El sábado, el Secretario de Estado Mike Pompeo acusó a una reportera de la NPR por mentir acerca de si la conversación que inició con ella había sido considerada extraoficial, acusación que la NPR negó.
La declaración de Pompeo, sin embargo, no abordó el explosivo relato de la NPR sobre la conversación – en la que le gritó a la reportera Mary Louise Kelly, empleando palabrotas, indicando que ella le había interrogado sobre Ucrania bajo falsos pretextos en una entrevista recién terminada. Donde además le preguntó: “¿Cree usted que los americanos se preocupan por Ucrania?
El intercambio se produjo cuando Pompeo, el asesor más antiguo y cercano del presidente Trump en materia de seguridad nacional, fue criticado por su conducta, en relación tanto con Ucrania como con Irán y también por su indiferencia ante las preguntas del Congreso.
En una declaración, Pompeo calificó el episodio con la reportera como “otro ejemplo de lo trastornados que se han vuelto los medios de comunicación, en su afán de perjudicar al presidente Trump y a la administración que lleva”.
Conocido por su bombardeo durante tres mandatos como congresista de Kansas, Pompeo ha tenido una relación más tensa con los medios de comunicación, a veces arremetiendo contra los periodistas y negándose a abordar cuestiones que ha calificado, entre otras cosas, de “ridículas”.
Una de las principales razones por las que el presidente valora a Pompeo es porque el secretario “no cede ni un ápice” en declaraciones públicas y entrevistas, explicó un alto funcionario de la administración. Agregando también que Pompeo rara vez deja que las críticas al presidente o a sus políticas no sean impugnadas, pues al parecer es consciente de que Trump vigila de cerca sus palabras, afirmó.
Una actitud que lo ha vuelto cada vez más irritable, a medida que se cuestiona su propia conducta.
Traducción libre de The Washington Post