El día se hizo noche. Nubes negras dejaron Sao Paulo a oscuras, la ciudad más poblada de Sudamérica, el lunes 19 de agosto. El atardecer llegó aproximadamente a las 3:00 pm, casi tres horas antes de lo previsto, dejando desconcertada a la población. Fue una consecuencia de los incendios iniciados dos semanas antes a miles de kilómetros en el Amazonía, un hecho de trascendencia que había sido ignorado hasta ese entonces. El humo ha llegado hasta Argentina, Perú y Uruguay.

Las miradas del mundo se fijaron en las llamas que consumen gran parte de la Amazonía, donde se ubica el mayor bosque tropical del planeta con una extensión de unos 7,4 millones de kilómetros cuadrados: cuyo 60% es territorio brasileño. Marco Caputo, biólogo venezolano, explicó que los incendios se deben a la deforestación y a la acción directa del hombre, principalmente de agricultores o ganaderos. La práctica de tala y quema de tierras es un factor clave.

De acuerdo con el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por su siglas en inglés), en la Amazonía están en riesgo más de 40 mil especies de plantas, 427 de mamíferos, mil 300 de aves, 378 de reptiles, más de 400 de anfibios y alrededor de 3 mil especies de peces de agua dulce; además, la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) contabiliza unos 3 millones de indígenas pertenecientes a más de 400 tribus.



REDES. Los incendios se viralizaron la semana pasada con fotos falsas en internet; sin embargo, días después comenzaron a llegar fotos reales, aun más preocupantes. | Foto: Efe/Joédson Alves

“La deforestación es una de las causas de los incendios que ocurren en estas regiones. 20% de la Amazonía ya ha sido deforestada, lo que significa que el bosque está perdiendo su capacidad para cumplir su rol”, advierte WWF en un comunicado.

No hay datos precisos sobre qué extensión de la Amazonía fue o está afectada por los incendios. Pero no hay dudas de la destrucción del bosque tropical, que tiene 20% de las reservas de agua dulce del planeta. Incluso la NASA ha proporcionado imágenes en las que se aprecian los focos de fuego desde el espacio o el incremento en la emisión de dióxido de carbono en la zona.



MUNDO. Fotograma de animación cedido por la NASA que muestra el monóxido de carbono asociado con incendios de la región amazónica en Brasil, entre el 8 al 22 de agosto de 2019. | Foto cortesía/Efe.

“La magnitud del daño es difícil de cuantificar. Daños así son inmensos”, afirma el biólogo Marco Caputo a El Tiempo Latino. Alerta que pueden pasar miles de años para la recuperación del bosque tropical, lo cual podría nunca ocurrir. Las autoridades de Bolivia aseguran que unas 700 mil hectáreas han sido afectadas por los incendios, reseñó la agencia Efe.



AMAZONÍA. Vista aérea de varias columnas de humo, el viernes 23 de agosto, en la selva amazónica de Porto Velho, Rondonia. La escasa visibilidad dificulta el tráfico aéreo y la magnitud de los incendios desprendía una humareda que llegaba a unos 800 metros de altura. | Foto: Efe/Joédson Alves

“Es difícil que se recuperen bosques primarios muy viejos, porque el impacto humano persiste. No revierten al estado original. Quizás hay plantación, pero no es más un bosque. Hay un concepto en biología que se llama resiliencia, que es la capacidad de un ecosistema de cambiar y los bosques tropicales son muy pocos resilientes porque básicamente los suelos son muy pobres”, explicó Caputo.

“Todos los nutrientes del suelo han sido absorbidos y lo que hay es una capa de humo que se va reciclando. En un bosque tropical se mantiene el ciclo biológico porque hay un gran flujo de energía entre el decaimiento y reabsorción. Cuando se rompe ese ciclo tardará muchísimo tiempo o no se recupera nunca”.

Acciones

Las labores iniciales para apagar los incendios, registrados en Brasil, Bolivia y en menor medida en Paraguay, fueron escasos. No fue sino hasta que se dio la alarma mundial, con protestas y presiones internacionales, que comenzaron las acciones dirigidas a controlar la situación. Jair Bolsonaro, presidente brasileño, incluso desestimó la gravedad del asunto y llegó a sugerir que las ONG tenían responsabilidad por el inicio del fuego.

La abogada brasileña Marcella Ribeiro, miembro del programa de Derechos Humanos y Ambiente de la Asociación Interamericana por la Defensa del Ambiente (AIDA), dijo en exclusiva a este medio que el Tratado de Cooperación Amazónica (TCA) está abandonado. El gobierno de Evo Morales y la administración de Nicolás Maduro pidieron una reunión de emergencia, pero no ha sido atendida por ningún Estado.



