A pesar de las buenas intenciones que pudieron tener la protecciones que anunció el Presidente Barack Obama para los estudiantes transgénero, desde el principio habían tenido un cimiento turbulento.
Apenas la administración de Obama acababa de dar a conocer las protecciones el año pasado y ya la administración de Trump las revocó este miércoles diciendo que fueron diseñadas sin suficiente análisis legal. Se necesitó poco más que una simple firma del nuevo Fiscal General para deshacer una de las principales iniciativas de derechos civiles por parte de Obama.
Pero al mismo tiempo, no había se había requerido mucho más que una firma para promulgar las protecciones, y eso es lo que ha hecho que la nueva administración del Presidente Donald Trump las haya desestimado.
El pasado mayo, cuando el debate nacional acerca de los derechos de los transgénero se encontraba caldeado, la administración de Obama dictó que las escuelas del país deberían dejar que los estudiantes transgénero usaran los baños, vestuarios y otras instalaciones de acuerdo a su identidad de género en lugar del de su sexo por nacimiento.
La directriz se dio en forma de una carta al estilo “Queridos Colegas” dirigida a instituciones educativas. En esa carta se alegaba que prohibir a los estudiantes usar los baños que correspondían a su identidad de género contribuía a la discriminación sexual, violando el Título IX de la Ley Federal en contra de la discriminación.
En la carta se les requería a las escuelas que otorgaran a los estudiantes “acceso igualitario a los programas y actividades educativas, incluso en circunstancias en las que otros estudiantes, padres o miembros de la comunidad tuvieran objeciones o preocupaciones”. En la carta se podía leer que “el deseo de acomodarse a las incomodidades de otros no puede justificar una política que deja por fuera y crea desventajas a una clase particular de estudiantes”.
Tenía un lenguaje firme, sin lugar a dudas, pero no llevaba consigo le fuerza de la ley. La carta era más que todo una “guía” explicando la posición de la administración frente a los derechos de estudiantes transgénero. Sin embargo, la directriz era clara: juegan con nuestras reglas o se les cortará el financiamiento federal.
La comunidad LGBT y sus aliados celebraron los nuevos lineamientos, diciendo que era necesario hacer sentir seguros y bienvenidos a los estudiantes transgénero.
Pero los conservadores argumentaron que era una intromisión del gobierno federal y que, en algunos casos, podía verse como un atropello a las políticas locales y estatales. El Gobernador Republicano del estado de Texas, Dan Patrick, lo llamó un “chantaje”. Al mismo tiempo, en una publicación que se podría calificar casi profética, el bloggero del Washington Post, Ed Rogers, dijo que “estas son exactamente las propuestas por decreto que han llevado a que Donald Trump tome auge”.
Desde el punto de vista de algunos, la administración de Obama había “alborotado el avispero”. La directriz se dictó en un momento en el que el país estaba inmerso en una agria batalla alrededor de los derechos de los transgénero, en parte provocado por el debate acerca del “proyecto de ley de baños” en Carolina del Norte, que prohibía a personas transgénero usar baños que no correspondían con su sexo biológico. Además, varias demandas relacionadas con el acceso a baños públicos se estaban presentando en la Corte Federal, generando un cuestionamiento acerca de si la directriz era necesaria.
Pero muchos simpatizantes presionaron las protecciones que difícilmente se adecuaban al momento. Representantes de la oficina de derechos civiles del Departamento de Justicia dijeron que hubo un incremento en las denuncias de discriminación por parte de estudiantes transgénero y de consultas de los maestros en cómo apoyarlos. El sindicato de maestros más grande a nivel nacional apoyó la orden, alegando que los estudiantes transgénero tenían el derecho a expresar de manera segura su identidad de género en las escuelas. A menos de dos semanas de haber sido enviada la carta, 11 estados presentaron una denuncia diciendo que la directriz no tenía “base legal” y alegando que conllevaría “cambios dramáticos” en las escuelas alrededor del país. Luego, durante ese verano, otros diez estados hicieron demandas similares alegando que la administración había excedido su autoridad.
En la corte, los fiscales del gobierno lucharon por explicar la importancia de la directriz. El juez Reed O’Connor de la Corte Distrital de E.E.U.U. por el Norte de Texas se resistió al argumento del gobierno de que el Título IX incluyera discriminación basada en identidad de género, ya que en la ley no se mencionaba nada referente a la orientación sexual. Al mismo tiempo, parecían confundidos en cuanto a cómo el gobierno esperaba que las escuelas respondieran a esta directriz.
