El sábado 21 de abril la vida de la periodista Migueliuth Sandoval cambió por completo, pues un impacto de bala certero en la cabeza de Ángel Eduardo Gahona López, justo frente al Palacio Municipal en la ciudad de Bluefields, Nicaragua, acabó con su existencia. El comunicador y su compañero de un noticiero televisivo local también era su esposo.

Gahona López, quien transmitía un Facebook Live para la página del programa, rodó por las escaleras de la institución pública, según narra su esposa, tras recibir el disparo y falleció a causa de lo que el acta de defunción describe como “destrucción del sistema nervioso central y trauma cráneo encefálico severo por herida de un proyectil con arma de fuego”.



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Chivos expiatorios

Para Sandoval, la versión que le han ofrecido de la muerte de su esposo a manos de dos jóvenes con una supuesta arma artesanal, no coincide que lo que muestran 11 videos que la familia tiene en su poder sobre lo que sucedió y la herida de arma de fuego en la cabeza que le segó la vida al periodista, pues responsabiliza a un funcionario de la Policía Nacional, cuyo no nombre prefirió mantener en reserva, por temor a represalias, que estaba en un cordón (contingente) policial a pocos metros de Gahona. Ella considera que los incriminados hasta ahora, son “chivos expiatorios” que usaron para lavar la cara del funcionario responsable, que asegura, lo mandaron de vacaciones después de ocurrió el hecho.



Ricardo Sánchez-Silva

DISPARO. Sandoval: “Tenemos 11 videos, donde se escucha la orden del comisionado Manuel Valle Corea, se ve cuando los antimotines arman en un círculo y desde el medio, uno dispara”

La transmisión que hacía el reportero pretendía registrar los daños que se habían registrado tras las manifestaciones ocurridas en la zona y un presunto enfrentamiento ocurrido momentos antes. Las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega se recrudecieron después de que en abril anunciara una reforma al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), rechazada por la población.

“Mi esposo se acerca, va subiendo las gradas y reportando que hay daños en la puerta de un cajero automático. Con el teléfono en mano empieza a registrar los hechos. Él mismo grabó su propia muerte. En las imágenes del Facebook Live se ve cuando cae. Yo siempre he dicho que su muerte fue un asesinato por parte de miembros uniformados, porque en ese momento estaba rodeado de estas fuerzas policiales especiales (antimotines), los que andan con cascos y trajes oscuros. Estaba acordonado por estos policías”, relata Sandoval a El Tiempo Latino.

Otros indicios para la comunicadora de que fueron efectivos de seguridad los que dispararon, los constituyen la orden de abrir fuego – abran cejas -, que da el comisionado de la región Manuel Valle Corea y el reflejo de la detonación que se ve en el casco de uno de los funcionarios. Luego, la víctima cae en los escalones. Ambos hechos fueron registrados en video. “Nosotros como familia tenemos 11 videos, donde se escucha la orden de ese Mayor, se ve cuando los antimotines arman en un círculo y desde el medio uno – de ellos – dispara. Sin embargo, no nos han tomado en cuenta”, dice mientras recuerda que los funcionarios no socorrieron a Gahona, quien cayó justo frente a ellos. “Fue luego que llegó un ciudadano y le puso un trapo en la cabeza. La policía no lo levantó, no lo socorrió a pesar de que estaba a pocos metros de él”.



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DOCUMENTO. El acta de defunción indica que el periodista murió debido a un proyectil de arma de fuego, pero no ofrece más detalles.

Los jóvenes acusados por la Fiscalía a principios de mayo fueron Brandon Lovo, de 18 años, a quién señalan de presunto responsable del asesinato con un arma artesanal y Glen Slate, como supuesto cómplice, según indica la fiscal Inés Miranda. La madre del primero denunció ante el medio La Prensa, que su hijo más bien fue uno de los heridos, pues se encontraba cerca del lugar del acontecimiento cuando un disparo de balín alcanzó su espalda.

“Capturaron a dos muchachos y dicen que le dispararon a una distancia de 74 metros con un arma artesanal. Es decir, dos tubos de hierro que realizan presión y hacen la detonación. Ni que hubieran puesto un elefante a esa distancia, habrían tenido un tiro tan certero y profesional. Fue un impacto que inmediatamente me lo desconectó, fue en la cien que me le dieron y a 74 metros a las 6.30 pm con poca visibilidad porque no había mucha iluminación. Crees que le iban da dar a esa distancia de forma de certera. Ahí es cuando ves que esos muchachos son chivos expiatorios. Ellos están detenidos, el juicio estaba para el 12 de junio, pero no se realizó porque dicen que hay inseguridad en todas las calles de Managua y que no pueden sacar esos reos por las protestas”, asevera.



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FAMILIA. Gahona dejó a una niña de cuatro años y a su esposa, Migueliuth Sandoval. (FOTO 4)



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Desde que Sandoval inició las denuncias en el caribe sur y la capital, ha recibido amenazas y persecución. “Han llegado cerca de las casas, nos explotan los transformadores de nuestras viviendas. Nos quieren amenazar e intimidar, pero nosotros seguimos en esto”.