ACCIÓN. Voluntarios bolivianos aplacan un incendio el martes 27 de agosto en la región de San José de Chiquitos, Bolivia. | Foto: Efe/Martin Alipaz.

La representación del TCA, firmado en 1978 por Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Suriname y Venezuela, recae sobre la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), pero hasta el cierre de esta edición las acciones y ayudas entre los Estados miembros y externos se manejan de forma independiente a la organización. El presidente Iván Duque planteó proponer a la ONU un pacto regional para la conservación de la Amazonía, pero fue criticado por ignorar que hay un tratado existente que no ha tenido impulso regional.

Bolivia combate las llamas en su territorio con un avión cisterna Boeing 747 Supertanker, alquilado en Estados Unidos, con el que afirma que ha logrado aislar los incendios. El fin de semana pasado Bolsonaro envió a unos 44 mil militares a combatir el fuego en ocho estados. Además de sumar dos aeronaves cisternas y policías ambientales para detectar delitos ambientales y dar con los responsables.



VUELO. El avión cisterna Boeing 747 Supertanker despega para realizar un sobrevuelo a los lugares de los incendios en la Chiquitania de Bolivia, el 27 de agosto. | Foto: Efe/Martin Alipaz.

Argentina envió a 200 brigadistas a Brasil para ayudar, Chile destinó un avión cisterna y prevé enviar otros tres; Perú envió dos helicópteros con capacidad para transportar 3 mil litros de agua e Israel habilitó una aeronave con equipamiento para combatir el fuego. Esas son algunas de las ayudas que han recibido los países afectados con los incendios. Bolivia y Paraguay acordaron que los aviones destinados a combatir las llamas podrán pasar de un territorio a otro sin previa autorización aérea.

Conflicto político

Emmanuel Macron, presidente de Francia, entró en conflicto con Bolsonaro tras cuestionar los compromisos medioambientales del mandatario de ultraderecha y amenazar con rechazar el acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y el Mercosur. Desde entonces han aumentado las tensiones. El mandatario brasileño condicionó aceptar 20 millones de dólares ofrecidos por el G7 a una disculpa de su homólogo francés.

El gobierno de Canadá notificó el rechazo del brasileño a una ayuda de 15 millones de dólares canadienses para combatir los incendios. Además, habían ofrecido dos aviones cisternas para las labores en el Amazonía.



PROTESTA. “Quemen a Bolsonaro y no la Amazonía”, gritaron el viernes 23 de agosto miles de manifestantes en al menos una decena de ciudades brasileñas; en protestas contra los incendios forestales que destruyen la Amazonía y la supuesta inacción del gobierno. | Foto: Efe/Fernando Bizerra Jr.

En un contacto directo desde Brasil, Ribeiro afirmó que Bolsonaro se apoya en Estados Unidos para rechazar la ayuda. Cuestionó que la Casa Blanca no haga críticas sobre cómo el gobierno de Brasil trató la crisis en la Amazonía en un inicio, restándole importancia. Destacó que siguen adelante los proyectos comerciales mientras ocurren los incendios.

“He podido conocer bien al presidente Bolsonaro en nuestros contactos con Brasil. Está trabajando muy duro en los incendios de la Amazonía y en todos los sentidos está haciendo un gran trabajo (…) ¡Él y su país tienen el apoyo completo de los Estados Unidos!”, tuiteó Trump poco después de que el brasileño rechazara los fondos del G7.

Javier Sierra, director asociado de comunicaciones de la ONG Club Sierra, aseveró que desde el inicio de campaña presidencial de Bolsonaro “ha estado en contra de las protecciones medioambientales de la Amazonía”. Denunció que la mayoría de los incendios registrados son provocados y el presidente de Brasil “estaba con los brazos cruzados”.

“(Bolsonaro) Ha reaccionado una vez que se ha visto contra las cuerdas debido a sus financieros internacionales, a países europeos que le han amenazado con acabar con la ayuda económica y con un pacto comercial importante para el Mercosur”, dijo Sierra a El Tiempo Latino.



AMAZONÍA. Vista aérea de los efectos de uno de los incendios el sábado 24 de agosto en Rondonia, Brasil. El Estado brasileño inició el despliegue de militares para combatir las llamas. | Foto: Efe/Joédson Alves

Explicó que la Amazonía absorbe 14% del dióxido de carbono de la atmósfera y cuando ocurren incendios se devuelven al ambiente los gases que había eliminado, contribuyendo con el cambio climático. ”Es un problema y tenemos que confrontarlo todos. Las consecuencias ya son catastróficas”, alertó.

La temporada de incendios en la Amazonía es entre agosto y octubre, por lo que la región seguirá en riesgo aunque se controlen las llamas. Mientras tanto, la necesidad de una política regional en resguardo de estos bosques sigue en espera.