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Históricamente el venezolano ha mantenido la tradición decembrina y con ello, la alegría que el último mes del año representa. A pesar de que el régimen chavista lleva 20 años en el poder, la población sigue arraigada a lo que desde siempre ha formado parte de su idiosincrasia.

Los últimos tres años han sido el reflejo de la peor crisis económica que pudiera atravesar el país con las mayores reservas petroleras del mundo. Muchos se preguntan, ¿por qué? y aunque el régimen habla de un boicot y guerra económica, las malas decisiones en política económica, demuestran que la responsabilidad es de quien ostenta el poder.

“¿Venezuela igual a Cuba? Jamás”

Uno de los países aliados de la llamada Revolución Bolivariana es Cuba, donde reina la dependencia de la población hacia los que dirigen el país. Cuando el chavismo llegó al poder, en medio de críticas y señalamientos, muchos decían que Venezuela, jamás sería el reflejo de la isla caribeña. El karma llegó y con él, la crisis que tiene a los más vulnerables, dependientes de la migaja que Nicolás Maduro y su entorno, deciden dan.

Anteriormente era común que en cualquier hogar venezolano, sin importar la condición económica, hubiese una cena de Navidad y de Año Nuevo, de lujo. No faltaban las hallacas, el pan de jamón, el pernil, el asado, la ensalada de gallina, la torta negra, el pollo al horno, entre otros productos. Este año 2018, la crisis que lidera el régimen, permitió que a duras penas, algunos, pudieran seguir con la tradición.

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Protesta por pernil en Venezuela

El pernil siempre ha sido el preferido de la mesa del venezolano, ese que con un salario mínimo de 350 dólares en 2010, podía complacer su paladar. La dependencia al régimen llegó a la mesa en el mes de las fiestas y recibimiento de Año Nuevo y de esa manera, un sector de la población esperó el pernil que nunca llegó.

“Pernil hay, pero para los militares, para los que están en Miraflores y para los enchufados”, dijo en medio de descontento, una señora al sur de Valencia, estado Carabobo. En su casa, no pudieron comprar el amado pernil y mucho menos, recibirlo de parte del Gobierno.

¿Quién le cree a Maduro?

Nicolás Maduro atraviesa una carencia de credibilidad que se agudiza en el tiempo y se une a la falta de legitimidad por la población. En 2017 prometió pernil para los hogares venezolanos, pero no llegó por eso responsabilizó al Gobierno de Portugal. Ahora, en 2018 pasó lo mismo, prometió… y tampoco llegó.

“En 60 días ya estamos bailando gaitas… este año no vamos a fallar con el pernil; viene el pernil completo, grande y gordote, para todos los CLAP del país. Pernil bolivariano”, dijo Maduro el 20 de octubre, cuando también prometió juguetes y felices fiestas, las cuales, difícilmente se tuvieron.

La protesta básica

Según el psiquiatra y psicólogo Abraham Maslow, el ser humano se motiva por distintas razones. Este estudioso visibiliza el comportamiento del ser humano a través de la conocida pirámide de Maslow.

Mientras en otros países de la región la población tiene metas de autorrealización, estima y reconocimiento, el venezolano está en lo más bajo de esta pirámide: Alimentarse y ese parece ser la estrategia del régimen que tiene a los más vulnerables, atentos de una caja de comida y en diciembre, de un kilo de pernil.

DEPENDENCIA. Pirámide de Maslow que describe las necesidades del ser humano.



DEPENDENCIA. Pirámide de Maslow que describe las necesidades del ser humano.

Tal necesidad ha hecho que ante el incumplimiento del régimen, distintos sectores del país protesten. En Araure, Portuguesa, denunciaron que el pernil llegó, pero descompuesto. Hay zonas de Caracas, Valencia y Aragua donde llegó pero solo 400 gramos por persona y en otros lugares, ni la sombra del amado pernil se sintió.

Hay lugares donde los promotores, integrantes de la comunidad, sustituyeron el alimento por un pollo o por combos que incluyen harina de maíz, aceite, margarina y arroz.

Tras el incumplimiento la protesta se apoderó del mes más alegre del año para muchos. Los trancones en las calles se sintieron porque hay una población, que tal como lo describe Maslow, está en supervivencia y dependiente de un régimen que no da tregua para mantenerse en el poder mientras la sociedad tiene hambre.

HAMBRE. La protesta por alimentación llegó hasta el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno.



@reporteya

HAMBRE. La protesta por alimentación llegó hasta el Palacio de Miraflores, sede del Gobierno.

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