El pasado domingo, México culminó finalmente un proceso electoral que destinó a Andrés Manuel López Obrador como presidente de la República.
El futuro mandatario, comúnmente conocido como AMLO, generó una gran polémica durante la campaña; su elección significaba de anticipado “un gran cambio” en la política mexicana porque rompía con el bipartidismo tradicional entre el Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN). A su vez traía a la mesa nuevos lineamientos ideológicos completamente desconocidos para México.
La incertidumbre fundada en el miedo, generó múltiples discusiones del rumbo que puede tomar la segunda economía de Latinoamérica con la victoria de AMLO. Sobre todo por la similitud que tiene el candidato con líderes regionales que han sido negativos en el desarrollo de sus respectivos países, así como también la relación que López Obrador posee con la izquierda.

MÉXICO – Andrés Manuel López Obrador, presidente electo.
Este tipo de ataques fueron esquivados por el político mexicano al prometer en su discurso una “auténtica democracia” que no permitiera una “dictadura abierta ni encubierta”, a pesar de asegurar “cambios profundos” que serán dados “de acuerdo al orden legal establecido” garantizando los derechos y las libertades individuales y sociales.
A pesar de esto, el aspecto que poco se ha tomado en cuenta, que es en gran medida la razón por la cual la comunidad internacional generó la alerta, es la relación del partido al que pertenece AMLO, el Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), con el Foro de Sao Paulo.
¿Qué es el Foro de Sao Paulo?
El Foro de Sao Paulo nace en 1990 de la mano del Partido de Trabajadores (PT) en la metrópolis brasilera con la intención de congregar grupos y partidos políticos de izquierda para debatir sobre el escenario internacional después de la caída del Muro de Berlín y “las consecuencias del neoliberalismo”.
Al momento de su fundación, el líder de la revolución cubana, Fidel Castro, era el único miembro del foro que ejercía poder ejecutivo, hasta la llegada de Hugo Chávez a la presidencia de Venezuela en el año 1999.
Ambos personajes se dieron la tarea de asesorar y apoyar económicamente a los miembros de la coalición para lograr lo propio en el resto de la región. Bajo esta iniciativa, lograron obtener el poder en Nicaragua con el Frente Sandinista, en Ecuador con Rafael Correa, en Argentina con los Kirchner, en Bolivia con Evo Morales, en Paraguay con Fernando Lugo, en El Salvador con Mauricio Funes, en Chile con Michelle Bachelet, en Perú con Ollanta Humala, en Uruguay con Pepe Mujica y en Brasil con Lula da Silva y posteriormente con Dilma Rousseff.
El club de partidos de izquierda se ha encargado de montar en el poder Ejecutivo a personajes como Chávez, Lula y Morales.
Estos actores, con la excepción de Michelle Bachelet y Pepe Mujica, son señalados en la actualidad por corrupción, lavado de dinero e inclusive por narcotráfico y financiamiento del terrorismo. Asimismo, el Foro de Sao Paulo está intrínsecamente relacionado con el caso Odebrecht, una constructora brasilera que repartió 98 millones de dólares en sobornos por América Latina.
Destino incierto
Si bien es cierto que cada país escribe su historia y que no necesariamente México tiene que repetir la experiencia de muchos países Latinoamericanos, es importante considerar que las condiciones en las que se dio el proceso electoral son bastante parecidas a las de Perú en 1990, Venezuela en 1998, Colombia en 2002 y Argentina en 2003.
En esos casos, los líderes se encontraron con sociedades agotadas de las condiciones en las que vivían; como lo es para México que actualmente tiene altos índices de pobreza, desigualdad, violencia a causa del narcotráfico y corrupción.
Debido a esto, López Obrador tuvo que incluir promesas en su discurso en las que se aseguró mantener la autonomía de las instituciones, montar una guerra contra la corrupción, evitar las expropiaciones, entre otros aspectos cotidianos en los gobiernos latinoamericanos con los que se le asociaba.
Además, es importante resaltar que tiene un buen antecedente de gestión porque al ser gobernador del Distrito Federal en el período 2000-2005, el PIB de la capital creció cinco puntos.
Sin embargo, no es un secreto para nadie que el hecho de que MORENA sea miembro del Foro de Sao Paulo, lo condenará a cumplir con las exigencias a las que se compromete cualquier ente que decida participar en una coalición regional.