Un intercambio particularmente revelador se dio durante una argumentación oral en el mes de agosto, cuando O’Connor preguntó si el gobierno quería que las escuelas consideraran el cambio de políticas aún cuando solo habían recibido guías y documentos interpretativos por parte de la administración.
“Por supuesto que preferiríamos que las escuelas distritales y otros públicos se alinearan a nuestra interpretación de la ley”, respondió el fiscal del Departamento de Justicia, Benjamin Leon Berwick. Pero continuó diciendo que “si los estados creen que nuestra interpretación de la ley no es correcta, no van a sufrir ninguna repercusión ni hay nada que los force a cambiar la manera como han estado procediendo”.
El juez parece haber estado confundido, refiriéndose al mandato como “directrices o reglas o lo que sea que sean”. Continuó presionando a Berwick acerca de cómo las escuelas deberían reaccionar:
LA CORTE: Entonces estas personas están preguntándose si deben cambiar los baños, si van a tener que cambiar los carteles, si van a tener que deshacerse de sus políticas viejas e implementar nuevas políticas.
MR. BERWICK: Es aquí cuando creo que disentimos en este caso, porque esas directrices no fuerzan a hacer nada de eso. Pero por supuesto –
THE COURT: ¿No fuerzan? ¿Qué dicen entonces?
MR. BERWICK: No fuerzan a nadie a hacer nada por el momento. Por supuesto que el gobierno quisiera que obedezcan la ley pero el hecho es que si ellos eligen, si ellos consideran que la interpretación de la ley no es la correcta, ellos podrían esperar por una medida de aplicación y podrían argumentar frente a la medida y no perderían nada.
Al final, O’Connor falló en contra de la administración.
En agosto, apenas tres meses después de que la carta “Queridos Colegas” se hubiese publicado, el juez emitió una orden a nivel nacional prohibiendo que el gobierno pudiera forzar la directriz. El juez dijo que la administración debió haberlo tratado como una normativa que las escuelas y miembros del público pudieran evaluar antes de que se tuviera que ejecutar.
Las protecciones todavía estaban siendo bloqueadas por la orden judicial cuando el miércoles la administración de Trump envío una nueva carta “Queridos Colegas” con la instrucción de que las escuelas desacataran lo que la administración de Obama les había instruido. No se dio ninguna directriz, solo se dijo que las directrices anteriores debían eliminarse porque generaban confusión, planteaban retos legales y no permitían las consideraciones de los estados y escuelas distritales, según reportó The Post.
Antes de que la directriz fuera revocada, la administración de Obama había estado pidiendo a algunas escuelas distritales que revisaran o actualizaran sus políticas para acomodar a estudiantes transgénero. Al mismo tiempo, una corte había hecho mención de la posición de la administración en la sentencia del juicio de Gavin Grimm, un estudiante transgénero que demandó a una escuela por prohibirle usar el baño de hombres. Pero el impacto de la directriz parece ser más simbólica que legal. Varios estudiantes transgénero y personas que los apoyan dijeron que la medida los hacía sentir aceptados y les daba la confianza de que tenían un aliado en el gobierno federal.
“Esta directriz fue desarrollada y aplicada para apoyar a los estudiantes transgénero, porque la realidad es que ellos tienen mayor riesgo de sufrir de violencia y discriminación por parte de sus compañeros en la escuela, y como consecuencia existe una grave situación de riesgo de suicidio o auto lesión”, dijo el miércoles la Directora Ejecutiva del grupo GLSEN. “Cuando a los estudiantes se les permite ser ellos mismos tienden a tener un mejor desarrollo. Esta directriz cambia y salva la vida de muchos y no perjudica a nadie, por lo que no debería ser revocada”.
El juicio de Grimm acerca del derecho del uso de baños está programado en la Corte Suprema de E.E.U.U. para el mes que viene. Grimm dijo que la directriz era “increíblemente motivadora” y que se encontraba descorazonado de saber de la decisión de la administración de Trump.
“Reafirmó la esperanza de que el futuro de los estudiantes transgénero iba a tomar un camino sin precedentes”, dijo Grimm a The Post el miércoles.