El Banco Mundial se le adelantó a las autoridades colombianas y logró vetar por tres años a Odebrecht por un capítulo de corrupción que aún es un enigma en la justicia nacional. Se trata de la licitación para ampliar la planta de saneamiento de aguas residuales de Salitre, que fue adjudicada en el 2016 al Consorcio Expansión PTAR Salitre, integrado por la española Aqualia Infraestructuras (filial de FCC), la griega Aktor y la colombiana CASS Constructores y Cía (de los Solarte.
La licitación fue adjudicada por la Corporación Autónoma de Cundinamarca en medio del escándalo que ya había estallado en el mundo en contra de Odebrecht. En el proceso, el consorcio que se disputó la obra palmo a palmo fue Aguas del Salitre Odebrecht, integrado por Odebrecht y OTV. En este escenario el concepto del Banco Mundial –como financiador con 430 millones de dólares– fue determinante para inclinar la balanza en contra del consorcio que para ese momento ya tenía respondiendo a su presidente, Marcelo Odebrecht, en Estados Unidos.
Este capítulo tuvo un inesperado desarrollo en el Banco Mundial, entidad que acaba de inhabilitar a Odebrecht para ser elegible en cualquiera de los proyectos que financian durante tres años. Esta decisión también aplica para cualquiera de los bancos multilaterales de desarrollo, como el BID. ¿La razón? prácticas “fraudulentas y colusorias”.
A través de un comunicado, el organismo internacional informó que la Constructora Norberto Odebrecht, participó en prácticas fraudulentas al no revelar las tarifas pagadas a los agentes comerciales durante la precalificación de la licitación y los procesos de licitación. “Estos agentes ayudaron a la empresa a obtener información confidencial”, asegura el BM.
Dice además que “la constructora Norberto Odebrecht, asistida por uno de los agentes a los que había pagado honorarios no divulgados, trató de influir indebidamente en el paquete de licitación que formaba parte del proyecto, participando en prácticas colusorias prohibidas por las directrices de adquisiciones del Banco Mundial”.
Aunque en Colombia ya existían pistas alrededor de este punto, la gran revelación que hace el Banco Mundial es que los ejecutivos de Odebrecht admitieron como parte de un acuerdo de conciliación su responsabilidad en estas prácticas “sancionables”. De modo que como efecto del acuerdo se prevé un período de sanción “reducido” a la luz de la cooperación de la empresa y la ejecución de unas medidas correctivas voluntarias.
Entre estas últimas, está el fomento de la divulgación honesta por parte de los empleados, la producción de documentación clasificada como privilegiada y la coordinación de las investigaciones internas como condición para ser liberado de la sanción bajo los términos del acuerdo de liquidación. También se compromete a seguir cooperando plenamente con la Vicepresidencia de Integridad del Grupo del Banco Mundial.
De esta manera, este proyecto que fue diseñado para ayudar al gobierno colombiano a mejorar la calidad del agua de Río Bogotá, reducir los riesgos de inundaciones y crear áreas multifuncionales a lo largo de esta fuente hídrica, quedó convertido en un capítulo más de la corrupción en Colombia.
Fuente: Semana