El Salvador pasó de tener uno de los promedios anuales de crecimiento de Índice de Desarrollo Humano (IDH) más altos de Latinoamérica, entre 1990 y 2000, a tener el promedio de crecimiento más bajo de la región desde 2010, reseña este lunes elsalvador.com.

El Informe sobre Desarrollo Humano 2019 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) ubica a El Salvador en el puesto 124 de 189 países según su Índice de Desarrollo Humano para el año 2018.

El IDH de El Salvador es de 0.667. El país con el IDH más alto es Noruega con un puntaje de 0.954. República del Níger es el país en la posición 189, con un IDH de 0.377.

El índice se calcula analizando un promedio de logros en tres dimensiones básicas del desarrollo humano: una vida larga y saludable, conocimiento y un nivel de vida decente, se explica en el documento.

De acuerdo con el informe, en 1990 El Salvador tenía un IDH de 0.529.

Para el año 2000 llegó a ser de 0.608 y en 2010 fue de 0.659.

El informe calcula que entre 1990 y 2000, el promedio de crecimiento de IDH de El Salvador era de 1,40% al año, el segundo más alto de Latinoamérica, después de Nicaragua que tuvo un promedio de 1,41% para ese período.

Entre los años 2000 y 2010, el promedio anual de crecimiento aún se mantenía relativamente alto, siendo de 0,82%.

A partir del año 2010 hasta 2018 este promedio de crecimiento bajó a un 0,14% al año. De esta forma se convierte en el país de Latinoamérica con el promedio anual de crecimiento de IDH más bajo de Latinoamérica, excluyendo a Venezuela. En el caso de dicho país, no ha habido un crecimiento, sino un descenso en su IDH de -0,45%

De hecho, El Salvador cayó en cinco puestos en el ranking de IDH entre 2013 y 2018.

Después de que en 2013 tenía un IDH de 0.662, este cayó a 0.660 en 2015. Al año siguiente logró volver a tener el mismo IDH de 2013.

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Gráfico: elsalvador.com

Hombres salvadoreños con la expectativa más baja de vida en Centroamérica

La expectativa de vida al nacer en El Salvador es más baja que la mayoría del resto de la región de América Latina. Con un promedio de 73.1 años, solo está por encima de Venezuela y Bolivia.

La expectativa de vida más alta es la de Costa Rica con 80.1 años, seguida de Chile con 80 años.

Pero al comparar los datos entre hombres y mujeres de los países de Centroamérica y México, son los hombres salvadoreños quienes tienen la esperanza de vida más baja.

La expectativa de vida al nacer de los hombres salvadoreños es de 68.2 años, la más baja de la región. Para las mujeres salvadoreñas es de 77.6 años.

El informe también presenta el Ingreso Nacional Bruto (INB). En el caso del país, este se calcula incluyendo el Producto Interno Bruto (PIB) más las remesas.

El INB per cápita de El Salvador para 2018 fue $ 6.973 PPA (Paridad del Poder Adquisitivo). Fue de los más bajos de la región, solo por encima de Bolivia, Nicaragua, y Honduras. El más alto fue el de Chile con un INB per cápita de $ 21.972.

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Gráfico: elsalvador.com

Nueva generación de desigualdades

El título que escogió el PNUD para el informe de este año fue “Más allá del ingreso, más allá de los promedios, más allá del presente: desigualdades del desarrollo humano en el siglo XXI”.

El documento expone cómo, pese a que para millones de personas se está reduciendo la brecha en los aspectos más básicos relacionados a condiciones de vida, al mismo tiempo las capacidades que se exigen para prosperar han evolucionado.

“Está surgiendo una nueva generación de desigualdades en torno a la educación, pero también alrededor de la transformación tecnológica y el cambio climático”, apuntó el PNUD. La entidad de las Naciones Unidas señaló que, de no atender esta situación, podría abrirse una “nueva gran divergencia” en la sociedad.

“¿Qué está pasando en nuestro mundo?”, manifestó Achim Steiner, administrador del PNUD, durante la presentación del informe.

Steiner enumeró las protestas que están aflorando alrededor del mundo, así como los extremos políticos, con reacciones violentas, que han aparecido. “Tienen mucho que ver con los resultados de desarrollo y decisiones de desarrollo del pasado”, dijo.

Expuso cómo está surgiendo una nueva generación de desigualdades, que se acumulan afectando sobre todo a quienes se encuentran en posiciones más vulnerables.

Steiner señaló cómo por años se ha reforzado la idea de que quien estudia y trabaja duro puede escapar de la pobreza. “Pero en muchos países del mundo la realidad es que no se está dando de esta forma. Estamos viendo una nueva generación de inequidad”.

En muchos sociedades, las probabilidades de que alguien que nazca en una familia pobre pueda cambiar su estatus son escasas.

Las inequidades se acumulan durante la vida, muchas veces reflejando a menudo profundos desequilibrios de poder.

Las conexiones tecnológicas están creciendo mucho más en los países desarrollados que en los países no desarrollados.

Mientras tanto, completar niveles de educación superior y tener acceso a Internet de banda ancha se han convertido en requisitos para que las personas accedan a más oportunidades de desarrollo, señaló Steiner.

Amplíe información en elsalvador.com.

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