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Sesión del Consejo de Seguridad de la ONU reveló una oposición venezolana con estrategia y respaldo internacional

Teniendo como elemento propulsor la proclamación y juramentación del presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó, como presidente encargado de Venezuela el pasado 23 de enero, tuvo lugar en su sede en Nueva York, una reunión del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU) convocada a instancias de Estados Unidos, para tratar la situación del país que se ha agravado por el no reconocimiento del gobierno de Nicolás Maduro por un gran número de países que, sin embargo, exhibieron posiciones diversas en la sesión que terminó convertida en un escenario de medición de fuerzas entre Estados Unidos y Rusia, los países que apoyaban las posiciones de cada uno de ellos y quienes abogaron por una posición intermedia basada en el diálogo que, hasta la fecha se ha mostrado como un mecanismo que no desemboca en acuerdos entre las partes enfrentadas.

Así, con la crisis venezolana como telón de fondo —que al momento de redactar esta entrega exhibía un saldo de 35 muertos y casi un millar de nuevos presos políticos— se vieron las caras, por un lado, Mike Pompeo, secretario de estado de EE.UU. —país que ha brindado absoluto respaldo a Guaidó a quien reconoció minutos después de su proclamación como “presidente encargado” y que llegó al Consejo de Seguridad flanqueado en esta posición por Canadá y la mayoría de las naciones de Suramérica— y por el otro, Rusia, apoyada por China, resteadas con Nicolás Maduro y acusando al líder opositor venezolano de protagonizar un golpe de Estado dirigido desde Washington.

Y aunque del encuentro no surgió un acuerdo entre las potencias, sí sirvió para que dejar claro ante el mundo que —al parecer en esta ocasión— quienes adversan al chavismo en Venezuela se lanzaron al campo de batalla con un sólido respaldo internacional y una agenda con unos objetivos bien claros y definidos que no están dispuestos a claudicar. Quedó sentado que la situación venezolana dejó de ser un asunto secundario, sino por el contrario, un tema vital para Washington y Moscú y la esfera de países que les circundan.

De este modo, la sesión del sábado 26 de enero planteó tres posiciones, la sostenida por los países que exigieron la celebración de elecciones libres en Venezuela en un plazo no mayor de ocho días, los que pedían que las partes —gobierno y oposición— se sentaran en la mesa de negociación a dialogar y las naciones que se alinearon con el régimen de Maduro sosteniendo que es un gobierno legítimo que está siendo víctima de un golpe de estado.

El sábado 26 de enero se celebró la sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU, solicitada por Estados Unidos, para tratar el tema de Venezuela y la crisis que se generó luego de la proclamación de Juan Guaidó como presidente interino este 23 de enero de 2019 ante una multitudinaria asamblea de ciudadanos ante quienes se comprometió a cumplir con los que se han convertido en puntos clave de su gestión interina: cese de la usurpación de Nicolás Maduro, gobierno de transición y elecciones libres.

Como se sabe, el Consejo de Seguridad de la ONU lo conforman cinco miembros permanentes, a saber, China, Francia, la Federación de Rusia, el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte y los Estados Unidos. Igualmente forman parte del organismo diez miembros no permanentes que, en la actualidad son Alemania, Bélgica, Costa de Marfil, Guinea Ecuatorial, Indonesia, Kuwait, Perú, Polonia, República Dominicana y Sudáfrica.

Sobre la mesa los participantes pusieron una serie de temas, como la migración, la hiperinflación y la violación de los derechos humanos, los cuales encendieron el debate y las más enconadas y enfrentadas posiciones.

Desde hace un tiempo y con especial énfasis desde el 5 de enero del año en curso 2019, los ojos del mundo se han posado en el país septentrional de América del Sur, donde desde la instalación del nuevo período legislativo han operado un vertiginoso devenir de acontecimientos políticos que han cambiado casi por completo el panorama reinante en el país dominado por chavismo desde hace dos décadas. Desde ese día, en consonancia con las pautas del pacto de alternabilidad establecido por los principales partidos de oposición que tomaron el control de la Asamblea Nacional a partir del 5 de enero de 2016, le correspondió a Voluntad Popular, la organización liderada por el preso político, Leopoldo López, asumir la presidencia del Poder Legislativo, una posición que en aquel entonces se intuía correspondería a Freddy Guevara, pero que por encontrarse este asilado en la embajada chilena, fue asumida por Juan Guaidó, un joven parlamentario que obtuvo el espaldarazo del líder de la tolda naranja para posesionarse del alto cargo.

