La política económica de Venezuela pende de un hilo. El régimen de Venezuela, en medio del desespero por la caída del precio del petróleo y por la falta de producción nacional, la única alternativa que ha tenido es la creación de dinero sin respaldo, lo que se evidencia en la calle, en los precios de los productos, sumergidos en una hiperinflación.
Ante los intentos gubernamentales de buscar respiro económico en organizaciones internacionales, la Asamblea Nacional, poder que debe autorizar los préstamos a Venezuela ha advertido que cuando haya un cambio de sistema de Gobierno, no se podrá cancelar la deuda que arrastró Nicolás Maduro, pero el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), parece no tener esto en cuenta y aprobó 500 millones de dólares al Banco Central de Venezuela.
Sería la segunda vez en dos años que la CAF otorga financiamiento al Banco Central de la nación petrolera. El crédito anterior, otorgado en diciembre de 2017, fue por 400 millones de dólares.
En medio de este préstamo, Venezuela enfrente una situación de default debido al atraso con el pago de los bonos soberanos. El único bono que le interesa al régimen mantener es el 2020, el cual puede también llegar a incumplirse ante la falta de dinero.
“El préstamo será para mitigar riesgos de liquidez y brindar apoyo macroeconómico”, agregó la CAF en un comunicado distribuido este lunes, donde no ofrece más detalles del destino de los recursos.
Para el diputado de la Asamblea Nacional, Ángel Alvarado, el dinero es para evitar que Venezuela caiga en cesación de pagos con la CAF. Aseguró que con el préstamos, el régimen pagará la deuda al multilateral.