La administración Trump ha estado en alerta máxima en respuesta a las amenazas específicas y creíbles de Irán contra el personal de Estados Unidos en Oriente Medio, según funcionarios militares y de inteligencia.
Sin embargo, el presidente Trump se siente frustrado con algunos de sus principales asesores, que cree que podrían llevar a Estados Unidos a una confrontación militar con Irán y romper su promesa de larga data de retirarse de las costosas guerras en el extranjero, según varios funcionarios de Estados Unidos. Trump prefiere un enfoque diplomático para resolver las tensiones y por ello quiere hablar directamente con los líderes de ese país.
Los desacuerdos sobre la evaluación y respuesta a la reciente inteligencia -que incluye una directiva del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, que algunos funcionarios estadounidenses interpretan como una amenaza para el personal de Estados Unidos en Oriente Medio- también están deshilachando alianzas con aliados extranjeros, aseguran varios funcionarios en Estados Unidos y Europa.
La semana pasada y durante el fin de semana, Trump se enfureció por lo que él ve como una planificación bélica que se está adelantando a sus propias ideas, explicó un alto funcionario de la administración con conocimiento de las conversaciones que Trump tuvo sobre el asesor de seguridad nacional John Bolton y el secretario de Estado Mike Pompeo.
John Bolton, que abogó por un cambio de régimen en Irán antes de unirse a la Casa Blanca el año pasado, se encuentra “en un lugar diferente” al de Trump, aunque el presidente ha sido un feroz crítico de Irán desde mucho antes de contratar a Bolton.
Con información de The Washington Post