A partir de entonces parecen haberse precipitado los hechos que desembocaron en la proclamación y juramentación de Guaidó como presidente encargado de Venezuela en razón del no reconocimiento de Nicolás Maduro como jefe de estado e invocando los artículos 233, 333 y 350 de la Constitución. La oposición se mantiene firme en asegurar que la reelección de Maduro es fruto de un proceso viciado de nulidad desde su convocatoria por la fraudulenta asamblea nacional constituyente y por lo irregular de los comicios del 20 de mayo de 2018, organizados por el Consejo Nacional Electoral afín y parcializado con el oficialismo chavista.

Rusia: Golpe de estado impulsado por EE. UU. y sus aliados

El representante ruso, Vasily Nebenzya, trató de bloquear el debate pero los votos de quienes aupaban la discusión se impusieron. “Venezuela no supone una amenaza para la paz ni para la seguridad”, aseguró y acusó que Estados Unidos “y sus aliados” solamente buscan expulsar al presidente legítimo de Venezuela. “Esto supone un quebrantamiento del derecho internacional, el intento de Washington de orquestar un golpe de Estado”.

Para Nebenzya el objetivo de la reunión convocada por EE. UU. fue únicamente continuar desestabilizando la situación en Venezuela valiéndose de la influencia externa y lamentó que el Consejo de Seguridad de la ONU se prestara para tales fines. “Esto no es nada nuevo”, manifestó al tiempo que agregó que esto es cónsono con la historia de Washington “de tratar a América Latina como un patio trasero donde puede hacer lo que quiera, sin repercusiones. Hoy, las acciones de los Estados Unidos son una reencarnación pura de la ‘Doctrina llamada Monroe’, de la cual el presidente Donald Trump habló recientemente abiertamente. El cambio de régimen es un juego geopolítico favorito de los Estados Unidos”, refiriéndose a la política de ese país respecto a Cuba, Nicaragua, entre otros.

El diplomático ruso dijo respecto a la proclamación de Guaidó como presidente encargado que esta acción busca crear “artificialmente un gobierno paralelo que ahora está empujando a la sociedad al borde de un baño de sangre”.

Advirtió al resto de los países de América Latina, que cualquiera de ellos podría convertirse en el próximo objetivo de la intervención de los Estados Unidos.

Ayudar al pueblo venezolano

La subsecretaria general de la ONU para Asuntos Políticos y Construcción de la Paz, Rosemary DiCarlo, abrió el debate acerca de la preocupante crisis política que vive Venezuela, así como el impacto humanitario que los acontecimientos tienen en la población venezolana, con la advertencia de que es necesario evitar el empeoramiento de las tensiones, por lo que los esfuerzos de los países de la ONU deben girar en torno a este objetivo. “Debemos tratar de ayudar en la búsqueda de una solución política que permita que los venezolanos gocen de paz, prosperidad y de todos sus derechos humanos”.

DiCarlo alertó que la situación en Venezuela es “extrema” con una dimensión económica y política. “La población es afectada de manera sistémica, casi todos los venezolanos, 30 millones, padecen la hiperinflación y el colapso de los salarios reales; la escasez de alimentos, medicinas y suministros básicos; el deterioro de los servicios de salud y educación; el deterioro de infraestructura básica como el agua, la electricidad, el transporte y los servicios urbanos”.

Ante este panorama, destacó la importancia y urgencia de resolver las diferencias existentes entre los actores en beneficio del pueblo venezolano. “El prolongado conflicto en [Venezuela] ha tenido un grave impacto en la población, con altos niveles de polarización política, crecientes necesidades humanitarias y serios problemas de derechos humanos” y se pronunció por la necesidad de encontrar una solución y abrir una investigación acerca del posible uso excesivo de la fuerza por parte de las fuerzas represoras del gobierno.

