
Monumento a monseñor Romero en San Salvador.

El cardenal y enviado especial del papa Francisco, Angelo Amato, preside hoy, sábado 23 de mayo de 2015, la ceremonia de beatificación de Óscar Arnulfo Romero (1917-1980) en la plaza Salvador del Mundo de San Salvador

Un grupo de acólitos carga las reliquias del mártir salvadoreño monseñor Romero (la camisa que llevaba el día de su asesinato)durante su ceremonia de beatificación hoy, sábado 23 de mayo de 2015, en San Salvador

Fotografía cedida por la Presidencia de El Salvador hoy, sábado 23 de mayo de 2015, que muestra a (i-d) los presidentes de Panamá, Juan Carlos Varela; de Ecuador, Rafael Correa, y de Honduras, Juan Orlando Hernández, durante la ceremonia de beatificación de Óscar Arnulfo Romero (1917-1980),



Devotos asisten hoy, sábado 23 de mayo de 2015, a la ceremonia de beatificación de Óscar Arnulfo Romero (1917-1980) presidida por el cardenal Angelo Amato, enviado del papa Francisco, en la plaza Salvador del Mundo de San Salvador

Fotografía fechada el 22 de mayo de 2015 que muestra a Jorge Alberto Hernández, chófer de Romero cuando fue obispo de la diócesis de Santiago de María (Usulután), entre 1974 y 1977, mientras sostiene fotografías durante una entrevista en San Salvador (El Salvador). Defensores de derechos humanos y allegados a Romero dicen que el arzobispo, asesinado el 24 de marzo de 1980, era el "ancla" que impedía a El Salvador zarpar a un viaje de sangre y dolor que le costaría la vida de unas 75.000 personas en 12 años de guerra civil.


