¿Cuántas personas viven en esta vivienda, departamento o casa rodante?, ¿Cuál es la raza, las edades o cómo se llaman los que viven bajo el mismo techo?, estas preguntas no son difíciles de contestar, dele una oportunidad al Censo. Esa es la invitación que empezará a verla y escucharla en televisión, radio, periódicos, internet y en la puerta de su casa.

Eso ya está ocurriendo en este país, la semana pasada llegó a cada puerta el anuncio recordándole que usted puede ayudar al Censo del 2020 dejándose contar. Eso de abrirle la puerta al Censo es un decir, porque solo llegarán los encuestadores hasta su casa, entre mayo y julio, si es que aún no ha respondido la encuesta. No espere que vayan hasta su umbral, llene el formulario a partir del primero de abril. No le llevará más de 15 minutos y puede hacerlo por computadora, celular o enviando el formulario que le llegará por correo. Se aspira que un 65% de la población responda por Internet.

La misión de convencer a la comunidad latina de que censarse es bueno para su comunidad, para sus hijos y para su bolsillo está en manos de Culture One World, una empresa de comunicación especializada en cómo llegar al universo latino.

Para conseguirlo, este equipo de profesionales ha puesto a funcionar estrategias que van más allá del bombardeo publicitario por todos los medios. La formación de alianzas con las organizaciones comunitarias, las cámaras de comercio y líderes de los gobiernos locales también forman parte del plan.

Están en juego 675 mil millones de dólares anuales que el gobierno federal reparte a los estados para financiar los servicios públicos, en función del número de habitantes, por lo tanto si no se dejan contar, llegarán menos recursos a sus comunidades. Tanto la Oficina del Censo como Culture One World están conscientes de la resistencia de los inmigrantes a responder a la encuesta, sobre todo entre los indocumentados, por eso muchos de los mensajes están diseñados para que este grupo aleje esos miedos.

“Entendemos ese temor, pero en nuestras investigaciones encontramos que si les explicamos sobre los beneficios y les prometemos que no vamos a compartir las respuestas del Censo, la gente está dispuesta a responder”, dijo Carlos Alcázar, cofundador de Culture One World. “El problema es que hay mucha confusión de mensajes en el mercado, para aclarar esa desinformación vamos hablarles directamente de la confidencialidad”, agregó.

Los niños son buenos mensajeros, ellos jugarán un rol protagónico en la difusión de anuncios positivos. Durante de el lanzamiento de la campaña del Censo se presentaron ejemplos: “Tío, las respuestas al Censo se quedan en el Censo ¡El Censo ya viene!”; “Abuela, ¿Te digo un secreto?, para el Censo todas las abuelitas cuentan y los niños también”; “Mamá, aquí está tu celular, ya puedes llenar el Censo por Internet”; y “Fulana, mengano y zutana, todos a llenar el Censo”. Sin excepción estos anuncios insisten en que la información personal por ley está protegida.

Para Duly Fernández, cofundadora de Culture One World, “todos estos son mis bebés y los hemos repartido en tres fases: la primera es de concientización y ya está en marcha; la segunda, la de motivación, empezará en marzo invitando a llenar el Censo insistiéndoles que no lo compartiremos con la migra ni con nadie; y, la tercera será de recordatorio”. Del pastel de 500 millones de dólares destinados para la promoción, se ha destinado el 21% para promover la importancia de la encuesta entre los hispanos, dijo Alcázar.

Llegando a todos

María Olmedo-Malagón, directora ejecutiva de comunicaciones de la Oficina del Censo, aspira a que estos mensajes lleguen al 99% de habitantes. Para asegurarnos que el llamado se escuche en la población latina, la promoción será en español y en donde los latinos superan el 20%, el personal del Censo será bilingüe. “El grupo en el que más estamos haciendo inversión es el hispano. Para darle confianza nos estamos anunciado en la bodega del barrio, en las iglesias, en las esquinas, en las escuelas”, aseguró Olmedo-Malagón.

¿El mensaje?, las emergencias de hospitales dependen del Censo, una sopita caliente para los ancianitos depende del Censo, un techo para los desamparados depende del Censo, así como también dependen del conteo la colación escolar y la presencia de los bomberos en caso de incendio. Por eso la campaña insiste: “una persona en un hospital cuenta, Miguelito que acaba de nacer cuenta, los García y los Álvarez que comparten la misma casa cuentan, el primo Luis que acaba de llegar al país y está viviendo en el garaje de Pedro también cuenta”. Frente a todo este esfuerzo gigante por llegarle a nuestra comunidad, depende de usted decirle sí al Censo.