Las razones detrás del asesinato

Según Migueliuth, la gota que derramó el vaso fue la lucha que tenía el difunto a favor de las minorías, pues el gobierno de Ortega intentaba desalojar a un grupo de personas de sus tierras, a quienes les había entregado 150 manzanas por ser excombatientes de guerras, para que sembraran. Sin embargo, en los momentos cuando quisieron sacarlos, Gahona estuvo presente para documentar lo que sucedía, luego se ser llamado por la misma comunidad, así que no pudieron ejecutar la expulsión.

“Ellos vinieron, trabajaron y las pusieron a cultivar en el caribe sur a seis kilómetros de la periferia de Bluefields. Llega la empresa Coca Cola y los incentiva a que siembren coco, comprarles el producto posteriormente, vender la carne, la concha y el agua. Llegó uno de los políticos del gobierno, de quien voy a omitir el nombre por seguridad – el más ambicioso con las tierras en el país-, que quería desalojar a esa 150 familias, así que llamaron a mi esposo para que él le diera cobertura al caso. Llegan los antimotines, pero como hay medios de comunicación no se logra el desalojo, afirmó la comunicadora, mientras que recordó que en una ocasión tuvieron que permanecer de 11 am a 5pm en el lugar “con la gente porque decían que si nos íbamos los mataban. Entonces, fuimos la piedra en el zapato, ese obstáculo que no permitió en ese momento que sacaran esas familias. Eso fue a inicios de 2018. Ese día de las protestas se prestaron las condiciones para el asesinato. Fue el momento idóneo que encontraron los cobardes para quitarle la vida”.

Además del material audiovisual que tiene la familia, la fiscalía posee unos 36 videos a los que no tienen acceso sus parientes. Esta información se ha tornado hermética y los peritos a los que Sandoval le ha pedido ayuda, han evitado involucrarse porque si toman el tildado “caso Gahona, los matan”, asegura.

Disparos a la cabeza

Nicaragua cumplió este lunes 18 de junio dos meses desde que iniciaron las protestas con la crisis más sangrienta desde la década de 1980, según reseña la agencia de noticias EFE, con alrededor de 200 muertos, de acuerdo a organizaciones humanitarias. El Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), responsabilizó al gobierno de Daniel Ortega, a sus fuerzas policiales y paramilitares de estos asesinatos.

Mauricio Targa, parte de los denominados “autoconvocados”, ha sido testigo de la represión en las manifestaciones. “El día de la marcha de las madres el 30 de mayo, todo comenzó muy pasivo, tuvimos medio millón de personas que asistieron. Cuando ya terminó la actividad, se encontraron con fuerzas de choque. Habían francotiradores, grupos de la juventud sandinista que estaban usando armas. Yo personalmente estuve trasladando heridos. Vi a un muchacho que le dispararon en la cabeza”, dice mientras señala como responsable a la Policía Nacional de Nicaragua y paramilitares. “Hubo más de 20 muertos, entre 10 y 15 de ellos tenían impactos de balas en la cabeza, que son tiros mortales”, relató.



Ricardo Sánchez-Silva

PARAMILITARES. Targa: Habían francotiradores, grupos de la juventud sandinista que estaban usando armas

El joven considera que su país no vive una democracia debido a las violaciones de DD.HH. y la falta de transparencia en los últimos procesos electorales. “El simple hecho de que no podamos salir a las calle a marchar como nuestra Constitución nos lo permite, evidencia que no existe democracia en Nicaragua”, sentencia, mientras que afirma con seguridad que la única salida – no negociable – es la renuncia de Ortega.

Posibles sanciones

La periodista nicaragüense afirma que ha llegado a Washington DC cargando la muerte no solo de su esposo, sino de los cientos de “asesinados, durante las protestas, cuyos familiares son madres en muchas ocasiones de bajos recursos y poco conocimiento de los casos. Han pedido que seamos la voz de ellos. Venimos cargando con estos muertos y pidiendo justicia”.

En una reciente visita a EE.UU., Sandoval se reunió con los senadores Marco Rubio, Ted Cruz y Ros- Lehtinen, a quienes les manifestó su confianza en el trabajo que realiza la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). También hizo lo propio con Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), a la que pertenece la primera dependencia autónoma.

En las reuniones, junto a otras víctimas de la represión, han salido a flote algunos nombres de funcionarios que proponen sean sancionados por los EE.UU. Entre ellos, Francisco López, tesorero del partido Frente Sandinista para la Liberación Nacional, Sonia Castro, ministra de salud, quien – según afirma -, ordenó que cerraran los centros de salud a quienes llegaran heridos de las manifestaciones. También proponen que se sancione a Gustavo Porras, presidente de la Asamblea Nacional, Fidel Moreno, secretario general de las alcaldías municipales y regiones autónomas, así como Roberto López, presidente del Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS).

“Sabemos que falta castigar y condenar a la pareja presidencial, pero para nosotros este es un gran paso. Que hayan escuchado a quiénes queremos que sancionen, para nosotros es un logro”, dijo Sandoval.

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