Este 21 de enero, el gobierno estadounidense solicitó a su par ruso que dé de baja su nuevo sistema de misiles nucleares, en una acción que desencadenaría procesos ligados a acuerdos previos entre ambas naciones.
La petición, de acuerdo con información de la agencia de noticias EFE, llegó en medio de la sesión anual de la Conferencia de Desarme celebrada en Ginebra, Suiza.
“Ha llegado el momento de que Rusia tome medidas genuinas”, expresó el representante norteamericano en la cita, Robert Wood, quien destacó que ese país “debe destruir de manera verificable todos los misiles, lanzadoras y otros equipos relacionados” con el sistema tierra-aire 9M729.
La exigencia no es nueva. El pasado 4 de diciembre de 2018, el secretario de Estado, Mike Pompeo, dio un lapso de 60 días a la nación europea para que diera punto final a dicho programa.
La fuente recordó que ante esa petición se señaló además que Estados Unidos se retiraría del tratado de eliminación de misiles nucleares de corto y mediano alcance que se acordó hace ya 30 años.
“EE.UU. no permitirá que otros hagan trampas en acuerdos internacionales”, pues “este tipo de conducta pone en peligro estos tratados, por lo que responderemos con la seriedad y gravedad que ello exige”, agregó Wood.