Pompeo: El expresidente Maduro es el responsable de la tragedia venezolana

El Secretario de Estado de los Estados Unidos, Michael Pompeo, salió al ruedo recordando que los millones de venezolanos que se han visto en la necesidad de abandonar su país en los últimos años abruman a las naciones vecinas.

Responsabilizó de la tragedia venezolana a quien calificó de expresidente, a Nicolás Maduro. “El expresidente Maduro tiene toda la responsabilidad de esta tragedia” y agregó: “Ahora tenemos un nuevo presidente en Venezuela, Juan Guaidó, que ha prometido celebrar elecciones, devolver el orden constitucional al país y la seguridad a la región. No podemos postergar esta conversación crucial”, insistió para impedir que se impidiera el debate. “Debemos apoyar al pueblo venezolano y hacerlo ahora mismo”.

Pompeo, en su exposición, destacó las que llamó “escenas de miseria” que tienen lugar a diario en Venezuela como consecuencia del experimento socialista fallido que se ha intentado instaurar. “El futuro de los venezolanos ha sido robado por la corrupción y los fracasos de Maduro”.

Mostró unas estadísticas que indican que nueve de cada diez venezolanos viven en la pobreza, tres de cada cuatro hospitales se encuentran abandonados, mientras que las cárceles del régimen se encuentran repletas de presos políticos.

En tal sentido, solicitó a sus colegas apoyar al pueblo venezolano, lo cual era posible mediante el apoyo al gobierno interino de Juan Guaidó. “Ahora es el momento de que cada nación elija su lado”, dijo.

Entonces enfiló contra Rusia y China, advirtiendo que los intentos de Estados Unidos por lograr que el Consejo de Seguridad de la ONU discutiera el asunto fueron torpedeados por los representantes de dichas naciones. “China y la Federación Rusa están apoyando un régimen fallido para recuperar miles de millones de dólares de inversión que llenaron los bolsillos de los compinches venezolanos”, y seguidamente lo hizo con Cuba, país al que señaló de estar detrás del gobierno “opresor” y “antidemocrático” de Nicolás Maduro. “Los matones de seguridad e inteligencia cubanos” apoyan y protegen al gobernante venezolano. “Nadie ha apoyado al Señor Maduro más que el gobierno de Cuba, que le brinda seguridad. Cuba ha empeorado las cosas directamente. Los Estados Unidos y sus socios son verdaderos amigos del pueblo venezolano”.

Y lanzó una advertencia respecto a los riesgos de que el personal diplomático estadounidense pudiera sufrir en Venezuela por acciones emprendidas por Nicolás Maduro. “El presidente Donald Trump espera que los diplomáticos de los Estados Unidos estén protegidos (…) No pongan a prueba a los Estados Unidos en nuestra determinación de proteger a nuestro propio pueblo”.

Por Estados Unidos también intervino Elliot Abrams para advertir que cada país atacado durante la sesión por Venezuela es una democracia. “Hoy solo hay un satélite presente aquí y es Venezuela” y advirtió que no existía ninguna intervención extranjera en Venezuela. “La democracia nunca necesita ser impuesta. Es la tiranía la que debe ser impuesta. Esta discusión es sobre el pueblo de Venezuela y su derecho a elegir su propio futuro”.

Venezuela: El muro ideológico de Trump y la guerra fría

Entretanto, el canciller de la administración de Nicolás Maduro, Jorge Arreaza, acusó a Estados Unidos de interferencia en los asuntos de Venezuela. “Estados Unidos no está detrás del golpe de estado, está a la vanguardia (…), da y dicta las órdenes, no solo a la oposición venezolana sino a los estados satélites”.

Igualmente calificó de “autoproclamación” la juramentación de Juan Guaidó como presidente interino, un hecho que adjetivó como ilegal.

Refirió que el gobierno de Donald Trump a la par de intentar construir un muro físico en la frontera de Estados Unidos con México, trata de erigir también un “muro ideológico” a la vez que resucita las estrategias de la Guerra Fría para “traer la miseria a América Latina. Hasta el momento, sus sanciones unilaterales le han costado a Venezuela USD 23 mil millones, causando una crisis económica. Sin embargo, Caracas encontrará su propio camino hacia adelante sin interferencias. Ningún Poder […] puede dictar a mi país su destino o su futuro”.

