El pasado 5 de octubre, en un foro con estudiantes de la Universidad Tecnológica, el candidato presidencial del FMLN, Hugo Martínez, afirmó estar “a favor de la libertad de expresión y en contra de aprobar legislaciones no consultadas”. Esto, en relación al anteproyecto de Ley de Espectáculos Públicos presentado por dos legisladores de su partido y el ministro de Gobernación, Arístides Valencia.
Esta ley, que busca regular la emisión de contenidos en medios fue criticada por diferentes sectores pues incluye criterios de censura previa, los cuales riñen con la Constitución y diversos tratados internacionales en materia de libertad de expresión. Pese a ello, el FMLN se mantuvo firme en su propuesta. El FMLN, salvo su candidato presidencial, quien criticó la falta de consultas previas y en un programa radial expresó que no era el momento apropiado para esta discusión.
Este fue el último episodio de desencuentros entre el aspirante a la presidencia y su partido, el cual tiene una larga tradición de rigidez a lo interno y donde el disenso no siempre es bien recibido.
Algunos de estos desencuentros entre Martínez y la dirigencia del FMLN o las líneas del Gobierno han sido en materia de políticas públicas y propuestas programáticas, pero otros tienen más que ver con la identidad del partido y sus aliados más cercanos.
El candidato “no favorito”
Cuando el también exministro de Relaciones Exteriores Hugo Martínez se inscribió a la precandidatura presidencial del FMLN, el pasado 23 de abril, la dirigencia del partido ya se había decantado por otra figura, el exministro de Obras Públicas, Gerson Martínez. Tan es así que en enero de este año, la secretaria adjunta del partido, Norma Guevara, afirmó que este último “ha sido una persona que cada batalla que ha librado la ha ganado limpiamente; nuestra militancia ha pedido respaldarlo y tenemos la certeza que con él vamos a llegar a un tercer mandato en el Ejecutivo”.
Un mes después, el secretario general efemelenista, Medardo González, confirmó lo dicho por Guevara, al calificar a Gerson Martínez como el “mejor caballo” para ganar la presidencia. Estos y otros poderosos dirigentes confirmaron que el exministro de Obras Públicas era “el favorito”.
Este proceso de primarias entre ambos exministros era de particular importancia debido a los resultados electorales del 4 de marzo, en los que el partido sufrió la peor debacle de su vida democrática, perdiendo fuerza en el territorio y logrando únicamente 23 diputados, con lo cual cedió su calidad de partido indispensable al negociar acuerdos que requieren mayoría calificada en la Asamblea Legislativa.
Por ello, una candidatura alejada de una dirigencia que vivió tal catástrofe electoral resultó cada vez más atractiva para el electorado desencantado, mas no para la cúpula del partido rojo. Esto se tradujo en una abrumadora victoria para el excanciller: de los 28,254 afiliados que votaron, 71.7% lo eligieron a él para comandar el esfuerzo electoral efemelenista.
Un día después de derrotar a Gerson Martínez y, simbólicamente, a la dirigencia de su partido, Hugo Martínez empezó a marcar distancia de la gestión del FMLN en el gobierno. Consciente del descontento generalizado con la administración de Salvador Sánchez Cerén, el ahora candidato reconoció que el partido se alejó de las bases y los movimientos sociales y aseguró que esto ha producido resultados electorales adversos.
Las divergencias del candidato con su partido se pueden agrupar en dos tipos: por un lado, las de tipo programático, que aluden a cómo gestionar los recursos públicos y orientar las políticas, y las relacionadas a la identidad del partido y sus alianzas principales. En ambos aspectos, Hugo se ha distanciado de la cúpula, el gobierno y el presidente mismo.
El primer aspecto programático en que divergen el partido de gobierno y su candidato es el tema tributario. En vista de la apretada situación de las finanzas públicas, el FMLN no ha descartado introducir más impuestos para aumentar la recaudación. En 2017 el secretario Medardo González sostuvo que la palabra “impuestos” es difícil de pronunciar políticamente, pero no debe descartarse. Por su parte, el aspirante a la silla presidencial sostuvo en julio del presente año que “el problema no es de pocos impuestos, el problema es que tenemos una alta evasión”.
