En su comparecencia frente al Congreso de los Estados Unidos para el tradicional discurso sobre el Estado de Unión, el presidente Donald Trump fijó como uno de sus principales puntos la migración, donde no escondió su deseo de construir un muro en la frontera con México.
En la actividad que debió llevarse a cabo un par de días después de lo previsto por el cierre parcial del gobierno por falta de acuerdos entre las partes, el mandatario prometió que el famoso muro que prometió desde su campaña en 2016 será construido.
“En el pasado, la mayoría de las personas en esta sala votaron por un muro, pero el muro adecuado nunca se construyó. Lo haré construir”, dijo.
La necesidad del jefe de Estado parte por sus constantes críticas contra la migración a través de la frontera sur y sus efectos en territorio estadounidense.
“Año tras año innumerables estadounidenses son asesinados por extranjeros ilegales criminales”, agregó. “La tolerancia para la inmigración ilegal no es compasiva, es cruel”.
Asimismo, presumió que su gestión puede leerse a través del “boom económico sin precedentes” que ha traído consigo su política en dicha materia, asegurando que es los dos años al frente del país se creó una situación favorable “que rara vez se ha visto antes”.
“Hemos creado -agregó- 5,3 millones de nuevos trabajos y sumado 600.000 nuevos trabajos para la industria. Algo que casi todo el mundo decía que era imposible de hacer, pero el hecho es que solo estamos empezando”, detalló.
Asimismo, confirmó que las políticas comerciales entre su país y China llegaron a su fin.
“Estamos trabajando para dejar claro a China que tras años de ataques a nuestra industria, y de robar nuestra propiedad intelectual, el robo de trabajos y riqueza estadounidenses han llegado a su fin”, sostuvo.
Trump pidió a los congresistas despojarse de sus escudos partidistas y cooperar entre sí mismos para brindarle mejores oportunidades a Estados Unidos. A su juicio, con esto “gobernemos no como dos partidos, sino como una nación”.