El presidente Trump se enfrentó a un Congreso dividido por primera vez este martes por la noche, luego de emitir su discurso sobre el Estado de la Unión.

Al calificar la situación en la frontera México-Estados Unidos como “una crisis nacional urgente”, Trump volvió a pedir al Congreso que aprobara la construcción de su muro, argumentando que sin la barrera física, los estadounidenses de la clase trabajadora perderían sus empleos y se enfrentarían a crímenes peligrosos y a hospitales superpoblados.

Trump también amenazó inequívocamente a la nueva mayoría de la Cámara de Representantes por las inminentes investigaciones de supervisión de su conducta y finanzas personales, así como por la supuesta corrupción de su administración.

El presidente aprovechó su intervención para advertir que los estadounidenses de a pie pueden sufrir de lo que él llamó sondas “ridículas”.

“En Estados Unidos está ocurriendo un milagro económico, y lo único que puede detenerlo son las guerras tontas, la política o las ridículas investigaciones partidistas”, aseveró Trump. “Si va a haber paz y legislación, no puede haber guerra e investigación.”

Con información de The Washington Post