Con el arranque del año hay un despertar más que ansiado en el mundo del béisbol de las Grandes Ligas. Los equipos apenas comienza a tomar forma de cara lo que es el spring training, una etapa en la cual se presentan los primeros ajustes para concretar sus rosters con miras a la temporada 2020 del pasatiempo norteamericano; sin embargo, un hecho de enormes proporciones empañó a las organizaciones de los Astros de Houston y los Medias Rojas de Boston, una noticia que costó el puesto de sus dos managers, AJ Hinch y Alex Cora, quienes se quedaron sin empleo luego de conocerse que en los años 2017 y 2018 robaron señas a sus rivales utilizando un sistema de cámaras en sus respectivos estadios.

Una vez se supo y confirmó la noticia, los puestos quedaron vacantes tras hacer a un lado a los dirigentes. El hilo conductor y coincidencia de la historia resalta a los dos equipos precisamente porque quedaron campeones en las dos temporadas mencionadas. Cora, quién fue manager campeón con el conjunto de Massachusetts estuvo ligado a los Astros en 2017 como coach de banca y como manager en 2018 con Bston, un dolor de cabeza mayor para él.

Rob Manfred, comisionado de la MLB, anunció a todos los seguidores de la disciplina la lamentable noticia, a la que posteriormente cada combinado señaló a sus managers como los responsables.

Conjuntos rotos

El escándalo que envuelve a Astros y Medias Rojas es, tal vez, el problema más grande conocido en el sistema de Grandes Ligas desde que el mítico Pete Rose fue vetado de por vida en la pelota norteamericana luego de que se conociera que estaba manejando en su equipo un sistema apuestas.

Las Grandes Ligas están a la espera de promocionar una sanción lo suficientemente dura para que ninguna otra organización incurra en el error.

Según Manfred, el puertorriqueño Cora fue el encargado de darle vida al sistema de robo de señas que emplearon los Astros de Houston en 2017 cuando alzaron el título de Serie Mundial. Una de sus piezas, el venezolano José Altuve se coronó como el Jugador Más Valioso de la Liga Americana, pero los detractores jamás apuntaron al latino como alguien involucrado en el terrible hecho.

Por su parte, Manfred señaló en un comunicado que “aunque es imposible determinar si la conducta impactó en los resultados en el terreno, la percepción de algunos es que esto sí causa un daño significativo a este deporte”. A sus duras palabras se sumó Jim Crane, nada más y nada menos que el propietario de los Astros, quien ofreció una rueda de prensa una hora después del anuncio del comisionado de la Major League Baseball.

“Tengo estándares más el elevados para la ciudad y la franquicia e ir más arriba y más allá de las sanciones de las Grandes Ligas. Tenemos que hacer borrón y cuenta nueva”, sentenció.

El gran reto para creer nuevamente en el combinado tejano pasa por limpiar la imagen de una de las franquicias más exitosas en los últimos años en toda la gran carpa. En 2017, Houston superó en el máximo de siete compromisos en la Serie Mundial a los Dodgers de los Ángeles. Un año después cayó en la Serie de Campeonato de la Liga Americana precisamente ante los Medias Rojas, campeón ante los Dodgers, y el año pasado llegaron a la Serie Mundial cayendo en siete compromisos en condición de local ante los sorpresivos Nacionales de Washington.

Crane siguió y señaló que “queremos que nos reconozcan por jugar con el apego a las reglas” y destacó que “rompimos las reglas, aceptamos el castigo y vamos a seguir adelante. Si ustedes leen el reporte ninguno de los dos implementaron esto o lo impusieron sino que esto se adoptó de abajo hacia arriba”.

Las palabras de Crane son más que importantes porque, pese a despedir tanto a Hinch como Jeff Luhnow, gerente general de los siderales, la culpa, al menos según lo que indicó, recae sobre la figura de Alex Cora.

Desde el seno del conjunto patirrojo se tomó una decisión más que esperada, despidiendo al hombre de origen puertorriqueño y con un anillo de Serie Mundial en su haber; no obstante, se espera que la sanción sea aún mayor para este si logra determinar que fue él al menos el autor intelectual del sistema de robos de señas aplicado por los Astros y posteriormente por parte de los Medias Rojas de Boston.

John Henry, propietario del cuadro de Massachusetts señaló a través de su cuenta de twitter que “dados los hallazgos y la decisión del comisionado, hemos decidido colectivamente que no será posible para Alex liderar el club de forma efectiva en adelante y hemos acordado mutuamente emprender caminos diferentes”.

Por su parte, Cora señaló que “acordamos emprender caminos diferentes. Es lo mejor para la organización, no quiero ser una distracción para los Medias Rojas mientras siguen adelante”.

A la espera

La duda sensata que nace después de esta serie de hechos lamentables y repudiables tiene que ver con la víctima en Serie Mundial y a la que tanto de Astros como de Medias Rojas superaron. En un principio no fueron pocos los fanáticos que a través de redes sociales se manifestaron solicitando a la MLB tomar cartas en el asunto y despojar de sus respectivos títulos de campeón a ambas franquicias y dárselos al conjunto californiano; sin embargo, la liga no se ha pronunciado sobre el tema y posiblemente así se mantenga.

“Las Grandes Ligas han pedido a todos los clubes que no emitan comentarios sobre el castigo (…) se ha pedido también a los Dodgers no comentar sobre cualquier acto indebido durante la Serie Mundial de 2017 y no tenemos más declaraciones que hacer en el momento”, señalaros los californianos.

Si la situación se mantiene de esta manera tanto para Astros como para los Medias Rojas, 2017 y 2018 serán recordados como años en los cuales los títulos quedaron eternamente acompañados de un asterisco, así como las carreras de piezas de alta talla como Barry Bonds y Roger Clemens, a quienes el escándalo por dopaje que envolvió en el pasado, una acción que también aplicó para otro elemento de la talla de Alex Rodríguez.

El futuro inmediato será complicado, pero también clave para que dos de las franquicias más grandes en la actualidad en el sistema de las Grandes Ligas puedan hacer las labores y quitarse rápidamente esos fantasmas de encima que están marcados por la mala intención de algunos pocos elementos que hicieron vida tanto en el dogout como en sus oficinas, pero que mancharon con tinta indeleble a toda una plantilla.