Mary Vigil, directora servicios médicos-Catholic Charities

Dice que no es capaz de hablar en español, pero consigue explicar en la lengua de su padre las razones que la impulsaron a dedicarse a la medicina y, en este momento, a estar comprometida con la misión de Caridares Católicas en la arquidiócesis de Washington.
“Me gusta mucho trabajar para Caridades Católicas, es parte de mi fe y de mi corazón”, contó Mary Vigil en una entrevista para un video de El Tiempo Latino grabado en el local del Spanish Catholic Center en DC. Vigil es directora de servicios médicos de Catholic Charities, en la arquidiócesis de Washington, y sus raíces culturales —incluída su religión católica— marcan a esta mujer que expresa “desde el corazón” un mensaje de servicio por medio de su vocación: la medicina.
Explica que su madre es coreana y su padre de Nuevo México, de origen español, que se crió en un hogar donde sus padres hablaban poco inglés, su madre poco español y su padre poco coreano. La comunicación estaba, en palabras de Vigil, “llena de color”.
“La familia de mi padre, en Nuevo México, no cruzó ninguna frontera, más bien la frontera les cruzó a ellos”, dice y añade que el ambiente multicultural, y de pocos recursos económicos, en el que creció son parte de su fortaleza.
“La unión familiar se centró en nuestras convicciones como católicos, en la oración, en las tradiciones… al final, eso fue lo que me impulsó a venir a trabajar a Caridades Católicas”, explica la doctora quien recuerda episodios de racismo en su adolescencia. A su hermano lo golpeó en plena calle la organización racista KKK por parecer “mexicano”. Ella, cuyos rasgos son más asiáticos, hubo de sufrir por parecer aún más “minoría” en el Nuevo México de su infancia. Pero la doctora Vigil emana una fuerza interior donde no hay espacio para el rencor.
En su familia no había tradición de estudios superiores, así que se decidió a inaugurar ese camino y llegó a la facultad de medicina de la Universidad de Georgetown. No fue un camino fácil, pero sí algo muy claro en su mente.
“Estudié la escuela secundaria y la carrera de enfermera al mismo tiempo. Sabía que con mi situación económica y familiar iba a ser difícil labrarme un futuro a no ser que tomara las riendas de mi propio destino y me formara lo más posible”, explica. “Estudié enfermería y además química y antroplogía y biología… hice un Master en Salud Pública…”, dice de corrido, sin darle la menor importancia.
Desde los 17 años se involucró en las áreas de salud pública y enfermería y desde esa temprana edad hizo trabajo de voluntariado en Ecuador, en India y en México.
“Estuve en la Sierra Tarahumara 8 años ayudando a construir un sistema de salud y control de tuberculosis y estableciendo iniciativas para el control de enfermedades entre el gobierno de México y el del estado de Nuevo México”, dice. Hace unos 10 años vino a DC, se matriculó en Georgetown “y la hermana doctora Dede Byrne se convirtió en mi mentora porque mi interés era ser cirujana y doctora de familia y ella tiene una enorme experiencia y una trayectoria de trabajo caritativo impresionante”.
Así fue como Mary Vigil unió en Caridades Católicas su vocación por la medicina, su espíritu de servicio y su fe.