Este sábado inició en La Habana, Cuba, la cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), liderada por los regímenes cubano, de Venezuela y Nicaragua; en la que rechazaron una supuesta “tergiversación vergonzosa de la realidad latinoamericana por Estados Unidos”.
La cumbre fue liderada por Miguel Díaz-Canel, presidente de Cuba; Daniel Ortega, de Nicaragua, y Nicolás Maduro, líder del régimen venezolano paralelo al Gobierno interino de Juan Guaidó, este último reconocido por Estados Unidos y más de 50 países. Además, el ALBA también congrega a Antigua y Barbuda, Dominica, Santa Lucía, San Vicente y las Granadinas, Granada y San Cristóbal y Nieves.
Los países rechazaron acusaciones que atribuyen las protestas en la región a miembros del ALBA y, a su vez, culparon a Estados Unidos de promover las manifestaciones opositoras en Nicaragua y Venezuela.

CUMBRE. Nicolás Maduro fue desconocido como presidente por Estados Unidos y más de 50 países, pero aún tiene como aliados a naciones como Cuba, Rusia y China. | Foto: Efe.
También se acusó a la Administración de Donald Trump de presuntamente violar principios de la Carta de las Naciones Unidas y el Derecho Internacional. La posición de Estados Unidos sobre Cuba se ha endurecido en los últimos años; y en Nicaragua y Venezuela considera necesario un cambio político, por lo que ha aprobado sanciones como medida de presión.
En esta oportunidad, tras 15 años de creado el bloque, estuvo ausente Ecuador y Bolivia, este último en proceso de transición política tras el fraude electoral denunciado en contra de Evo Morales.
En el texto final de la cumbre se lee: “Denunciamos la falsedad estadounidense de atribuir a miembros de esta Alianza la responsabilidad en la organización de las masivas protestas populares que se han extendido por la región, lo que persigue ocultar el fracaso de las gestiones de gobiernos neoliberales plegados a los requerimientos de Washington”.
Añade: “Con el propósito de recuperar los espacios conquistados por gobiernos progresistas, el gobierno de Estados Unidos, en contubernio con las oligarquías de la región, revive métodos que parecían superados en la historia de América Latina y aplica nuevas fórmulas de la llamada guerra no convencional”.
El encuentro también fue propicio para que estos países tratarán los recientes hechos en Bolivia, tras la renuncia de Evo Morales, donde consideran que hubo un “golpe de Estado”.
Con información de Efe.