No es como comienzas sino como terminas. Esa frase debería estar tatuada con fuego en las instalaciones del Nationals Park, donde la dirigencia de los Nacionales de Washington detectó la principal grieta en sus brazos, razón número uno de la irregularidad del cuadro de la capital, el cual aún tiene la firme intención de dejar atrás el pobre rendimiento de la pasada campaña y así colarse en la dura división este de la Liga nacional a la fiesta de los playoffs.
Pero reconocer el problema es apenas el primer paso de varios tantos que debe dar toda la organización, involucrando además a la gerencia, la cual podría tomar decisiones acertadas en las próximas semanas en pro de reforzar esa parte del pitcheo que tanto dolor de cabeza genera en los fanáticos y que ha puesto en peligro el puesto de muchos dentro de la franquicia.
El bullpen está en deuda con el equipo.
Números dolorosos
Para las estadísticas colectivas del jueves 6 de junio, lo que revelaban los números del pitcheo del combinado capitalino era el sinónimo de debacle.
Solo a favor, los ponches lucían como un rubro para no dejar de ver. En la mencionada fecha, los Nats eran cuartos en todo el sistema de la Major League Baseball, gracias a 594 abanicados, número nada despreciable y donde la figura de Max Scherzer, acostumbrado a pasar por la guillotina a sus rivales, se erige como líder del grupo.
Pero más allá del espaldarazo de este departamento, el resto solo oscurecía el panorama.
Con efectividad colectiva de 4.78, el conjunto de Washington era vigésimo segundo en toda la liga; no obstante, la peor noticia no ha llegado: el relevo mostraba para la fecha un porcentaje de carreras limpias permitidas por cada nueve entradas de labor de 6.68, la más alta de las Grandes Ligas.
Y si se piensa que la caída del relevo se debe al exceso de uso, pues nada más lejos de la realidad: para el 6 de junio, el bullpen de los Nacionales era uno de los que menor uso tenía encima durante la ronda regular de la zafra 2019 de las mayores, tercero, específicamente, con 183 entradas y un tercio de trabajo.
Todo está puesto sobre los hombros de los abridores, quienes, según lo que dicta la teoría, rinden según se espera.
Más de la problemática capitalina: 1.62 jonrones por cada nueve episodios. Esa dura estadística que también se le achaca al relevo es la peor en todo el Viejo Circuito y desnuda la vulnerabilidad de sus brazos y la ubicación de cada bola, manteniéndose en la zona, pues no pecan de ser excesivos con los boletos, pero al no morder las esquinas ni jugar con la velocidad, pierden sorpresa y eso los ha vuelto cada vez más predecibles.
En el tramo final existen más rezones para preocuparse. Al momento de bajar el telón y celebrar el triunfo, el candado ha quedado flojo. 12 oportunidades desperdiciadas de cerrar con éxito los encuentros los pone de segundos en la lamentable estadística.
Las opciones
Conocidos los problemas, llega la hora de enfocarse en la solución. Desde el cuerpo técnico encabezado por el mánager Dave Martinez hasta la gerencia que ostenta Mike Rizzo, cada pieza de Washington tiene altas obligaciones para cambiar lo más pronto posible la cara de la franquicia y así aspirar el boleto a la postemporada.
Si se trata de buscar a elementos en el mercado, dos nombres figuran como lanzadores destacados cuyos equipos cuentan con pocas opciones de levantar cabeza y enfilarse a la próxima tapa del campeonato, por lo que podrían aceptar ofertas para abrir la puerta de salida a sus representantes.
Jake Diekman, de los Reales de Kansas City, es uno de ellos. El zurdo arrastra la carrera de un peregrino, con cuatro uniformes en ocho campañas, lo que le ha impedido establecerse y mostrarse con regularidad como el hombre fuerte del bullpen para las franquicias en las que se ha desarrollado; no obstante, su capacidad para ponchar no ha pasado por debajo de la mesa.
En caso de llegar a la capital de Estados Unidos, será sin lugar a dudas la primera opción entre los siniestros para Martinez.
Su precio: posiblemente un prospecto no tan cotizado.
Otro sería Ken Giles, de los Azulejos de Toronto.
En Canadá saben el grado de dificultad que será hacerle frente a lo que representan organizaciones con buen presente, como Rays de Tampa Bay, sumado al poderío histórico de Yanquis de Nueva York y Medias Rojas de Boston, lo que los perfila como vendedores.
El derecho será agente libre al terminar la 2020, pero eso no calma a los Nats, quienes podrían buscarlo lo más pronto posible pues otras franquicias, como Cachorros de Chicago, Bravos de Atlanta y Dodgers de Los Ángeles también parecen buscar sus servicios.