Venezuela transitó de un extremo a otro en apenas dos días. La nación suramericana, afectada por el régimen de Nicolás Maduro, tiene sus esperanzas puestas en Juan Guaidó, presidente encargado del país y apoyado por más de medio centenar de naciones, para que de una vez por todas se elimine todo signo de dictadura que el “socialismo del siglo XXI” ha esparcido por todo el territorio.
El viernes 22 y sábado 23 de febrero, se ejecutaron acciones que elevaron la fe de un pueblo que día a día intenta esquivar el caos, pero que vio respuestas duras de parte de quien se juramentó justificado en unas elecciones desconocidas en gran parte del planeta.
Música por la libertad
La ayuda para Venezuela llegó de varios frentes y la música fue uno de ellos. El multimillonario sir Richard Branson reunión a más de 30 artistas, la mayoría de origen latino, para celebrar un concierto que sirvió para recaudar fondos en pro de sumar un grano de arena para paliar la crisis en la nación petrolera.
Venezuela Aid Live fue el nombre de la cita llevada a cabo durante gran parte del viernes 22 de febrero y que sirvió para sumar cada vez más. Aunque se desconoce aún el monto recaudado, la meta es llegar alos $100 millones que se traduzacan en medicinas y alimentos para los más urgidos en una nación que atraviesa por la crisis humanitaria más grande del hemisferio.
El evento contó con un cartel de talla mundial, donde Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Maluma, Juan Luis Guerra, Nacho y Chyno (quienes volvieron a cantar juntos por primera vez en años), entre otros, llevaron alegrías a los presenten en Cúcuta.
El cierre lo dio el propio Guaidó, quien apareció en el lugar luego de desconocerse su ubicación a pesar de que se sabía que a primera hora del viernes partiría rumbo a la frontera entre los países hermanos.
Mientras esto sucedía, en los límites con Brasil se denunció la muerte de dos indios pertenecientes a la etnia pemón, quienes habrían sido víctimas del ataque del ejército de Maduro en el municipio Gran Sabana. La cifra, aunque mínima para eso momento, aumentaría drásticamente.
La peor cara del régimen
El 23 de febrero de 2019 bien pudo tener su propio capítulo en los libros de historia de la mejor manera. Para la fecha estaba previsto el ingreso de la primera etapa de la ayuda humanitaria, con los pasos por vía terrestre con Colombia y Brasil, además de un tercero vía marítima, para que entrara la asistencia.
Ese día comenzó muy temprano para los ojos del mundo. En principio, desde el estado Táchira, limítrofe con Colombia, las fuerzas de seguridad de Maduro inciaron la jornada con represión.
Conforme avanzaba la jornada, efectivos de la Guardia Nacional Bolivariana, Policía Nacional Bolivariana y las Fuerzas Especiales de Seguridad decidieron dar un paso al costado y deponer sus armas para luchar ahora desde el otro bando. En total, y de acuerdo con un reporte del día domingo emitido por Migración Colombia, más de 100 miembros de los mencionados cuerpos abandonaron una idea marcada por la fuerza bruta y cruzaron la frontera para reconocer al presidente (e) Guaidó.
Desde Brasil, la embajadora designada por el gobierno de Guaidó para ese territorio, María Teresa Belandria, confirmó antes del mediodía que un camión con asistencia había cruzado a Venezuela; sin embargo, a pocos metros de recorrer el estado Bolívar se le impidió el paso, lo mismo que a un segundo camión que partió minutos después.
La acción motivada a los obstáculos dispuestos en el camino los llevó a retirarse y volver a Boa Vista, donde reposan más de 190 toneladas de insumos.
Sin embargo, estos corrieron con más suerte que los que partieron desde Colombia, víctimas de la represión. En su intención por adentrarse al país en crisis, la respuesta de los elementos de seguridad, con denuncias de paramilitares en sus filas (colectivos), se vieron atrapados en una batalla donde las armas de los militares y policías de Maduro impidieron el paso, quemando uno de ellos.
La marea fue bajando, pero sus secuelas fueron imborrables; el sábado que debía servir para marcar un antes y un después solo quedó enmarcado como el día que el régimen dictatorial terminó de aclarar que su norte no es otro que el de oprimir sin sentido a quien busca un mejor camino.
La cifra de muertos fue de cuatro, según la ONG Foro Penal, pero para el alcalde del municipio Gran Sabana es aún mayor, detallando que 25 cuerpos fueron recogidos entre los días 22 y 24 de febrero, con 85 solo en esa zona. Mientras, en Colombia, no se registraron bajas, pero sí 285 lesionados, de acuerdo con el gobierno de ese país a través del canciller Carlos Holmes Trujillo.
Guaidó aseguró que toda acción tiene una reacción y que Maduro solo agrietó más de lo que ya estaba su base. El presidente encargado añadió que la reunión del lunes 25 de febrero con el Grupo de Lima ayudará a estudiar nuevas estrategias para buscar alcanzar la meta que no solo es deseada por un país: liberar a Venezuela.