Este miércoles, el vicepresidente de los Estados Unidos, Mike Pence, estuvo presente en el sureste del estado Texas, una zona fuertemente afectada el año pasado por el huracán Harvey, para evaluar los avances de la reconstrucción de la región.
En atención a los medios, señaló que “estamos orgullosos con el trabajo que todos hicieron en esta zona, una labor que inspiró a la nación. Sé que los trabajos deben continuar para devolver la normalidad en esta comunidad, pero sé que lo harán mejor que nunca”.
En su recorrido, el diplomático visitó la Primera Iglesia Bautista de Rockport, donde pidió orar por las víctimas.
Junto a Pence también estuvo Greg Abbott, gobernador de la entidad, quien, de acuerdo con EFE, agradeció el apoyo brindado por el gobierno.
“Texas recibió la respuesta más rápida de su historia ante una emergencia -que provocó la muerte de 90 personas y decenas de miles de refugiados durante semanas- con la asignación de 40.000 millones de dólares para la reparación de daños en la fase preliminar”, manifestó.
La tragedia azotó de tal manera que los daños fueron estimados en 125.000 millones de dólares, con aproximadamente cuatro mil viviendas y demás instalaciones impactadas.