
BATEADOR. Melvin Mora acumuló números suficientes para aspirar a un nicho en el Salón de la Fama del Béisbol.
El Salón de la Fama del Béisbol de Grandes Ligas en Cooperstown, New York, podría recibir en 2017 a otro latino.
Y a juzgar por la calidad de los latinos nominados, esa meta es fácil de lograr.
El venezolano Melvin Mora y otros nueve ex grandeligas latinoamericanos forman parte de lista de 34 peloteros que analiza la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica para elegir la Clase de 2017 del llamado “Templo de los Inmortales”.
“Nada más ser parte de esa prestigiosa lista para mí ya es un gran logro”, dijo Mora en entrevista con El Tiempo Latino el martes 6 de diciembre de 2016.
Mora agregó que es “un honor” formar parte de los jugadores elegibles en 2017, algo que nunca imaginó cuando era un niño en su natal Yaracuy.

DOMINICANO. Manny Ramírez cuando jugaba con los Medias Rojas de Boston.
“Recordar a mi natal Agua Negra, un pueblo de 64 casas cuando yo era un niño y del cual no esperaba salir, y hoy estar nominado al Salón de la Fama del Béisbol en una emoción indescriptible. Mi familia y yo estamos muy honrados”, dijo Mora a El Tiempo Latino.
“Nunca imaginé ingresar al Salón de la Fama de los Orioles de Baltimore y lo hice, pero el solo hecho de ser nominado a Cooperstown es ya de por sí un gran logro”, expresó Mora.
“La satisfacción es muy grande porque se ve el resultado del trabajo que has hecho toda la vida, el empeño por tratar de jugar pelota, es un premio a la constancia y perseverancia de toda mi vida de querer estar en el béisbol profesional”, continuó.
La meta no será fácil para Mora, quien tendrá que acumular los votos de los periodistas de la Asociación de Escritores de Béisbol de Norteamérica, en competencia con leyendas como Jeff Bagwell, Trevor Hoffman y Tim Raines, quizás los tres primeros favoritos, en una tarjeta que incluye a los también venezolanos Magglio Ordóñez y Carlos Guillén.
RECEPTOR. El puertorriqueño Iván Rodríguez es uno de los firmes candidatos a ingresar al Salón de la Fama del Béisbol en 2017.
Además, hay otros latinoamericanos que amasaron excelentes números en las Grandes Ligas como los dominicanos Manny Ramírez y Vladimir Guerrero, los puertorriqueños Iván “Pudge” Rodríguez y Jorge Posada, los colombianos Edgar Rentería y Orlando Cabrera y el mexicano Freddy Sánchez.
“Cuando ingresé al Salón de la Fama de los Orioles tuve una votación unánime de los medios que participaron. Ojalá que la historia se repita. Espero conseguir al menos un 5 por ciento de los votos para mantenerme en la lista. Es difícil pero no imposible”, reconoció Mora quien en total competirá con 33 peloteros, 15 de los cuales retornan en la boleta, entre ellos Bagwell, Hoffman y Raines, y 18 que al igual que él debutan en la elección. Los resultados serán anunciados el 18 de junio.
Cualquier jugador que aparezca en al menos el 75% de las boletas será inducido al Salón de la Fama el 30 de julio de 2017, junto a los elegidos por el Comité Today’s Game Era, John Schuerholz y Bud Selig
Nacido el 2 de febrero de 1972 en Agua Negra, en el estado venezolano de Yaracuy, Mora es padre de quíntuples, quienes nacieron en plena temporada de 2001, cuando militaba con los Orioles y se unieron a su hija mayor Tatiana

JONRONERO. Vladimir Guerrero es uno de los latinos con mejores credenciales para ingresar a Cooperstown.
“La verdad es que he disfrutado mucho con mi familia esta nominación porque cuando tienes una temporada en la que te nacen cinco hijos de una sola vez, uno de ellos que requería atención especial y con viajes del estadio al hospital y a la inversa todos los días no es nada fácil”, recordó Mora.
Mora jugó para los Orioles 10 de sus 13 temporadas en las Grandes Ligas. Durante su carrera con los Orioles bateó para un promedio de .270, con .350 de porcentaje de bases alcanzadas, y .431 con corredores en las almohadillas.
Sus 808 encuentros en la antesala, son sólo superados por el inmortal Brooks Robinson, miembro del Salón de la Fama de Cooperstown, quien jugó en 2.870 partidos como tercera base de los Orioles.
Mora también está entre los líderes históricos de Baltimore en dobles, donde ocupa el octavo lugar, con 252; en carreras impulsadas (octavo, 662), jonrones (décimo, 158), anotadas (décimo, 709) y total de bases alcanzadas (décimo, 2.073).
“Estar en una lista con todos esos ‘caballos’ como Manny Ramírez, Iván Rodríguez y Vladimir Guerrero para mí es un excelente logro”, subrayó Mora.

BORICUA. El ex receptor puertorriqueño de los Yankees de Nueva York, Jorge Posada.
Mora jugó con la Liga Americana en los Juegos de las Estrellas de 2003 y 2005. En 2004 logró el Bate de Plata, con promedio de .340, 104 carreras impulsadas, 111 anotadas, conectó 187 imparables, 41 dobles y 27 jonrones y se colocó en la casilla 18 en la elección del Jugador Más Valioso del Nuevo Circuito.
Su promedio de bateo, de .340 en 2004, fue su mejor marca personal en una temporada. Ese año Mora lideró la Liga Americana en porcentaje de bases alcanzadas (.419) y registró marcas personales en jonrones (27) y carreras impulsadas (104).
Mora fue firmado en 1991 por los Astros de Houston. Debutó en Grandes Ligas el 30 de mayo de 1999, a los 27 años de edad, con la camiseta de los Mets de Nueva York. En Venezuela, Mora militó en los Navegantes del Magallanes, equipo con el que se inició en el béisbol profesional y donde destacó por su velocidad en las bases, bateo, fildeo espectacular y la capacidad de jugar múltiples posiciones tanto en el cuadro interior como en los jardines.
“Siempre recuerdo mis inicios con el Magallanes, cuando vine a Estados Unidos a las ligas menores con los Astros de Houston, era una lucha constante para poder llegar a los estadios y hoy al verme en la lista para el Salón de la Fama me siento muy feliz”, aseguró Mora, quien debutó en las Grandes Ligas en 1999 con los Mets de Nueva York.
“Con los Mets fue algo apasionado porque jugué con peloteros como Rickey Henderson, Bobby Bonilla, Mike Piazza, Robin Ventura, entre otros. Poder contribuir para ganar ese banderín fue una de las cosas más bonitas que me han pasado. Cuando tuve que partir después de una Serie Mundial me sentí triste”, recordó Mora, quien de los Mets pasó a los Orioles.
“Cuando me cambiaron no sabía qué me esperaba en Baltimore pero la tristeza q se me quitó cuando en Camden Yards me recibió nada menos que Cal Ripken Jr. quien me hizo sentir como en casa”, concluyó Mora al recordar a Ripken, uno de los grandes con los que, quizás, se podría reencontrar en Cooperstown.