La mayoría de los jugadores son de los estados de Puebla y Oaxaca en México, comen tacos de suadero y al pastor, trabajan muchas horas a la semana y esperan ansiosamente el domingo para ir a jugar básquetbol.
Son los integrantes de la Liga Mexicana de Baloncesto, quienes juegan su deporte favorito y comparten sus culturas todos los domingos en el gimnasio del Colmar Manor Community Center and Town Hall en Maryland.
Ellos han realizado esta actividad desde hace unos 15 años, aunque en la actualidad apenas disputan su segunda campaña en una liga organizada.
“La Liga la comenzamos en el invierno pero durante el verano hemos estado jugando por más de 15 años en diferentes torneos menos formales. Nadie había tratado de hacer un torneo más organizado. Conseguimos un gimnasio, contratamos los árbitros y el año pasado jugamos nuestra primera temporada con 14 equipos y este año ya aumentamos a 18 planteles”, dijo a El Tiempo Latino, el mexicano Sabier Ramírez, fundador de la liga.
Estos jugadores aficionados comenzaron realizando sus partidos en unas canchas cerca del Colmar Manor Park en Maryland y muchos de ellos se han mantenido jugando todos estos años, entre ellos el padre de Ramírez. “Tengo 34 años de edad y mi padre me llevaba a jugar desde hace 15 años”, recordó.
La existencia y funcionamiento de esta liga aficionada de baloncesto en el área metropolitana de Washington, acaba con el mito de que a los latinos sólo les gusta el fútbol.
Desde Richmond, VA, hasta Baltimore, MD, en el Gran Washington funcionan múltiples ligas de fútbol, en las cuales la mayoría de los jugadores son de origen salvadoreño, hondureño, mexicano, guatemalteco, boliviano y peruano, países en los que la principal pasión deportiva es el fútbol. A nivel de baloncesto, existe una liga femenina que funciona en Hyattsville, Maryland.
“La mayoría de nuestros jugadores son del estado de Puebla pero radican aquí. Ellos van siempre a México de vacaciones. Yo soy de Oaxaca, tenemos tres equipos integrados por jugadores que son de ese estado pero la mayoría son de Puebla”, explico Sabier.
Y como el baloncesto es un deporte internacional, en esta liga lo utilizan para unir a la comunidad. “También hay jugadores colombianos, nicaragüenses, dominicanos y puertorriqueños. Hay dos salvadoreños, quienes juegan muy bien, y al menos dos hondureños”, explica Ramírez que juega en el equipo Maryland.
En el caso de Ramírez, su equipo, Maryland, es un quinteto familiar. Además de él, juegan su papá, dos hermanos y dos amigos.
“Desde niño mi padre nos llevaba a México y él jugaba en los torneos que hacen allá, especialmente cuando hay fiestas en los pueblos”, expresó Ramírez.
Sobre los equipos que participan en la actual temporada afirmó que “Maryland King es uno de los más fuertes” y admitió que “hay unos ocho equipos de un nivel más alto que los demás”. “Mixqui nos ayudó a crecer mucho porque siempre nos juntábamos a jugar con ellos, nos conocemos desde la escuela”, acotó.
Y como parte de la disciplina que han debido implementar, no permiten que sus jugadores ni el público ingieran licor en las afueras de las instalaciones. “Van muchos niños y no es un buen ejemplo. Es un ambiente familiar, mi esposa vende comida, como milanesas de pollo, tacos de suadero, al pastor, antojitos mexicanos como chicharrones, fruta picada, etc.
Sobre la contribución de la Liga para el sano esparcimiento y unión de la comunidad, Ramírez dijo:
“Es muy bueno porque en lugar de irse a la calle y estar expuesto a los vicios, en nuestra liga se puede pasar un día con la familia, los niños, se juega un poco, se observan otros partidos y se comparte con las otras familias. Es un buen ejemplo para los hijos, porque observan que sus padres están haciendo deporte y eso les va a ayudar a ellos también”.
Muchas familias de la comunidad latina del área metropolitana están de alguna manera angustiadas por las presiones migratorias que podrían intensificarse en los próximos meses. También hay dificultades económicas y sociales que afectan a los inmigrantes y sus familias.
Jugando al baloncesto encuentran un bálsamo.
“Pienso que ayuda mucho. Hay personas que tienen a sus familias en México, están solos acá y trabajan largas jornadas, de 12 y 13 horas, en el calor o en el frío y solo esperan el domingo para relajarse con el baloncesto”, admite Ramírez.
“A mí por ejemplo me gusta el baloncesto, de corazón, inclusive hemos ido a jugar a Boca Ratón, Florida, donde hay jugadores de buen nivel. Pero hicimos una selección, fuimos e hicimos un buen papel. Llegamos en el segundo lugar compitiendo con equipos de jugadores blancos y boricuas, pero la mayoría eran afroamericanos.
El actual torneo de la liga lleva siete jornadas, se juegan 18 partidos de temporada regular, en la mitad organizan un Juego de las Estrellas, uno de veteranos, otro de mujeres y hacen competencias de tiros de tres puntos. Ramírez admite que todas esas ideas los ayudaron a que llegue más público esta temporada.
Ramírez destacó que “con la participación de las familias, jugadores y toda la comunidad” la Mexicana de Baloncesto se ha convertido en una liga de mucha altura. Informes por el teléfono 240-535 2543.