Arreaza se pronunció por el diálogo para resolver la situación y calificó de “mentiras”, las afirmaciones formuladas sobre su gobierno, alertando que la crisis económica de Venezuela obedece a las sanciones unilaterales impuestas sobre esa administración.

Dijo que mientras Estados Unidos retira  sus fuerzas militares de Siria, intenta comenzar una nueva guerra con Venezuela. “No les vamos a dar esa satisfacción”.

También descalificó las acciones emprendidas desde la Unión Europea contra Venezuela y la imposición de plazos en los asuntos internos de su país. “Ningún Poder […] puede dictar a mi país su destino o su futuro”.

“Europa, ¿de dónde sacan para dar órdenes a un Gobierno soberano? ¿Europa se pone a la cola de Donald Trump? ¿Dónde tiene la potestad de dar ultimátum? ¿Por qué Pedro Sánchez no hace elecciones?”, expresó.

El binomio de México y Uruguay

Con una posición y propuesta compartida asistieron a la sesión del Consejo de Seguridad de la ONU, México y Uruguay.

El representante mexicano, Juan José Ignacio Gómez Camacho dijo que existen vías para el diálogo y la reconciliación que ponen los derechos humanos como centro, las cuales es preciso agotar y exigió buscar una solución democrática y pacífica para la situación.

Manifestó que los venezolanos deberían poder elegir su dirección futura sin interferencia.

Se unió al Uruguay para proponer un nuevo proceso de negociación inclusivo y creíble sustentado en el respeto del estado de derecho y los derechos humanos.

Por su parte, Elbio Oscar Roselli Frieri, representante del Uruguay, dijo que Consejo de Seguridad de la ONU no es el órgano más apropiado para examinar la crisis venezolana y planteó la pertinencia del Capítulo VIII de la Carta de las Naciones Unidas sobre los acuerdos regionales, por lo que deberían hacerse todos los esfuerzos posibles para lograr el arreglo pacífico de las controversias locales mediante esos acuerdos antes de remitirlos al Consejo.

Con México apeló a que todas las partes involucradas, dentro y fuera del país, eviten la violencia y procurar una solución pacífica al conflicto.

“No habrá paz ni estabilidad si no se llega a un acuerdo político entre las partes interesadas a través de un diálogo que incluya al gobierno, a todo el espectro político ya toda la sociedad civil. El diálogo no es una serie de monólogos”, advirtió, sino que la negociación implica escuchar y trabajar para comprender.

Canadá: Reclamo ilegítimo de Maduro

Entretanto, para el representante de Canadá, Marc-André Blanchard, es inaceptable el reclamo ilegítimo de Nicolás Maduro por mantenerse en el ejercicio del poder, toda vez que las elecciones del 20 de mayo de 2018 fueron fraudulentas, por lo que carece de autoridad para gobernar.

Manifestó el apoyo de Canadá a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela en quien mantiene fe de que sabrá luchar por una solución duradera a la crisis.

Instó a la comunidad internacional a solidarizarse con la Asamblea Nacional elegida democráticamente, con el presidente interino Guaidó y con el pueblo venezolano en busca de una solución pacífica a la crisis actual.

Colombia: Restablecer el orden constitucional

Para Carlos Holmes Trujillo García, representante de Colombia, los esfuerzos y acciones de Juan Guiaidó y la Asamblea Nacional constituyen un proceso para restablecer el orden constitucional en Venezuela.

Precisó que Colombia como integrante del Grupo de Lima, apoya el fomento de condiciones que permitan a los venezolanos disfrutar de la paz. “Una dictadura ha emergido como una amenaza para la paz en la región. Es una afrenta al derecho internacional, así como a la ley y los derechos interamericanos. Colombia, como vecina de Venezuela, está sufriendo los impactos de esa amenaza. La dictadura se ha apoderado de las propiedades de compañías colombianas que invierten legítimamente en Venezuela y han dado refugio a grupos terroristas, cuyas consecuencias han provocado el éxodo de 3 millones de personas en busca de la paz y la oportunidad”.

