El sábado 1 de junio el mundo del boxeo vivió, tal vez, una de sus mayores sorpresas en la historia de una disciplina cargada de emociones. En el Madison Square Garden de Nueva York, el mexicano Andy Ruiz Jr. hizo lo impensado: superó al británico Anthony Joshua por la vía del nocaut y se llevó a casa la faja de campeón de pesos pesados tanto de la Asociación Mundial de Boxeo como de la Organización Mundial de Boxeo.
Ambos llegaron a la cita con la mayor cantidad de hombres que abandonaron el ring antes de que culminara el combate (21), pero el secreto a voces jamás se cumplió. Joshua, para muchos el mayor exponente de la categoría en los últimos años, debía superar sin ningún contratiempo a su contrario, un careo desequilibrado y sin picante.
Pero el destino tuvo otros planes.
El de Reino Unido cayó hasta en cuatro ocasiones antes de que el réferi obligara a parar las acciones. Joshua se vio sorprendido, pero minutos después aceptó su derrota.
El enorme desconocido
Antes de subir a la lona, las preguntas sobre quién era Andy Ruiz Jr. comenzaron a rondar en las gradas del coloso de la Gran Manzana. Más que menosprecio, se apuntó así a un pugilista que no acapara tantas portadas pese a su dominio, pero que después de lo logrado el sábado 1 de junio, verá su vida cambiar de manera drástica.
Ruiz es de origen mexicano, pero nació en California, específicamente en el área de Imperial, zona donde la violencia reina. Ahí, entre bandas y narcotráfico, el boxeador vivió parte de su infancia acompañando en la mayor parte de la jornada a su padre, quien era albañil, para evitar estar en las calles.
Ruiz Jr. no olvida sus raíces. En su brazo derecho, un tatuaje que reza “Hecho en México” destaca. Y no es para menos. Además de la influencia familiar, él mismo se ha hecho sentir como un orgulloso hombre que defiende la bandera del país azteca.
Una vez enfocado en el deporte, obtuvo el oro para México en los Juegos Olímpicos Juveniles; son embargo, quedó en deuda al caer en la etapa de clasificación a la cita de Beijing en el año 2008.
Millonaria revancha
Del lado de Joshua, el orgullo sobra y la necesidad por demostrar que lo de aquella cita fue un destello del mexicano, pero insuficiente para dominarlo, es menester.
La revancha es una opción más que buscada por las partes, una alternativa que ahora cada fanático del boxeo abraza, entendiendo aún más que las responsabilidades de Ruiz aumentaron drásticamente frente a su triunfo en Nueva York.
Sin embargo, la pelota ahora está de su lado en el ámbito económico, encabezando las negociaciones y pidiendo una buena parte metálica para acceder a un careo que, en caso de firmarse rápidamente, podría encontrar sitio el próximo mes de septiembre.
En una entrevista otorgada poco después del triunfo a Fight Hub TV, el hombre de origen azteca confesó que aceptaría volver al ring con el británico por la módica suma de $50 millones.
“Realmente no importa dónde, siempre y cuando volvamos al ring y le mostremos a los fans lo que quieren ver”, dijo. “Me encantaría que fuera allí (en el Madison Square Garden, sede de la primera pelea) o en Los Ángeles. Tengo que mirar el contrato, soy el campeón, así que vamos a ver qué pasa”.