Además de adversar la creación de nuevos tributos, Martínez reconoció en una entrevista con este medio que la relación entre el gobierno del FMLN y el empresariado ha sido turbulenta y con prejuicios de ambos lados. En efecto, en algunos momentos de la administración Sánchez Cerén el trato entre gobierno y empresarios fue tenso y lleno de ataques y el diálogo entre estos sectores fue débil.
A juicio del excanciller, es necesario aumentar el diálogo entre ambos sectores y no descuidar el crecimiento económico, el cual es factor indispensable para los programas sociales y el desarrollo de una agenda de políticas de izquierda.
Otro aspecto que el candidato presidencial del oficialismo ha criticado es la falta de elección de magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Al atraso, que ya supera los tres meses, lo calificó en julio de “inaceptable”, y pidió a los partidos políticos que superen los cálculos políticos y elijan a los abogados más idóneos. Aclaró que el señalamiento incluye a su partido.
Hugo Martínez también ha criticado las medidas extraordinarias de seguridad, señalando que deben revisarse y que la situación debe regresar a la normalidad, coincidiendo con críticas de sectores de la sociedad que califican a estas medidas de permanentes. El gobierno asigna a estas medidas parte de sus “éxitos” en el combate a las pandillas y funcionarios del gabinete de Seguridad han abogado constantemente por su renovación.
Con respecto a la ruptura de relaciones con Taiwán y el establecimiento de vínculos diplomáticos con la República Popular China, el excanciller respaldó al gobierno pero criticó el carácter abrupto de la medida y afirmó que su paradigma de relaciones exteriores es el de no dar sorpresas.
Estos son algunos de los principales episodios de divergencia con un gobierno y una dirigencia que rápidamente pierde popularidad. Divergencia con un partido no acostumbrado a las críticas públicas.
Cuestiones de fondo
Más allá de adversar algunas políticas, Hugo Martínez se ha distanciado de aspectos de fondo en la conducta del FMLN. Uno de los principales es su compromiso con algunos de los puntos del Foro de São Paulo, que incluyen la “toma del poder Judicial”. Al respecto, afirmó que “una cosa es el partido político y otra el gobierno” y afirmó que de llegar a la presidencia gobernará para todos. En este foro, los partidos de izquierda de la región establecen líneas estratégicas y áreas de acción principales de llegar al gobierno.
El excanciller también ha expresado su descontento con el apoyo que el presidente Sánchez Cerén y su gobierno han dado al gobierno de Venezuela, al que el mandatario incluso calificó como su “faro de luz”. Según Martínez, el régimen de Nicolás Maduro “no puede ser tomado como el paradigma democrático del FMLN”. Más recientemente, Martínez se ha distanciado del apoyo que el gobierno y el FMLN han dado al régimen de Daniel Ortega en Nicaragua.
Mientras los líderes efemelenistas y voceros del gobierno han expresado solidaridad con Ortega, mientras este se encuentra reprimiendo violentamente a quienes critican su gestión, Martínez ha calificado “el drama de Nicaragua [como] algo inaceptable y los actos de violencia que se están dando venga de donde venga es condenable”. El aspirante a la presidencia añadió: “Yo no comparto las declaraciones de Salvador Sánchez Cerén sobre este caso. Definitivamente yo no comparto las declaraciones del presidente sobre Nicaragua”.
Criticar los compromisos y afiliaciones internacionales del FMLN va más allá de una simple postura: pone en entredicho el estilo de gestión y gobierno, además del compromiso democrático del partido.
Asimismo, al afirmar que el partido ha perdido la base social, que constituyó el gen inicial de esta agrupación política, Hugo Martínez parece cuestionar el comportamiento de una cúpula que ha perdido el norte por el que se constituyó como fuerza política.
El Diario de Hoy intentó conocer la postura del aspirante a la Presidencia sobre estos desencuentros, pero su asistente afirmó que estaba con una agenda ocupada y que intentaría coordinar una reunión pronto para abordar el tema.