Oficiales de inmigración de Estados Unidos detuvieron hace al menos una semana a 160 trabajadores de una fábrica al norte de Texas. Desde entonces el miedo por no saber cómo actuar, reina en los pensamientos de las personas que residen en esta zona fronteriza con Estados Unidos.
Aunque los funcionarios de inmigración han negado que actualmente hacen un nuevo operativo, Laura García, quien vive en el estado de Texas, narró estar asustada. Ella tiene tres hijos.
La fábrica donde detuvieron a las 160 personas está cerca de un templo evangélico, por lo que abogados, activistas y religiosos ofrecieron apoyo a las familias afectadas. “Todavía no sabemos cuántos, pero probablemente sí habrá gente que querrá quedarse en la iglesia”, argumentó el pastor Moisés Navarrete.
Según narra el portal web del medio Univisión, Brenda Samayoa llegó aterrada a la iglesia Filadelfia pidiendo ayuda para quedarse allí con sus hijos de 9, 7, 4, y un año. Su esposo está detenido. “Tengo miedo de regresar a mi hogar”, dijo.