Cuando el portugués Cristiano Ronaldo salió en el mercado de fichajes de verano desde España hacia Italia con Juventus como su nuevo club, el Real Madrid sufrió una baja sensible, un segundo golpe tras la partida del técnico francés Zinedine Zidane.
Era fácil prever que un clásico frente al Barcelona ya no sería el mismo, pero del cual, aún con una rivalidad histórica encima, la gran estrella a seguir sería el argentino Lionel Messi.
Sin embargo, este domingo no será posible contar con el uno ni con el otro tras la lesión del pasado fin de semana del atacante rosarino, quien sufrió la fractura del radio en su brazo izquierdo en el compromiso ante Sevilla.
Será, entonces, una nueva versión del gran clásico del balompié español y uno de los encuentros favoritos en todo el mundo, sin dos de sus referentes de los últimos años; sin embargo, la presión sigue en pie.
Para el club catalán, la victoria supondría mantenerse en lo más alto de la clasificación, retomando las sensaciones positivas y sumando en un choque crucial sin su máxima estrella.
Mientras, la realidad es un tanto distinta para el combinado merengue, séptimo en la tabla de posiciones y cuyo resultado podría traer consigo una serie de movimientos en el cual, según la prensa española, el gran sacrificado sería Julen Lopetegui, su entrenador.