter, Kindle, iPhone, Instagram, Whatsapp, y iPad. La velocidad y movilidad traida por la tecnología no solo erosionan la base económica de la industria, cambian el ecosistema de la información. Sí, el medio es (también) el mensaje. Noticias y tecnología son ya un matrimonio indisoluble. Y Baron se siente entusiasmado, enfocado en las posibilidades. Y ve periodistas emprendedores. En la nueva era, dice, todos deben ser líderes, con ideas e iniciativas. “Antes contratábamos gente para que aprendiera de nosotros. Ahora aspiramos a contratar gente que nos enseñe lo que necesitamos saber”. Y —como diría McLuhan— que abrace múltiples modelos de exploración.
Avendaño es director de El Tiempo Latino
@albertoavendan1