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Indultar sólo al pavo

Indultar: Perdonar a alguien total o parcialmente la pena que tiene impuesta, o conmutarla por otra menos grave.

Indultar: Exceptuar o eximir de una ley u obligación.

Indulto: Gracia que excepcionalmente concede el jefe del Estado, por la cual perdona total o parcialmente una pena o la conmuta por otra más benigna.

• Si con la llegada de la festividad de Acción de Gracias, el presidente perdona a un pavo eximiéndole de la obligación de morir en el horno de nuestra felicidad. El presidente puede y debe, como imperativo moral, ofrecer una gracia excepcional hacia aquellos jóvenes dreamers que vinieron a este país de niños, sin documentos, pero que con el tiempo regularizaron su situación en la patria de los afectos, de la vida conducida con éxito social y contribución comunitaria a pesar de la tensión, la congoja, el estrés de ver a su familia contra las cuerdas de la ley mientras ellos jugaban limpio con las leyes del único país que conocen. ¿Por qué entonces indultar sólo a un pavo?

• Si el presidente de Estados Unidos —el presente, muchos del pasado y el que viene— ha reconocido que el sistema migratorio está quebrado, es disfuncional, no funciona ni sirve a las necesidades del mercado justo y de una sociedad sana en lo económico y en lo ético en el trato a los seres humanos, ¿por qué el presidente actual se ha empeñado en implementar el absurdo marco legal migratorio imperante elevando el número de redadas en vecindarios de trabajadores, separando familias, creando pánico en comunidades locales y consiguiendo un récord en el número de deportaciones donde la mayoría de los deportados no son autores de crímenes graves? ¿Por qué en lugar de presionar no ejercemos más el perdonar? ¿Y por qué indultamos sólo a un pavo?

• Si la actual legislación migratoria no funciona, ¿por qué presionar a los trabajadores que contribuyen a un mercado laboral que se aprovecha de ese mal funcionamiento? ¿Por qué no ayudar a esas familias inmigrantes integradas en el tejido laboral y comunitario del país a salir de las sombras?

¿Por qué no hacer eso en lugar de indultar sólo a un pavo?

• Si el presidente electo consiguió millones de votos procedentes del sentimiento anti-inmigrante, procedentes del odio al otro cuando del otro se crea una imagen distorsionada, interesada, al servicio de la cosificación, de la deshumanización, ¿por qué no contraatacar esos sentimientos antiamericanos con un perdón medido, moralmente impulsado y pragmáticamente enraizado en los intereses nacionales? ¿Por qué no hacer eso en lugar de indultar sólo a un pavo?

• Si el presidente electo cuando sea presidente va a poder utilizar su mandato de servidor público para servir sus intereses privados y los de su familia gracias al poder que le dan los ciudadanos con sus impuestos. ¿Por qué no servir los intereses de millones de familias estadounidenses en cuyo seno viven, con temor, honrados trabajadores indocumentados? ¿Por qué no hacer eso en lugar de indultar sólo a un pavo?

• Si una enorme variedad de estudios socio-económicos —de fuentes políticas e institucionales diversas— demuestran el valor positivo de los inmigrantes, documentados o no, en nuestra economía y en el impacto comunitario de vecindarios enteros, ¿Por qué no pedir la regularización y el tratar cara a cara, como personas, a millones de trabajadores, en lugar de propagar el temor y amenazar con la represión? ¿Por qué en lugar de ser inclusivos indultamos sólo a un pavo?

• Si los jóvenes hispanos “Made in USA” —con o sin papeles— son la clave demográfica y cultural que está revolucionando este país y generando tantas expectativas como ansiedades —que se lo pregunten al presidente electo, todavía anclado en la percepción (que algunos llaman realidad) de que los hispanos son inmigrantes sin papeles que violan, matan y trafican con drogas— ¿Por qué no escuchar sus voces? ¿Por qué no aceptamos su multiculturalidad y su solidaridad con quienes no tienen papeles hoy?

¿Y por qué nos limitamos a indultar solo a un pavo?

• Charlie Brown le recuerda a Snoopi: “Nos vamos a morir un día”. Y Snoopi contesta: “Pero todos los demás no”. ¿Por qué no utilizamos todos los otros días para celebrar la vida y quienes contribuyen a nuestro alrededor con su trabajo y el amor a sus familias? ¿Por qué entonces no superamos nuestros prejuicios, nuestro temor, nuestros cálculos políticos y promulgamos legislación inclusiva, ciudadanía para los jóvenes, valerosos, dreamers y un camino de estabilidad y esperanza para millones de familias?

Luego, si quiere el presidente, que indulte también a un pavo.

Avendaño es director de el Tiempo Latino

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