Subrayó la obligación moral de apoyar los esfuerzos de los que claman por la libertad y agregó que “lo que destruye a Venezuela también destruirá a Colombia. Lo que levante a Venezuela hará lo mismo por Colombia. En resumen, Colombia solicita un apoyo internacional urgente para el proceso para poner fin a la usurpación del poder, la celebración de elecciones libres y transparentes, sostenidas por el señor Guaidó”.

China: No es amenaza

Por su parte, la representación de China encabezada por el embajador Ma Zhaoxu, fue sumamente parca y breve en su intervención en el debate, limitándose a manifestar su apoyo al gobierno de Maduro y a sostener que los asuntos de Venezuela solo deben ser resueltos por el pueblo venezolano.

Instó a respetar el resultado de las elecciones del 20 de mayo de 2018 en las que Nicolás Maduro fue electo presidente, pero que han sido cuestionados por la oposición Venezuela y diversos países.

Estima que Venezuela no es una amenaza para la comunidad internacional, y se opuso a la intromisión de los demás países en esos asuntos y llamó a mantener la calma.

Cuba: Amenazas

Anayansi Rodríguez Camejo tomó la palabra en representación de Cuba y dijo que el caribe se encuentra bajo amenazas incompatibles con la zona de paz de la región.

Refirió que Estados Unidos le quitó el polvo a la Doctrina Monroe para imponer una nueva extensión del imperialismo en la región cuando aseguró que todas las opciones están sobre la mesa.

Rechazó las afirmaciones de Mike Pompeo y sostuvo que la principal amenaza para la región es el acoso por parte de Estados Unidos y sus aliados.

Expresó el apoyo incondicional de su gobierno a la revolución bolivariana y condenó “en los términos más enérgicos” los intentos de dar un golpe de estado e “instalar un gobierno lacayo a los intereses de los Estados Unidos”.

Otras voces

En la sesión del Consejo de Seguridad se levantaron otras voces que se alinearon con una y otra de las posiciones expuestas anteriormente.

Reino Unido manifestó que lo mueve la preocupación y no un interés colonial y precisó que Nicolás Maduro ha tratado de deslegitimar a la Asamblea Nacional. Recordó el caso Albán como parte de la política de opresión contra la oposición venezolana.

Francia, entretanto, que el problema venezolano representa una amenaza para la seguridad internacional y que la migración es un problema latente, al tiempo que exhortó a Maduro a aceptar la ayuda humanitaria.

Perú llamó a que todos los países desconozcan el gobierno de Nicolás Maduro y apoyen el llamado a libre elecciones formulado por Juan Guaidó.

Sudáfrica, se tranzó por el apoyo a Nicolás Maduro a quien calificó como el auténtico mandatario. En igual línea se pronunció Guinea Ecuatorial, que llamó a no “echar más gasolina al fuego, sino ser bomberos” e instar al diálogo.

Kuwait abogó por la aceptación de la ayuda humanitaria y se unió al llamamiento de la Unión Europea, una posición también propiciada por Alemania, que exigió que Maduro convoque elecciones en un plazo de 8 días.

Polonia también estima que la Asamblea Nacional es el único poder electo democráticamente en Venezuela y reconoció a Guaidó como única voz democrática. Se pronunció por la liberación de los presos políticos. Bélgica manifestó su apoyo a Juan Guaidó y a la propuesta de la UE.

República Dominicana, país anfitrión del último intento fracasado de diálogo entre gobierno y oposición, acusó la desunión y conflicto de intereses en esta última, al igual que inflexibilidad en la administración de Maduro. “El principal afectado es el pueblo venezolano. Debe cuanto antes convocarse a elecciones que aseguren la imparcialidad del sistema judicial, y crear las situaciones para un flujo constante de medicinas y comida para bajar la crisis”.

Indonesia rechazó la injerencia pero admitió la existencia de una crisis humanitaria de la cual la migración es una prueba. “La fuga masiva es una prueba, esta situación no debe dejarse así. Es hora de que el consejo desempeñe su papel fundamental y que podamos encontrar soluciones”.

De esas otras voces estuvieron a favor de Juan Guaidó se pronunciaron también Perú, Brasil, Paraguay, Suriname, Argentina, Ecuador, Chile, Costa Rica, Honduras y Panamá.

En rechazo lo hicieron Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Bolivia, Barbados, Dominica, El Salvador y Antigua y Barbuda.

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