Dicen que un hombre no lo es todo en un equipo y es verdad; sin embargo, una gran pieza es capaz de ayudar a los suyos a torcer el destino y encaminarlos hacia un norte sólido y definido. Esto sucedió con el DC United, que encontró en la figura del inglés Wayne Rooney al elemento que brindó claridad dentro del campo en su representación como extensión del entrenador y así despejar un panorama que hasta hace un par de meses lucía gris.
La victoria en casa el domingo 21 de octubre permitió a los pupilos de Ben Olsen obtener el ansiado boleto a la siguiente instancia del torneo, una situación que parecía lejana, imposible incluso, en la primera mitad de la zafra ante una serie de resultados negativos; sin embargo, en una ronda regular lo suficientemente larga para encontrar los puntos débiles y ajustarlos, los de la capital potenciaron su esquema y demostraron que pueden estar a la altura del reto, invitando a buscar los mejor en sus entrañas para colarse entre las mejores franquicias del campeonato.
Lo más importante de todo, al menos en el análisis de fin de primera etapa del almanaque, es saber que el ritmo mostrado en los más recientes duelos solo lleva a pensar de forma positiva a corto plazo, valiéndose de aquella popular frase que reza “no es como comienzas sino como terminas”. Así, motivados por el presente y con el pasado como experiencia, en su mayoría negativa, hoy son mayores sus opciones de planificar una etapa, aunque más complicada, lo suficientemente clara para seguir avanzando o en su defecto, mantener un patrón para pensar que 2019 será incluso mejor.
El último revés sufrido fue en septiembre, cuando Filadelfia Union logró vulnerar el Audi Field y salir con un marcador de 0-2; no obstante, fueron nueve los duelos que se celebraron a partir de aquel miércoles 29 de agosto y en el que siete triunfos y dos empates consiguieron guiar al otrora referente de la Major League Soccer, conjunto que busca reencontrarse con esa versión del pasado, aquella en la que los conjuntos que conformaban la liga apuntaban a los rojinegros para poder tener el mando, pero en el que la última palabra siempre estaba de su lado, haciendo del éxito, sobre todo en la década del 90, un hábito.
El esquema
La llegada de Rooney al DC United fue, tal vez, la mejor adquisición del año en la MLS. Dentro de un tema considerado subjetivo por muchos, el británico representó un antes y un después en el combinado de la capital; sin embargo, no fue su actuación como materia individual el único motivo para que estos hoy cuenten con el pase a la siguiente fase del torneo, fue su uso dentro del campo y las bondades que brinda para que tanto él como sus compañeros presumieran de un juego más sencillo y a su vez efectivo.
El 4-2-3-1 de Olsen fue más que exitoso por la amplitud de sus variantes. Pese a que en el papel este único atacante era Rooney, normalmente el desarrollo de cada coque ha permitido que en las ocasiones que estos saltan al terreno de juego las opciones se amplíen. Rooney como punta, pero también como distribuidor de juego. Su claridad para encontrar espacios es incomparable y de ahí nace su forma de alimentar a compañeros más veloces y jóvenes, presentando un balance entre verticalidad e inteligencia, permitiendo que, según marchen las acciones, la balanza se incline más hacia un lado que otro.
Así, cuando el hombre que fuera figura del Everton y Manchester United juega en tres cuartos de cancha y ofrece aperturas en condición de armador, los elementos de los costados se ven involucrados en un festival de pases preferiblemente a la espalda de los defensores y así crear desequilibrio al contrario, con Rodrigo Asad, Luciano Acosta y Ulises Segura como los más beneficiados por la contratación del europeo.
Además, que el ataque brinde la oportunidad a Rooney de retrasarse es también un descanso para un futbolista de 32 años de edad y más de una década de carrera al más alto nivel en el que ahora el reto del fútbol estadounidense, contrario a lo que otros ven, no va de la mano con un retiro cercano; todo lo contrario, la liga norteamericano hoy es lo suficientemente competitiva para que desde el viejo continente se fijen como posible espacio para la contratación de figuras, así como el catálogo que no desechan los seleccionadores cada vez que se acerca una fecha FIFA y desean armar su convocatoria para los compromisos oficiales por países.
La retaguardia
En el éxito del ataque también radica en una meta menos castigada que en el pasado. En sus primeros 23 compromisos de liga, el conjunto rojinegro fue víctima de 40 goles para un promedio de 1.7 por encuentro. La defensa era de agua y las críticas sobre este sector y la manera en que era vulnerada por los contrarios hacía de esta una lluvia fin de semana tras fin de semana sobre la cueva de Olsen; no obstante, desde el mediocampo hacia adelante llegó la solución para que todo fuera color en medio de un oscuro gris, cumpliendo con aquello de que la mejor manera de no permitir que el rival maneje el compromiso es tomando la batuta pro tus propios medios.
Con mayor coherencia en el ritmo ofensivo y a su vez la participación de más elementos, el DC United vivió lo que normalmente padecía, al contar con posesión de su lado, jugando con el ánimo del rival y aprovechando los momentos cuando la ansiedad golpeaba a los de enfrente, urgidos por sacar los tres puntos. Más que un deporte físico, fue la inteligencia emocional la que caracterizó esta nueva y mejor versión, donde, como en un tablero de ajedrez, pero con la dinámica veloz, el éxito dio espacio y respiro para establecerse como uno de los cuadros a vencer.
En esta racha positiva, incluso contando con aquella derrota de septiembre ante Filadelfia, fueron apenas 10 goles recibidos en igual número de encuentros para los capitalinos, bajando drásticamente el promedio por choque a solo uno. Tres de esos, incluso, finalizaron con el arco en cero, donde quedó demostrado que con los resultados positivos también llegaba la confianza. Con el balón del otro lado del campo, el trabajo de la defensa ha sido menor, generando un desgaste lógico para la disciplina, pero con menos intervenciones que antes, haciendo de la responsabilidad de la zaga un trabajo de calidad y no de cantidad.
Finalmente, es coctel en el que todas las líneas de juego hicieron su parte sin sobrecargar a otras, con una dirección que comprendió cómo sacar adelante la temporada con lo que contaba, así como un movimiento impactante en el mercado, el DC United, con el hambre de triunfar y el presente de su lado, tiene una oportunidad más que enorme y a su vez especial para demostrar que el histórico grupo de los 90 ya no está; no obstante, este aspira a ser mejor y sumar a la capital los títulos que aquella dinastía llevó a sus vitrinas como si se tratara de una acción sencilla.