Tiberio Arnoldo y Santos Gaspar Romero Galdámez (der.), dos de los hermanos de Monseñor Óscar Arnulfo Romero, posan junto a un busto del mártir en Ciudad Barrios.
San Salvador, 23 may (EFE).- La “voz de los sin voz”, Óscar Arnulfo Romero (1917-1980) fue elevado hoy a los altares en su natal El Salvador, en un acto de masas en que se resaltó su amor por los pobres y lucha por la justicia.
Romero fue beatificado en una ceremonia presidida por el cardenal Angelo Amato, enviado del papa Francisco, quien en febrero pasado aprobó el decreto que reconocía el “martirio” del arzobispo de San Salvador, asesinado por “odio a la fe”.
“San Romero de América”, como desde hace años llaman a Romero los salvadoreños, fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por un comando de ultraderecha mientras oficiaba misa en la capilla del hospital de cáncer Divina Providencia de San Salvador.
El largo camino de Romero hacia los altares comenzó oficialmente en 1990, y el papa Francisco desbloqueó en 2013 el proceso, estancado desde 1997, cuando el Vaticano aceptó la validez de la causa.
La beatificación quedó definida este sábado cuando Amato derramó incienso sobre la reliquia del mártir, consistente en la camisa ensangrentada que vestía el día de su asesinato, flores y una palma que significa “la victoria de los mártires”.
Los devotos no pudieron contener la emoción, y lágrimas, aplausos y gritos inundaron la plaza Salvador del Mundo, a donde cerca de 300.000 personas llegaron desde la madrugada.
Fieles hondureños, costarricenses, mexicanos, estadounidenses, argentinos, chilenos, panameños, guatemaltecos y nicaragüenses, entre otros, estuvieron presentes en la plaza Salvador del Mundo.
Los vítores dedicados a Romero y las pancartas que exhibieron fragmentos de sus homilías, muy críticas de los poderes que dominaban a El Salvador en su época, se pudieron ver a lo largo del acto religioso, en el que participaron también el postulador de la causa, Vicenzo Paglia, y el arzobispo de San Salvador, Luis Escobar Alas.
Durante el acto de beatificación fue leída, primero en latín y luego en español, una carta enviada por el pontífice a Escobar Alas, en la que el papa Francisco expresó que Romero fue capaz de “ver y oír el sufrimiento de su pueblo”, y que su comportamiento fue “un ejercicio pleno de caridad cristiana”.
“En ese hermoso país centroamericano, bañado por el océano Pacífico, el Señor concedió a su Iglesia un obispo celoso que, amando a Dios y sirviendo a los hermanos, se convirtió en imagen de Cristo Buen Pastor”, dijo el papa en la carta, también difundida hoy por el Vaticano.
El Santo Padre trasladó a los fieles, a través de su misiva, que “la voz del nuevo beato sigue resonando hoy para recordarnos que la Iglesia, con vocación de hermanos en torno a su Señor, es familia de Dios, en la que no puede haber ninguna división”.
Durante la beatificación, que se prolongó unas tres horas, Escobar Alas invocó a Romero “con fe y esperanza, para que Dios nos conceda la esperanza de poder construir una sociedad nueva, con justicia para todos”.
También agradeció al papa Francisco por dar a El Salvador “un beato en la persona” del “tan amado Óscar Romero (…) un gran intercesor y un gran protector”.
La reliquia del arzobispo mártir de San Salvador fue llevada este sábado hasta la plaza de El Salvador del Mundo en una urna de cristal, desde el museo del hospital de la Divina Providencia, en cuya iglesia un escuadrón de la muerte quitó la vida a Romero.
A partir de la beatificación, la reliquia pasará a la Catedral Metropolitana de San Salvador, desde donde se irá trasladando a diferentes iglesias y museos para que pueda ser visitada por los fieles.
En la beatificación estuvieron presentes los presidentes de Ecuador, Rafael Correa; de Honduras, Juan Orlando Hernández; de Panamá, Juan Carlos Varela; y el anfitrión, Salvador Sánchez Cerén.
También el vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez; de Costa Rica, Helio Fallas, y el viceprimer ministro de Belice, Gaspar Vega, demás de delegaciones de México, Brasil, Colombia, Chile, Estados Unidos, Italia y Nicaragua.
Obama celebra beatificación de monseñor Romero y pide inspirarse en él
El presidente Barack Obama celebró hoy la beatificación del mártir salvadoreño monseñor Óscar Arnulfo Romero y dijo que su figura debe servir de inspiración para trabajar por la justicia y la paz.
Monseñor Romero, asesinado de un tiro el 24 de marzo de 1980 en plena misa cuando era arzobispo de San Salvador, “fue una figura inspiradora para la gente de El Salvador y de toda América”, destacó Obama en un comunicado divulgado por la Casa Blanca.
Según Obama, Romero fue un hombre “inteligente” y “valiente”, que “hizo frente a los males que veía sin temor”, guiado por las “necesidades” de la población “oprimida y pobre” de su país.
El mandatario recordó que se emocionó “profundamente” cuando tuvo la oportunidad de visitar la tumba del arzobispo en marzo de 2011, dentro del viaje que realizó a San Salvador.
“El Salvador ha avanzado mucho en los últimos 35 años”, subrayó Obama, quien agregó que actualmente el trabajo que realiza EE.UU. en ese país y en toda Centroamérica se guía por la “visión” de Romero y está orientado a “promover oportunidades económicas, fortalecer el imperio de la ley y crear vecindarios más seguros”.
Obama agradeció también al papa Francisco por su decisión de beatificar a Romero y por su “liderazgo” al enfatizar la obligación compartida de “ayudar a los que más lo necesitan”.
“Esperemos que la visión del arzobispo Romero nos inspire a todos a respetar la dignidad de todos los seres humanos y a trabajar por la justicia y la paz”, concluyó.
Por su parte, en otro comunicado, el secretario de Estado de EE.UU., John Kerry, enfatizó que “las balas” que mataron a Romero no podrán “apagar de ninguna manera el ejemplo que dio con su vida, su franca elocuencia, su amor por los demás o la lealtad que demostró a sus seguidores”.
El arzobispo fue, “en un momento de profunda división y tristeza en su tierra, un líder espiritual inspirador, valiente defensor de los derechos humanos, protector de los vulnerables y campeón de la justicia social”, comentó Kerry.