El estado Vargas, -al norte de Venezuela y a media hora de Caracas, la capital del país-, ha sido uno de los principales donde, cuando llueve, la población entra en nerviosismo y miedo. El recuerdo de la tragedia del año 1999, cuando hubo pérdidas humanas incontables, vive en la memoria de las personas. Este martes, algunos sectores vivieron ese suceso.
La Cabrería, un sector que está a la entrada del estado Vargas, fue el lugar de los hechos. Dos niñas, una de 11 años y otra de siete meses, murieron cuando a raíz de la lluvia, el agua buscó su cauce y ese fue, la vivienda donde vivían. Los vecinos narraron que en alguna oportunidad les dijeron que debían salir del lugar, pero en vista de no tener condiciones económicas, la opción fue quedarse. Una de las consecuencias se vivió este martes: la lamentable muerte de estas dos infantes.
El nervio, miedo, rabia y angustia vive en el pensamiento de quienes viven en la zona. Dijeron estar cansado de promesas, pues desde hace al menos cuatro años, esperan por una reubicación habitacional en una zona más segura. El gobernador de la entidad, Jorge Luis García Carneiro, visitó la zona, pero solo hasta el lugar donde murieron las niñas. Allí prometió una casa a su familia, pero hacia arriba no vio; al parecer las demás personas, no están en riesgo, aunque imploran por un nuevo techo.
Las grietas que se han formado en las viviendas general alerta. Ante la falta de respuesta gubernamental, los propios vecinos, con palas y carretillas, removieron escombros y lodos, a ver si así pueden mejorar las condiciones de tránsito de la zona.