Este martes se registró 7 muertes en Nicaragua por hechos violentos ocurridos a raíz de las protestas entre las cuales había una estudiante brasileña, tres manifestantes antigubernamentales y tres sandinistas. Además, la agencia de noticias EFE reportó 5 policías heridos.
Ante esto, el gobierno de Brasil convocó a la embajadora de Nicaragua en ese país, Lorena Martínez, para dar explicaciones sobre la muerte de la estudiante brasileña Rayneia Gabrielle Lima.
Presuntamente Lima fue asesinada por disparos que le propiciaron supuestos paramilitares en Managua. El canciller brasileño, Aloysio Nunes, llamó además a consultas al embajador de Brasil en Nicaragua, Luís Cláudio Villafañe, para explicar también la muerte de la brasileña, señalaron a EFE fuentes de la Cancillería suramericana.
“Es una demostración de insatisfacción con lo que pasó”, indicaron a la agencia.
Por otro lado, fue confirmado a lo largo de la jornada por la Policia Nacional que al menos tres civiles murieron y otros cinco policías resultaron heridos en un enfrentamiento armado ocurrido en el norte de Nicaragua.
Asimismo, la vicepresidenta Rosario Murillo informó que tres militantes sandinistas fueron asesinados por las protestas contra el Gobierno; denunció que fueron “perseguidos, criminalizados y asesinados solo por pertenecer al Frente Sandinista”.
Como consecuencia a la violenta jornada, el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence, se pronunció a través de su cuenta Twitter, en la que afirma que es “innegable” que la violencia en Nicaragua “patrocinada por el Estado”, por lo que responsabilizó al Gobierno nicaragüense de de las muertes que han ocurrido desde que iniciaron las protestas.
“La violencia en Nicaragua patrocinada por el Estado es innegable. La propaganda de Ortega no engaña a nadie y no cambia nada. Más de 350 muertos a manos del régimen. EE.UU. insta al Gobierno de Ortega a que ponga fin a la violencia YA y a que celebre elecciones adelantadas”, escribió Pence.
El vicepresidente acabó su mensaje advirtiendo a Ortega de que “el mundo está observando”.
Nicaragua está sumergida en la crisis más sangrienta de su historia en tiempos de paz y la más fuerte desde la década de los años 1980, también con Ortega como presidente.
Con información de EFE.