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“Extender el TPS es lo correcto tanto para El Salvador como para EE.UU.”

SALVADOREÑA. Soledad trabaja en el City Hall de Washington, DC y su hija aspira a convertirse en Alcaldesa siguiendo el ejemplo de la Alcaldesa Muriel Bowser.


           
   

Cortesía Oficina de la Alcaldesa

SALVADOREÑA. Soledad trabaja en el City Hall de Washington, DC y su hija aspira a convertirse en Alcaldesa siguiendo el ejemplo de la Alcaldesa Muriel Bowser.

El edificio John A. Wilson ubicado en el centro de Washington, DC está lleno de personas que definen la historia de la ciudad y una Alcaldesa que creció perteneciendo a la quinta generación washingtoniana de su familia, funcionarios gubernamentales que crecieron aquí o se mudaron para asistir a la universidad y nunca regresaron a su lugar de origen, habitantes que vinieron a conocer a su Alcaldesa o testificar ante el Concejo, murales de residentes de Washington legendarios, aquellos que lucharon por un gobierno independiente (Home Rule) y los que continúan luchando por convertir a Washington, DC en un estado. Entre todas estas personas hay otra que representa la historia de DC, una mujer que se mudó a los Estados Unidos desde El Salvador hace casi veinte años para tener la oportunidad de obtener una mejor vida. Menos de una década después de que la guerra civil de su país terminara. Soledad, entonces una joven que vivía en un pequeño municipio de El Salvador, tomó una decisión desgarradora: Para ayudar a su familia económicamente, dejaría atrás a sus seres queridos y todo lo que ella conocía y se trasladaría a los Estados Unidos.

En el 2001, Soledad se convirtió en uno de los cientos de miles de salvadoreños que viven en los Estados Unidos y se beneficiaron de la decisión del Presidente Bush de otorgar a El Salvador el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés). Gracias al TPS, Soledad pudo obtener un trabajo, una licencia de conducir y comprar un carro. Hoy, ella trabaja con orgullo en la Oficina de la Alcaldía de Washington, DC, y su hija aspira a convertirse en Alcaldesa de Washington, DC.

Soledad todavía recuerda el alivio de descubrir que no tendría que caminar por las calles con miedo a la deportación, y está infinitamente agradecida por todas las oportunidades que ha encontrado en los Estados Unidos y por las personas que la han ayudado a aprender inglés, palabra por palabra, y a construir una vida en DC.

A lo largo de Washington, DC, hay aproximadamente 1.400 salvadoreños como Soledad. En todo el país, hay casi 200.000 salvadoreños que viven y trabajan en nuestras comunidades.

Estos habitantes son nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestros compañeros de clase y trabajo. Ellos pueden vivir y trabajar en DC debido al TPS, un estatus migratorio legítimo concedido por el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) a los nacionales de países que sufren desastres naturales, conflictos armados y otras condiciones extraordinarias y temporales que hacen el regreso a su país un viaje inseguro. A través del TPS, las personas que estaban en los Estados Unidos en el momento de la designación original pueden permanecer y trabajar legalmente hasta que la designación expire. El Salvador recibió por primera vez la designación del TPS en el 2001 luego de una serie de terremotos en el país. Desde entonces, la designación se ha renovado cada 18 meses sobre la base del análisis del gobierno de los Estados Unidos de las condiciones en El Salvador.

En los próximos cuatro meses, el DHS, en consulta con el Departamento de Estado, decidirá si extenderá la designación del TPS para El Salvador, que beneficia a casi 200.000 salvadoreños que han estado viviendo y trabajando legalmente en los Estados Unidos por años e incluso décadas. Si no se concede la prórroga, la mayoría de los beneficiarios perderán sus empleos y se verán obligados a regresar a un país que no tiene las condiciones para recibirlos.

Hoy, al reunirnos, los Alcaldes de las capitales de países de Latinoamérica amparados por el TPS, pedimos al gobierno de los EE.UU., extender el Estatus de Protección Temporal.

Como Alcaldes, todos queremos construir ciudades más seguras y más fuertes para nuestros habitantes. Todos trabajamos a diario para encontrar nuevas maneras de asegurar que la prosperidad llegue a todos los que la buscan. Creemos que difundir la prosperidad y crear ciudades más seguras significa celebrar el talento y la cultura de nuestros habitantes, encontrar nuevas maneras de conectar a las personas con oportunidades y liderar con tal entendimiento de que cuando a las personas se les da una oportunidad de una mejor vida, ellos la tomarán. El Estatus de Protección Temporal (TPS) provee refugio para aquellos que lo necesitan. La protección de los derechos humanos es seguramente uno de los valores de Washington, DC y de todo Estados Unidos; el Distrito de Columbia, como capital, goza de nuestra diversidad y les da la bienvenida a personas de todo el mundo. Los salvadoreños que viven y trabajan en los Estados Unidos fortalecen nuestra economía y ayudan a sostener nuestras comunidades. Al extender el Estatus de Protección Temporal (TPS) para los salvadoreños, el gobierno hará lo correcto tanto para El Salvador como para los Estados Unidos.

Entre el Estatus de Protección Temporal (TPS) y la ley de Protección a los Soñadores (Dream Act), el gobierno estadounidense tiene una tremenda oportunidad de recordar al mundo lo que significa ser un líder internacional. Esperamos que aprovechen el momento.

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