Claudia Jimena Orozco no para de llorar. Su cuerpo con moretones y su pierna izquierda enyesada revelan las lesiones que sufrió por la tragedia de la que hizo parte el 14 de agosto, cuando un bus turístico con 30 pasajeros, con colombianos y venezolanos, se accidentó en carreteras ecuatorianas: con el saldo de 24 fallecidos.
Pero lo más sorprendente del siniestro vino después, cuando las autoridades revelaron que el autobús estaba cargado con media tonelada de marihuana y que el paseo gratuito era una simple fachada de una organización criminal dedicada a enviar droga hacia el sur del continente.
En una investigación relámpago, en menos de una semana, la Fiscalía en Colombia capturó a varias personas en Ibagué, Tolima y Cali, señaladas de ser los dueños del alijo de marihuana.
Desde que ocurrió la tragedia, en medio de las versiones contradictorias y fantasiosas sobre el origen del dinero para financiar el viaje, siempre estuvo en el ojo del huracán el nombre de Claudia Jimena Orozco; no solo porque ella firmó el contrato con la empresa de transporte que prestó el servicio especial, sino porque varios de los familiares de las víctimas fatales la señalaron como la organizadora del trágico paseo.
Aún con las secuelas en su cuerpo del accidente vial, Claudia y su abogado, Élmer Montaña, se dirigieron este jueves en la mañana a la Fiscalía para ponerse a disposición de las autoridades, pero extrañamente en el ente acusador no existía ninguna investigación y mucho menos una orden de captura en su contra.
“Es una situación muy rara, porque al no existir una investigación en Colombia, queda la puerta abierta para que Ecuador la pida en extradición y es evidente que ella es el eslabón más débil dentro de esa cadena criminal, que la usó y se aprovechó de su precaria situación económica”, dijo el abogado Montaña.
En efecto, esa misma tarde llegaron al despacho del abogado oficiales de la Policía Antinarcóticos, quienes le hicieron un interrogatorio a su defendida y de paso le notificaron que posiblemente contra ella surja un pedido de extradición de las autoridades ecuatorianas.
Hasta el cierre de esta nota aún no existía una circular de Interpol que ordenara la captura de Orozco, quien aceptó hablar con este portal sobre la tragedia que lleva por dentro, el error que cometió y los detalles sobre cómo se organizó el misterioso viaje gratuito, por el que ella recibiría dos millones de pesos por convocar a la gente y ayudar en la logística del paseo.
Reconoció que pese a que durante el viaje se enteró que el bus fue cargado con marihuana en un parqueadero de Jamundí, Valle, decidió callar por temor a represalias contra ella o sus hijos. Delató a los otros organizadores del paseo gratuito y aclaró que la versión del supuesto político que patrocinó el viaje para lavar dinero, fue una de las mentiras que le dijeron cuando preguntó sobre la gratuidad del mismo. Pide perdón a las familias de las víctimas del accidente.
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